Echando un rápido vistazo al pasado, podemos afirmar que el coche eléctrico ha experimentado un crecimiento muy notorio. Sus ventas aún son muy discretas si tenemos en cuenta el total de las motorizaciones, pero la tendencia es firme y clara: la tecnología eléctrica dominará la automoción.

Esto es fácil decirlo ahora, pero hace tan solo un lustro comenzaba la comercialización de un automóvil que ha supuesto un antes y un después en la industria: el Model S. Hasta entonces, opciones como el Nissan LEAF de primera generación o el Opel Ampera eran las únicas alternativas.

Las opciones anteriores al Tesla Model S no eran muy eficientes por autonomía

El modelo comercializado por la firma nipona disponía de un diseño pensado al milímetro para aprovechar una menor resistencia al aire, pero en este mercado, no todo se basa en la mejor de un punto decimal el consumo eléctrico. Su carrocería, dejémoslo en controvertida, no cuajó en entre el público.

Por contra, el Opel Ampera o Chevrolet Volt, dependiendo del mercado en el que se comercializara, no contó con numerosas ventas debido, principalmente, a su alto precio. Superaba los 40.000 euros en países como España, por lo que el público objetivo acababa por traicionar a su mentalidad ecofriendly.

Ahora, tras las restricciones que están produciéndose por parte de las Administraciones de los principales municipios por las emisiones contaminantes, está derivándose parte del consumo hacia alternativas mucho más limpias. ¿Ha llegado el momento de valorar la compra de un coche eléctrico de segunda mano? ¿Con qué problemas nos podemos encontrar?

Nunca habíamos tenido tan cerca adquirir un coche eléctrico

El mercado, tras la llegada de la segunda generación del Nissan LEAF y la expansión de los modelos que oferta Tesla, lo cierto es que echando un rápido vistazo podemos encontrar varias unidades disponibles con precios inferiores, por supuesto, a variantes sin matricular.

El Nissan LEAF es uno de los modelos más ofertados en el mercado de segunda mano. Gamboa Ocasión

A modo de ejemplo, vamos a valorar qué es lo que ocurre en un país como España en relación a los 2 automóviles eléctricos más vendidos de los últimos años, el Nissan LEAF y el Model S y Model S de Tesla.

Por ejemplo, si analizamos el portal Autoscout24, podemos observar cómo al cierre de edición hay disponibles un total de 22 unidades de la berlina norteamericana, oscilando los precios entre los 46.000 euros y los 111.900 euros.

Si ahora actualizamos la búsqueda en relación al compacto japonés, se observa cómo hay una disponibilidad de un total de 33 unidades, cuyos precios varías desde los 13.200 euros hasta los 30.900 euros. Si echamos un rápido vistazo, además, al kilometraje que estos han experimentado, obtendremos que ninguno de ellos ha rozado, ni siquiera, los 40.000 kilómetros realizados.

Como puedes comprobar, existe oferta en el mercado y, además, opciones completamente terrenales respecto al precio. Entonces, ¿por qué habría que desconfiar? ¿Por tener una mecánica completamente diferente a la que estamos acostumbrados a ver?

Por qué te puede interesar un coche eléctrico de segunda mano

El primer lugar, por el precio, por supuesto. Sobre todo ahora que el Nissan LEAF acaba de ser renovado, es sencillo encontrarse con unidades con precios rebajados y odómetros que apenas sumen algunos pocos miles de kilómetros realizados.

Es cierto que se adquirirá un modelo que cuenta con un rango de autonomía más bajo que las versiones posteriores, pero tal y como argumenta Forbes, puede ser de gran utilidad como segundo coche, es decir, para desplazamientos por ciudad o trayectos interurbanos cortos.

El Nissan LEAF es el coche eléctrico más vendido del mundo desde 2010. Bloomberg

En segundo motivo que nos podría llevar a comprarnos un coche eléctrico de segunda mano está relacionado con el uso que se le ha dado al mismo. Es muy posible, tal y como te comentábamos unas líneas más arriba, que existan opciones que no tengan un kilometraje alto debido, principalmente, a que han servido como alternativas para realizar transportes de corta duración.

Esto hace que sus cualidades apenas se hayan visto afectadas por el uso del mismo. Las baterías no habrán perdido prácticamente autonomía y los materiales plásticos del interior apenas habrán sufrido el desgaste por utilización.

Un coche eléctrico es más barato de mantener que uno con motor de combustión interna

A ello, habrá que sumar un menor coste de mantenimiento que supone un coche eléctrico respecto a uno tradicional, algo que ya te explicamos en su día. Sí, el coche eléctrico no necesita prácticamente mimos en términos de cambios de filtros ni nada por el estilo, mecánica simple, pura y fiable.

Como es lógico, a todo lo anterior habrá que añadir las ventajas restantes que supone disponer de un coche con una mecánica alternativa. En muchos municipios ya no tendrás que echar monedas en los parquímetros y podrás beneficiarte de acceder a núcleos urbanos con restricciones por contaminación. ¿Se puede pedir más?

No hay que obviar nunca sus inconvenientes, que los tiene, pero es muy importante valorar esta opción en función de los desplazamientos y accesibilidad que tengas para su recarga de baterías. Si crees que podría llegar a cuajar con tus necesidades, ¡no te lo pienses y valora sus beneficios!