Desde hace unos años, varios países son los que han mostrado su preocupación por los altos niveles de contaminación en el ámbito urbano. Las principales ciudades del mundo están viendo cómo boinas de polución cubren las poblaciones, disminuyendo la calidad del aire.

Algunas de ellas como Madrid o Barcelona ya se han visto obligadas a activar protocolos de actuación para mantener a raya los límites marcados en su día. Un buen ejemplo de ello ya tuvo lugar en la capital española, donde el pasado 29 de diciembre no pudieron circular los coches con la matrícula par, tal y como informó El Mundo por aquellas fechas.

Del mismo modo que pudimos ver hace unos días en el análisis sobre el diésel en el marco urbano, no era de extrañar que algún ente público presentase una solución como la que se ha producido en estos momentos.

Las ciudades están activando con mayor frecuencia sus protocolos anticontaminación

Reino Unido, tomando una concienciada y discutida decisión, ha comenzado su particular cuenta atrás para migrar el parque automovilístico a la conducción eléctrica.

Esto llega tras recibir varios avisos en los que las autoridades europeas advertían de una reducción de la calidad del aire en los últimos años. Países como Francia o Alemania, también habrían recibido varios toques de atención con el objetivo de que lleven a cabo planes de actuación para minimizar este problema.

Qué posibles actuaciones se barajan hasta la fecha límite de 2040

Según detalla el diario El Norte de Castilla, la reducción de las emisiones contaminantes en los centros neurálgicos de las ciudades comenzaría con el pago de una tasa específica a aquellos coches más contaminantes.

A expensas de fijar qué nivel de emisiones que se fijaría como tope, se podría estar valorando que pagasen este canon aquellos automóviles diésel producidos hace más de 4 años o los gasolina amortizados con ya unos 13 años de vida.

La almendra central londinense ya posee su propio espacio con mejor calidad del aire. Transport for London

Sin embargo, ya en octubre de este mismo año entra en vigor una nueva tasa en Londres conocida como T-Charge. Según se puede leer en Autonoción, aquellos conductores que quieran entrar en el centro de la ciudad y dispongan de un coche ‘sucio’ deberán pagar nada más y nada menos que 10 libras.

Este precio, al cambio actual unos 11,20 euros, deberán pagarlo todos aquellos propietarios cuyos motores tengan bajo el capó motorizaciones diésel y gasolina anteriores a la Euro4.

Otras soluciones que se barajan, como indicó el Alcalde de Londres, Sadiq Khan, serían la eliminación de la circulación en determinados sectores de la ciudad o la adaptación del medio de transporte para incrementar su demanda.

Qué posición ha tomado el gobierno a la hora de difundir la noticia

Ya son varias las medidas impuestas en lo referente a la reducción de la conducción de los vehículos más contaminantes. Sin embargo, el anuncio sobre la eliminación de las motorizaciones de combustión interna para 2040 ha llamado la atención de muchos.

El gobierno ha mostrado su versión por medio de la máxima autoridad en política medioambiental del país, el ministro de Medio Ambiente Michael Gove.

No podemos seguir utilizando automóviles diésel y gasolina, no sólo por los problemas de salud que plantean sino también porque sus emisiones significan una aceleración del cambio climático, dañan nuestro planeta y a las generaciones futuras.

A raíz de las declaraciones que realizó estos días, se puede pensar que la razón que hay detrás de esta polémica medida es preservar a las generaciones futuras unas condiciones climáticas óptimas y sostenibles.

Ahora bien, ¿es sostenible retrasar a 2040 dicha prohibición? El mejor ejemplo para explicar cómo se presenta el futuro económico de la industria es ver el caso de Noruega.

El país nórdico, tal y como señala Xataka, está viviendo el cambio a la conducción eléctrica más llamativo. Sus porcentajes mensuales de ventas se mueven en torno al 17% de vehículos eléctricos, un dato significativo respecto a lo que vivirán el resto de economías mundiales.

Estos datos reflejan que en un horizonte temporal cercano a 2025 podría verse un incremento más pronunciado de las ventas de los coches eléctricos. De darse esta situación, se acortaría la prohibición de las tecnologías tradicionales a una fecha más próxima a la actual.

Los fabricantes aún tienen mucho margen para electrificar sus gamas

Pese a que ya existen fabricantes de coches exclusivamente eléctricos, la gran mayoría de las compañías punteras del mercado siguen ofreciendo motores tradicionales.

Las tecnologías alternativas se ofrecen de forma residual, ofreciendo, además, precios poco alentadores para incrementar su demanda y compra.

Es necesario potenciar la venta de los vehículos eléctricos

Pese a que está produciéndose un incremento generalizado en las partidas de inversión en innovaciones eléctricas, aún no pueden garantizar una mejora de aquellos aspectos en los que se debe incidir. El coche eléctrico tienes sus desventajas, sí, pero hasta ahora ha sabido reducirlas en parte. ¿Podemos darle un voto de confianza?

¿Por qué no fijarse, aún sabiendo sus riesgos, en todo aquello que supera a la conducción tradicional? Quizás, haciendo números, verías que el coche eléctrico es el que habías necesitado todo este tiempo.