Estamos acostumbrados a ver cómo la conducción eléctrica crece a pasos cada vez más seguros. La automoción alternativa sigue un patrón que nos hace creer que será el pilar fundamental de nuestros desplazamientos, pero su ritmo de crecimiento nos sigue pareciendo demasiado lento.

Como es lógico, esto no debe preocupar a los que adoran esta tecnología y ver cómo siguen imperando en el mercado las motorizaciones eléctricas. El problema de su no proliferación parte de la premisa de diferentes problemas.

Los fabricantes tradicionales deben apostar más por la conducción eléctrica

Por un lado, los fabricantes tradicionales no han apostado aún por esta rama estratégica. Sí, es cierto que cada vez realizan mayores inversiones en electrificación y procesos de producción dependientes de ella, pero es insuficiente todavía sabiendo cómo fabricantes como Tesla ya están haciéndose con el mercado.

La segunda parte del problema nos sitúa a nosotros, a la sociedad en general, como portadores de cierta culpa. ¿Por qué? Por no analizar cuál es nuestro patrón en los desplazamientos. Del mismo modo que un diésel debe ser una opción factible para aquellos que realizan kilómetros y kilómetros por carretera, un potencial cliente que circula por el ámbito urbano podría utilizar un eléctrico, ¿por qué no?

Finalmente, la Administración también tiene su parte de culpa. Si los fabricantes no producen estos modelos porque no son rentables por la falta de economías de escala, ¿por qué no contribuye a la causa las ayudas desde el Estado? He aquí la tercera pata del problema. ¿Imaginas qué país está demostrando que lo que hay que hacer es todo lo contrario a lo anterior?

Noruega como ejemplo del mundo

La sostenibilidad es un debate que se puso encima de la mesa hace unos años en el país escandinavo. Tras la presentación de propuestas para paliar el cambio climático, se dedujo que lo fundamental era reconvertir la movilidad. La dependencia del petróleo, en unos años, pasaría factura, por lo que decidieron actuar.

Noruega es el país que más ha apostado por la movilidad eléctrica en el mundo. Hipertextual

Hace un tiempo te mostramos cuáles eran los motivos del por qué Noruega estaba deshaciéndose de todas las reservas de petróleo y gas natural. Es paradójico que quieran deshacerse de todo cuando el precio de esta materia prima está muy por debajo de tiempos pasados, ¿verdad? Te invitamos a que leas los motivos reales de esta apuesta.

Noruega está viviendo cuotas de mercado de eléctricos e híbridos jamás vistas

Aquella acertada decisión ya está pasando factura actualmente. Tras finalizar 2017, se han publicado los datos en referencia a las matriculaciones registradas durante todo el año. Había mucha expectación por si, como apuntaban las previsiones, se cumplía el objetivo de más de la mitad de modelos con mecánica eléctrica o híbrida.

Tal y como se puede leer en Electrek, sí, pasado el plazo y contabilizado el recuento se puede decir que sí, se ha conseguido una cuota de mercado del 52% respecto del total. Esto quiere decir que, de nuevo, se ha conseguido fijar un nuevo récord a nivel mundial en comercialización alternativa.

Los datos demuestran por qué Tesla pone tanto empeño en Noruega

¿Qué ocurre si añadimos en la misma ecuación subvenciones públicas, incentivos fiscales y rentas per cápita destacadas? La conclusión que podría extraerse sería una ecuación de segundo grado con 2 resultados, Model S y Model X.

Tesla tiene como uno de sus principales mercados el noruego por lo accesibles que son los coches eléctricos. Vemotek

Ambos modelos han acabado el mes de diciembre con unos números de escándalo. La berlina ha contado con un total de 1.032 unidades vendidas solamente en el últimos mes, mientras que el Model X ya registrado un total de 1.429 unidades.

El Tesla Model S y Model X está registrando volúmenes de entregas espectaculares

Si agrupamos los datos durante los últimos 12 meses, podremos ver cómo el mercado eléctrico en Noruega va viento en popa. El Tesla Model S, durante todo el 2017, registró hasta 3.712 entregas, un volumen verdaderamente llamativo. Del mismo modo, el crossover de la firma fue vendido hasta en 4.748 unidades, superando al sedán de la marca.

Sin embargo, estos no han sido los únicos modelos que han catapultado al mercado alternativo. Según se puede leer BilNorge.no, el BMW i3, tanto en su versión estándar como la que equipa el pequeño motor de combustión para extender la autonomía, ha firmado un total de 5.036 unidades vendidas durante todo el año.

Ni tasa Tesla ni incremento de presión fiscal al coche eléctrico, Noruega sigue apostando por la ecomovilidad. Hace unas semanas sí que se especuló sobre la posible imposición de cuotas sobre los modelos más caros, pero esta medida ha quedado descartada por la posible caída de las ventas del mercado más premium alternativo.