Los coches eléctricos son la tecnología que dominará la movilidad en los próximos años. El incremento de la contaminación en el ámbito urbano, así como la introducción de legislaciones restrictivas o la futura escasez de los recursos fósiles ya han trazado cómo serán nuestros desplazamientos en el futuro.

Pese a ello, es importante tener en cuenta cómo se están produciendo los actuales niveles de comercialización de motorizaciones eléctricas para poder encontrar el momento que se producirá el cambio completamente disruptivo en este sentido. La situación actual demuestra que la infraestructura todavía debe mejorar de manera exponencial, un foco que ya está siendo intervenido.

Los 2 próximos años serán vitales para el progreso del coche eléctrico

La oferta de automóviles eléctricos cada vez es mayor. De hecho, fabricantes tradicionales como Jaguar, Mercedes o Audi ya han anunciado la producción de modelos creados desde sus inicios para la concepción eléctrica para estos próximos meses. Los años 2019 y 2020 se antojan como los más punteros en materia eléctrica, pero los estímulos todavía no han llegado al núcleo del mercado.

Ante la situación actual, ¿quién tiene la culpa del lento, pero creciente, desarrollo comercial del coche eléctrico? Como es lógico, se está produciendo una dicotomía en relación al precio. Los oferentes, es decir, los fabricantes, están comercializando los productos alternativos a precios mayores que el resto de sus gamas. Los consumidores, ante esto, terminan por confiar en lo tradicional.

Ahora bien, ¿qué papel puede jugar un actor principal en este mercado? Sin lugar a dudas, los concesionarios continúan siendo uno de los principales jugadores en esta partida de la automoción. Un nuevo estudio desarrollado acaba de llegar a la conclusión de que son estos los que más freno están poniendo al crecimiento incesante de la tecnología eléctrica.

Reducción del atractivo para mover al público a lo tradicional

El coche eléctrico posee toda una serie de ventajas para el público. En este sentido, todo aquello que garantiza algo a favor del consumidor repercute de forma negativa al productor. Sí, tal y como podrías imaginar, los intereses de las casas de los fabricantes podrían reducir sus ingresos de manera exponencial con el paso del tiempo.

Los concesionarios podrían tener parte de culpa a la hora de vender más coches eléctricos. El carro colombiano

Al parecer, según se puede leer en InsideEVs, el coche eléctrico podría estar siendo desprestigiado en los lugares en los que se producen las propias ventas de los fabricantes. ¿Cuál sería el motivo? Un coche bajo una mecánica eléctrica es mucho más barato de mantener que uno que equipe tecnología gasolina y, sobre todo, diésel.

El coche de combustión interna garantiza más ingresos futuros para el taller convencional

Teniendo en cuenta que la mayoría de los emplazamientos dispone de su propio servicio de mantenimiento, ¿quién iba a destacar las cualidades de la tecnología eléctrica sabiendo que el cliente terminará gastando más dinero en el servicio oficial de reparaciones? Esto sería, tal y como pronostica un estudio, lo que estaría produciéndose a nivel internacional.

Las principales estratagemas utilizadas para evitar que el consumidor se decante por la opción sin emisiones contaminantes estarían relacionadas con argumentos que todos podemos intuir. Entre ellos, sería común criticar la autonomía reducida que ofrecen respecto a los motores tradicionales, la inmadurez de esta innovación en el sector o la falta de infraestructura de carga.

Cómo se desarrolló el estudio que ha dado con dichas conclusiones

Los organizadores del estudio han llegado a estos resultados gracias a la tradicional estrategia del Mistery Shopper. Gracias a esta técnica, se han visitado un total de 82 concesionarios en 15 ciudades distribuidas en cinco países: Dinamarca, Finlandia, Islandia, Suecia y Noruega, siendo este último el principal foco de atención.

Noruega es el principal mercado europeo para el coche eléctrico. Movilidad eléctrica

Hace un tiempo te mostramos por qué el coche eléctrico tenía cuotas de mercado en Noruega jamás antes vistas en una zona geográfica concreta. Las ayudas públicas a la adquisición de medios de transporte alternativos e incentivos fiscales no han hecho más que acelerar la transición hacia una movilidad sostenible.

La investigación cuenta con un muestra de un total de 126 intervenciones

En el análisis, se pudo comprobar cómo en el resto de países, los profesionales del sector de comercialización de automóviles apenas sacaban a relucir las ventajas de esta tecnología. El proyecto, basado en un total de 126 visitas a concesionarios en total, tenía como denominador común un contraste muy marcado a la hora de destacar las cualidades de lo eléctrico.

¿Deberían incrementarse las comisiones que corresponden a los coches con motorizaciones de baterías? La gran mayoría de consumidores cuentan con patrones de consumo de automóviles compatibles con esta tecnología. ¿Por qué siguen decantándose por opciones que en el medio plazo son más caras de mantener? La desinformación, sin duda, sigue siendo un problema para el coche eléctrico.