Cuando hablamos de que un coche es conectado, ¿a qué nos referimos realmente? Es un término tan amplio que muchas veces lo asociamos a la conectividad que nos ofrecen los servicios de Apple Car o Android Auto, entre otras plataformas.

Sin embargo, decir que un coche es conectado se debe a que puede recibir y enviar información a los demás automóviles, es decir, mantener un contacto para tomar una decisión. Esto, en cierto sentido, está relacionado con la conducción autónoma, una de las principales líneas de investigación de los fabricantes más destacados.

Los sistemas de conducción autónoma deberán compartir información

Con asistentes a la conducción como el Autopilot de Tesla o el que acaba de estrenar el nuevo Audi A8 (el más avanzado del mundo actualmente), tenemos que acostumbrarnos a pensar que en un futuro compartiremos información con los demás usuarios de la vía.

Esto, quizás, te suene a una reducción de la privacidad, pero tranquilo/a, todo se hará por una buena razón; la reducción de accidentes y la mejora de la eficiencia de la conducción autónoma.

Los fabricantes deben ponerse de acuerdo ya en estos días para sincronizar sus propios sistemas inteligentes con el objetivo de mejorar una tecnología que dominará la movilidad del futuro. Esto último puede que suene dramático, pero… ¿Crees que podrás conducir en un par de décadas? Habría que analizarlo con detenimiento.

Por qué es vital el compartir información con los demás

El primer apartado que es necesario primar ante una colaboración de estas características tiene un objetivo primordial; garantizar la seguridad de los usuarios de la vía, tanto la nuestra como pasajeros de nuestro propio coche como la de los demás y peatones.

El coche conectado mejorará la seguridad, la autonomía y la duración de los desplazamientos. Xataka

Pongamos un ejemplo sencillo para que lo veamos mejor. Imaginemos que nos trasladamos en un coche por el centro de la ciudad, la cual está fuertemente fundamentada por múltiples edificios. Supongamos, además, que la concepción de la ciudad es al estilo hipodámico, es decir, que sus calles se cruzan formando ángulos de 90 grados.

Ante esta situación, no es difícil imaginar que habrá múltiples cruces en los que en muchos se tendrá preferencia y otros se tendrá que ceder esta. Pues bien, ¿por qué deberían relacionarse diversas tecnologías de conducción autónoma? La reducción de accidentes es uno de los motivos principales, tal y como puedes observar en la imagen anterior.

Se tomarán decisiones en función de la información que se reciba

Ambos coches podrían interactuar antes de cruzarse con el objetivo de reducir la velocidad y ceder. Obviamente, mediante el sistema de reconocimiento de señales, el que tuviese la obligación de frenar debería dejar paso al que tuviese prioridad.

Observando la representación, ¿a que no parece tan abstracto el planteamiento? Será muy importante lograr la comunicación entre los diversos vehículos que circulen por los alrededores, solo así se garantizará la seguridad.

Ahorro y tiempo como variables a tener en cuenta

Siguiendo el mismo ejemplo que en el caso anterior, al saber desde unos segundos antes qué coche debe pasar primero, no se producirá una reducción excesiva de la velocidad, posibilitando así una mejora de la autonomía. Desde unos metros antes se producirá una gestión eficiente de la velocidad, permitiendo así una regeneración de las baterías.

La conducción autónoma será más eficiente cuando pueda compartir información con otros vehículos. Self-Drivings

Como es lógico, esto solo tendría sentido si se diera en múltiples ocasiones, pero teniendo en cuenta cuántas veces nos podemos cruzar con otros conductores en la ciudad, ¿no crees que se incrementaría la autonomía del coche eléctrico?

Por otro lado, soluciones de estas características permitiría gestionar de forma eficiente el tráfico en el medio urbano, reduciéndose así las posibilidades de quedar atrapado en una atasco. Así pues, se conseguiría una mayor calidad del transporte, aspecto fundamental en la movilidad del futuro.

Aún queda mucho para que esto ocurra

La conducción autónoma es el futuro y, por ello, muchas empresas son las que han centrado sus esfuerzos para lograr su propio sistema inteligente. ¡Hasta empresas tecnológicas ajenas a la automoción están invirtiendo en ello!

Empresas ajenas a la automoción están ideando sus propios software autónomos

Google a través de Waymo, Baidu o Apple disponen de sus propias líneas de investigación en este sentido. Ante esta situación debemos hacernos una pregunta. ¿Por qué no podrían compartir información ya para crear un único sistema más barato y eficiente?

La reputación de disponer el más avanzado es lo que hace que no colaboren en un único proyecto conjuntamente. En cierto sentido es lógico, pero una vez se desvelen cómo funcionan sus propias soluciones de conducción autónoma, deberán compartir información para volver sus propios sistemas más eficientes.

Únicamente así se podrá lograr una reducción de accidentes o una mejor gestión del tráfico. Mientras esperamos para que esto ocurra, lo único que podemos hacer es disfrutar de cómo ha evolucionado la tecnología aplicada al mundo de la automoción.