La preocupación de China aumenta: Estados Unidos enviará aviones de combate ultramodernos a sus aliados asiáticos
Se prevé que Tokio se convierta en el segundo mayor operador del avión de combate F-35 a nivel mundial, después de Estados Unidos
La relación entre Estados Unidos y China se ha recrudecido desde que Donald Trump vuelve a ocupar el Despacho Oval de la Casa Blanca. Si bien el polémico empresario ha tenido algunos encontronazos con varios países, llegando a sobrepasar límites por su afán imperialista (el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela o su obstinación por alzarse con el control de Groenlandia son dos de los mejores ejemplos), no le conviene cortar todos los lazos establecidos con ciertos aliados.
Sobre todo, si eso le ayuda a hacer frente a China. Y es que un informe publicado en enero por el Royal United Services Institute, con sede en Londres, encontró un «aumento dramático» en la capacidad del país asiático para competir con el poder aéreo occidental en los últimos cinco años. El informe citó la producción de cazas de cuarta y quinta generación "modernos y altamente capaces". Parece ser que el Ejército Popular de Liberación podría desplegar alrededor de 1.000 J-20 para 2030.
El Chengdu J-20 (Interceptor Multipropósito 20, en español) está diseñado como un caza de superioridad aérea con capacidad de ataque a tierra, siendo el tercer avión furtivo de quinta generación operativo del mundo después del F-22 y F-35. Ante el creciente despliegue militar chino, tanto Estados Unidos como sus aliados buscan aumentar sus capacidades militares mediante la adquisición de F-35.
China está acelerando la producción de cazas de cuarta y quinta generación
Lockheed Martin, compañía multinacional estadounidense especializada en la industria aeroespacial y militar, espera tener alrededor de 300 de sus aviones de combate F-35 de quinta generación operativos en Asia-Pacífico para 2035. Esta declaración la realizó hace escasas horas Steve Sheehy, uno de los principales ejecutivos de Lockheed Martin, en el Salón Aeronáutico de Singapur.
Steehy hizo la predicción durante una conferencia de prensa en la que citó el "surgimiento de una amenaza" en la región y la interoperabilidad "revolucionaria" lograda por los aliados de Estados Unidos. La aparición del gigante aeronáutico en el evento no es casual, ya que se ha producido justo cuando China está expandiendo rápidamente su propia fuerza de cazas de quinta generación.
Sheehy dijo que había una asociación “muy fuerte” con los cuatro principales aliados regionales de Estados Unidos que operan el F-35: Australia, Japón, Singapur y Corea del Sur. Japón y Singapur han pedido tanto el F-35A, una variante de despegue y aterrizaje convencional que utiliza pistas tradicionales, como las variantes de aterrizaje vertical F-35B, diseñadas para buques anfibios y sitios austeros, dijo.
El F-35 Lightning II de Lockheed Martin es un avión de combate polivalente de quinta generación, monoplaza y con capacidad furtiva creado para reemplazar a los F-16, A-10, F/A-18 y AV-8B en misiones de ataque a tierra, reconocimiento y defensa aérea. Ha sido diseñado en tres versiones distintas (F-35A para despegue y aterrizaje convencional, F-35B para despegues cortos y aterrizajes verticales y F-35C como variante naval capaz de operar desde portaaviones).
Se prevé que Tokio se convierta en el segundo mayor operador del F-35 a nivel mundial, después de Estados Unidos. El año pasado, Australia ocupó esa posición, con 72 unidades, mientras que Corea del Sur opera 40 F-35A y planea añadir entre cinco y veinte aviones más. En los próximos años, se espera que estos números se incrementen considerablemente.