Conforme van pasando los días, la sospecha sobre una posible negligencia va en aumento en relación con el atropello mortal que se produjo hace algo más de una semana en Estados Unidos. Uber y Volvo, pese a haber publicado un vídeo mostrando el suceso, no han querido ofrecer más explicaciones por el momento.

No obstante, otras compañías del sector han analizado al detalle el fatídico atropello que costó la vida de la señora Herzberg, una mujer de 49 años que cruzó la carretera tirando de una bicicleta. Las imágenes, difundidas para hacer ver que el sistema autónomo no fue el culpable, han mostrado información suficiente como para que los investigadores hayan formulado todas las hipótesis.

Las dudas están comenzando a producirse conforme se van sabiendo más datos del suceso

¿Se hubiese salvado la primera víctima mortal mientras estaba activo un sistema de conducción autónoma si hubiese dispuesto de otra alternativa existente en el mercado? Como ya te hemos mostrado en otras ocasiones, compañías como Waymo o Apple están también detrás de esta tecnología.

Sea como fuere, tal y como se puede leer en el portal InsideEVs, el automóvil circulaba, en el momento del impacto, a unos 60 km/h. Bajo esta premisa, según la configuración del Volvo XC90, se podría haber detenido el vehículo en unos 17 metros. Como podrás imaginar, el problema se produjo a la hora de detectar el obstáculo. De hecho, no habían muestras de frenada que indicasen tal prevención.

Esto nos lleva a preguntarnos si se habría podido evitar este accidente mortal. ¿Qué hubiese ocurrido en tal caso? Lo más probable es que el impacto hubiese tenido lugar, pero las consecuencias hubiesen sido mucho menores que las que realmente han tenido lugar.

Por qué algunas voces apuntan a un problema de diseño

Uber es consciente de que su mercado tiene un gran futuro en la movilidad, por lo que habría decidido eliminar el papel del conductor para contar con un margen muy superior al actual. El desarrollo de su propio sistema de conducción autónoma, no obstante, ha derivado como el primero en ser testigo directo de un atropello mortal.

Según se puede leer en el comunicado difundido por la compañía tecnológica Intel, propiedad de Mobileye, la detección de la mujer en la calzada debería haberse producido un segundo antes del impacto, habiéndose activado la frenada de emergencia. De haber sido así, se habría podido minimizar las consecuencias del trágico suceso.

Las detecciones provienen de dos fuentes separadas: reconocimiento de patrones, que genera los cuadros delimitadores, y un módulo de detección de "espacio libre", que genera el gráfico horizontal donde la sección de color rojo indica que un "usuario de la carretera" está presente sobre la línea por la que va a circular el vehículo.

Siguiendo estas conclusiones, el sensor debería haber detectado el obstáculo, marcándolo en color rojo para proceder a la maniobra de frenado. Esto no ocurrió, por lo que derivó en lo que ya conocemos.

La otra fuente de la polémica, el operador

La legislación estadounidense permite las pruebas de sistemas de conducción autónoma aprobados por la NHTSA. No obstante, incluye una serie de limitaciones en la que destaca, por encima de cualquier otra, la presencia de un operador que esté consciente en todo lo que ocurre en la carretera.

El accidente mortal del Volvo XC90 autónomo podría haberse evitado. Híbridos y Eléctricos

De esta forma, ante un posible fallo del sistema autónomo, se podría proceder de forma manual a evitar cualquier posible imprevisto. Ateniendo a las imágenes mostradas en el vídeo anterior, se puede observar cómo el operario de Uber desvió en varias ocasiones la mirada de la vía.

Las imágenes dan pie a especulaciones sobre el accidente mortal de Uber

¿Podría haberse evitado el suceso? Apenas unas décimas de segundo antes del atropello, el propio operador del Volvo XC90 autónomo llegó a determinar la presencia de la mujer en mitad del recorrido, no pudiendo realizar maniobra alguna para evitar la colisión.

Sea como fuere, lo cierto es que las investigaciones todavía están en curso. Estas primeras informaciones llevadas a cabo por empresas como Intel no hacen más que activar todas las alarmas en relación al primer atropello mortal derivado directamente de la conducción autónoma.