Las nuevas medidas del Gobierno son malas noticias para los coches de combustión, buenas para los eléctricos
El Gobierno incentivará todavía más el impulso del coche eléctrico eliminando ayudas al carburante y mediante rebajas fiscales a la electricidad.
La transformación del parque automovilístico sigue su curso. El objetivo, a medio plazo, es obtener una menor dependencia de los combustibles fósiles y esto, llevado al plano de la movilidad, consiste en la apuesta por las tecnologías renovables. El hidrógeno y, principalmente, la electricidad, se llevarán la mayoría de subvenciones e incentivos fiscales. Esto, en un periodo de crisis como el que estamos viviendo, se ha agudizado todavía más tras las últimas medidas impulsadas por el Gobierno de España.
Europa es una de las áreas geográficas que más está impulsando la movilidad basada en automóviles con conjuntos de baterías y, buena prueba de ello, ha sido el establecimiento de 2035 como el año en que se dirá adiós a la comercialización de automóviles gasolina y diésel. Ahora, no obstante, ya es posible disfrutar de importantes incentivos, algo que se ha podido comprobar en el último paquete de medidas que ha tomado Pedro Sánchez y su gabinete.
Tras su aprobación el pasado mes de abril, la ayuda de 20 céntimos a los carburantes llegará su fin este 31 de diciembre para la mayoría de consumidores. Una cierta relajación del precio de los mismos es lo que ha provocado esta decisión. No obstante, seguirá estando presente esta ayuda para transportistas y trabajadores de otros gremios. Ahora bien, ¿por qué el coche eléctrico seguirá beneficiándose de los programas lanzados por el Gobierno? He aquí algunas de las claves.
La competitividad del coche eléctrico se mantendrá discrecionalmente en el futuro
La eliminación de la ayuda implicará un incremento del precio de los combustibles a partir del 1 de enero de 2023. En caso de transportistas, la prórroga mantendrá el descuento de 20 céntimos/litro hasta marzo, siendo de 10 céntimos/litro para los meses de abril, mayo y junio. En relación con la obtención de la ayuda, cambiará el sistema de gestión, ya que se abonará la diferencia a final de cada mes. Hasta ahora, la bonificación se obtenía al momento a través de una reducción de 20 céntimos en la factura.

Los puestos de carga disponibles están multiplicándose con el paso de los meses. Imagen: Jerry
Las estimaciones prevén que, por término medio, un repostaje de unos 50 litros implicará un coste adicional de hasta 10 euros respecto del que venía habiendo hasta este momento. Se espera que haya, por tanto, un cierto rebote estacional en los precios debido al fin de las subvenciones antes de final de año. Y bien, ¿por qué, en términos comparativos, esta medida ampliará la distancia respecto al coste por kilómetro que hay con el coche eléctrico?
El Gobierno mantendrá a lo largo de los próximos 6 meses la rebaja actual de los impuestos a la electricidad. Esto permitirá ser más competitiva la movilidad sostenible frente a la convencional basada en combustibles fósiles. Se espera que esto pueda hacer más atractiva la adquisición de vehículos eléctricos. A las ventajas del coche eléctrico hay que sumar, por tanto, el pago de menores impuestos, ya que no se hará uso de combustibles y, además, la electricidad contará con gravámenes más reducidos para apoyar su estandarización.
Se espera, al mismo tiempo, que se produzcan ayudas adicionales en el seno de la compra del coche eléctrico, ya que los fondos actuales del Plan MOVES no están distribuyéndose correctamente. Al fin y al cabo, nos encontramos ante un problema en la dotación, debido a que este instrumento se abona tarde y de forma muy lenta por problemas relacionados con la burocracia.