Dentro del segmento más exclusivo de la automoción, siempre hay un hueco que no podrá contar con más de una decena de competidores. De hecho, la mayoría de los casos solamente destinan su línea de producción a ofrecer alternativas a un público elitista, sin preocupaciones económicas y dispuestos a soltar la billetera.

Como es lógico, empresas de la categoría de Maybach, Bentley o Rolls-Royce se disputan su propio mercado y que, tras la crisis económica, no han visto más que tasas de crecimiento de dobles dígitos. La competencia aprieta, por lo que deben ofrecer extras todavía más exquisitos si cabe.

El mercado más premium aún no se ha atrevido con los motores eléctricos

Ahora bien, si hay algo en lo que ninguna de estas compañía ha decidido aún dar un paso adelante ha sido en la tecnología aplicada directamente a la movilidad. ¿Por qué no se atreven con la configuración de un motor eléctrico?

Ya no hablamos de una versión puramente eléctrica, pero hay que acudir a un pequeño escalón por debajo para encontrarse las versiones híbridas de los Mercedes Clase S o BMW Serie 7. Entonces, ¿es que todavía no ha llegado el momento de presentar la tecnología del futuro al nicho de mercado más específico que existe?

Unas nuevas declaraciones realizadas por uno de los pesos pesados del grupo BMW podría prometer cambio en un segmento que debe, por una vez, adaptar su gama de motores a la conducción del mañana. De hecho, es una necesidad si se quiere circular en unos años por el centro de la ciudad con una berlina de más de 5 metros y que supere los 300.000 euros.

Rolls-Royce será el primer fabricante en lanzarse al coche eléctrico

La tecnología del automóvil, una vez implementada con éxito, no debería por qué entender de discriminación de gamas. Si finalmente llega el día en que la conducción eléctrica es más eficiente para los fabricantes, ¿por qué no deberían agregar estos cambios a modelos del lujo?

En anteriores ocasiones ya hemos visto cómo Rolls-Royce ha coqueteado con versiones alternativas. Business Insider

De hecho, estos mismos fabricantes poseen otras filiales que, a día de hoy, están apostando mucho dinero por la mejora del sistema eléctrico de los automóviles. Veamos rápidamente el mercado más selecto para ver cómo puede cimentarse estos futuros proyectos. De hecho, pongamos como ejemplo las 3 variantes citadas al inicio del artículo.

Bentley, por una parte, es subsidiaria del grupo Volkswagen, el cual basará su estrategia en la futura gama ID. En el segundo caso analizado, Maybach, es una firma que colabora expresamente con Mercedes que, a su vez, está realizando fuertes inversiones para mejorar el coche eléctrico en los próximos años.

Rolls-Royce podría copiar el modelo que espera llevar a cabo Mini en Estados Unidos

Por último tenemos al caso que nos ocupa en el día de hoy. El grupo BMW es el holding en el que está incluida Rolls-Royce. Según pudimos ver hace unos días, la otra filial, Mini, competirá en Estados Unidos con únicamente versiones eléctricas. Esto refleja, por tanto, que por tecnología no será.

De hecho, Torsten Müller-Ötvös, el propio CEO de Rolls-Royce, ha admitido la disposición de un coche completamente eléctrico con un futuro muy prometedor, tal y como se puede leer en Electrek.

Seremos completamente eléctricos, no haremos ningún paso intermedio. Libre de emisiones es libre de emisiones.

Una simple frase ha servido a los medios para que podamos hacernos a la idea de que no habrá una versión híbrida con autonomía extendida sobre el modelo Phantom o cualquier otro presente o futuro.

Rolls Royce se jugará todo a una sola carta

¿Acierta la firma con esta política? Yéndonos a varios escalones más abajo nos podemos encontrar el Tesla Model S. Esta berlina, establecida ya dentro del segmento del lujo, posee una motorización eléctrica que ya ha demostrado en varias ocasiones su eficiencia, deportividad y, principalmente, solvencia.

El futuro de Rolls-Royce podría estar ligado a la electricidad más pronto que tarde. Autocar

Atendiendo a la configuración del mercado más lujoso, lo lógico es pensar que el precio del combustible no debería ser un problema económico. Entonces, ¿por qué elegir una alternativa eléctrica? A priori, por dimensiones y peso debería disponer de una menor autonomía. Si a ello agregamos que un Phantom es una limusina para disfrutar en carretera, ¿tiene sentido?

Quizás, habría que mirar la lógica desde otros puntos de vista. Este segmento caracteriza por disponer de la tecnología más avanzada del mercado. A ello habría que añadir, por supuesto, una mejora futura de la eficiencia de las baterías y, por último, la posible restricción del tráfico a coches con motorizaciones tradicionales en el centro de las ciudades.

Aún es pronto para anticipar acontecimientos, pero todo hace pensar que en los próximos meses podríamos ver alguna variante eléctrica instalada sobre la base del nuevo Phantom. ¿Cuándo estaría disponible en producción? Podría no ser antes de 2020.