BMW es una de las compañías que más ha contribuido al desarrollo del coche eléctrico. Es posible que, viendo su gama, no se note su apuesta por las fórmulas alternativas, pero tan solo hay que echar un vistazo a su división i para ver cómo la hibridación cada vez posee una mayor importancia.

Aun así, es importante destacar que su principal vía de comercialización sigue siendo el diésel. Ante esta curiosa situación, ¿cómo es posible aventurarse a decir que la firma germana apuesta por un cambio en la tendencia de tecnologías en la industria? Del mismo modo que la mayoría de los fabricantes premium tradicionales, no terminan de adaptarse a la innovación eléctrica.

BMW cuenta con hasta 7 mecánicas híbridas o eléctricas en su gama de vehículos

Las versiones híbridas, presentes sobre las plataformas del Serie 2 Active Tourer, Serie 3, Serie 5 y Serie 7, y sobre el SUV por excelencia, el X5, no terminan de contar con un protagonismo expreso por parte de la compañía. ¿Por qué? La demanda sigue siendo insuficiente.

Sin embargo, parece haber luz al final del túnel. La compañía alemana está decidida a apostar por el coche eléctrico definitivo con una tecnología que saldrá resultante de la inversión de 200 millones de euros en su propia planta de baterías eléctricas. ¿Estamos ante una situación generalizada que ofertará muchos más coches alternativos?

¿Cómo puede influir el desarrollo de las variantes eléctricas dentro de la gama de BMW? ¿Quedarán relegados a un segundo plano las versiones más tradicionales en conducción eléctrica? Veamos qué es lo que está ocurriendo para, por fin, ver cómo la firma premium despeja el camino a las motorizaciones innovadoras.

Un centro de investigación para lograr 700 km de autonomía

BMW, una de las empresas con mayor prestigio en el desarrollo y producción de automóviles premium, invertirá, según se puede leer en la revista Car, en un centro de investigación preparado para afianzar la producción de baterías para el coche eléctrico. Se espera, de hecho, lograr ciclos de recarga para circular hasta 700 kilómetros.

El BMW i3 ha sido renovado incluyendo importantes novedades para adaptarlo a los tiempos de hoy. Autopista

Echando un rápido vistazo a lo acontecido en los últimos meses, podemos imaginar que esta decisión es premeditada desde hace mucho tiempo. A fin de cuentas, BMW ya dispone de su propio cargador eléctrico inalámbrico para sus modelos híbridos enchufables, una novedad que llegará al mercado estadounidense y canadiense en las próximas semanas.

Del mismo modo, también se hizo una valoración del futuro de la estrategia de la firma germana al compatibilizar diversas líneas de negocio. ¿Demasiados costes operativos o una mayor flexibilidad en la oferta de su producción? Sea como fuere, lo único de lo que podemos estar seguros es de que la innovación dará como resultado un coche eléctrico más eficiente en BMW.

Klaus Fröhlich, el mayor exponente del departamento de I+D de BMW ha querido dejar claro la apuesta de la empresa por la tecnología basada en motorizaciones limpias. De hecho, ha reafirmado la apuesta por este tipo de innovaciones al invertir hasta 200 millones de euros en su nueva planta de desarrollo de baterías.

Concentraremos toda nuestra experiencia interna en el nuevo centro de investigación de alta tecnología. Los expertos internacionales que trabajen en los nuevos laboratorios de desarrollo llevarán a cabo importantes investigaciones para mejorar el proceso químico y el diseño de las celdas. Nos enfocaremos en la mejora del rendimiento de la batería, la vida útil, la seguridad, la carga y costes de fabricación.

Tal y como se puede observar, la compañía buscará, a fin de cuentas, mejorar todos y cada uno de los puntos en los que la tecnología del futuro posee amplios márgenes de mejora.

La oferta actual está basada en autonomías escasas

La combinación alto precio y bajas autonomías no es lo más recomendable para popularizar una tecnología que se cree que será la base de la movilidad. El consumidor, al fin y al cabo, mira por su propio bolsillo, por lo que la comercialización de estas variantes depende, en gran parte, de la mentalidad ecofriendly del público objetivo.

El BMW 530e iPerformance es la variante híbrida del BMW Serie 5. Autopista

Ante esta situación, aun así, estos potenciales clientes se encuentran ante un grave problema, los acabados del producto. Tanto el i3 como el i8 disponen de una gran parte del vehículo producido con materiales reciclables, algo que no termina de convencer por el alto coste de adquisición que tienen.

El pequeño de la familia i puede llegar a disponer de un precio cercano a los 40.000 euros, mientras que el deportivo se dispara hasta los 120.000 euros, opciones que solamente lo pagan quienes de verdad quieren estos modelos y no comparan con otros opciones de otras marcas.

Ofrecer un producto más caro y con más limitaciones conlleva tener un menor mercado

¿Podemos decir, por tanto, que el trabajo realizado hasta el día de hoy por parte de BMW es acertado? La inclusión de mecánicas híbridas o eléctricas con precios disparatados no tiene sentido en el mercado. No, al menos, tal y como está segmentado el mismo en la actualidad.

Este nuevo centro de operaciones podría revertir la situación hasta el punto de ofrecer mecánicas con hasta 700 kilómetros de autonomía, algo mucho más realista que sí podría justificar un precio por encima de las versiones tradicionales. Para ello, eso sí, hay que dar de margen hasta el 2021.