La teoría que explica por qué el futuro coche eléctrico será de peor calidad que el actual
¿Por qué el coche eléctrico de los próximos años podría no ser tan fiable? Algunas fuentes apuntan a que su vida útil podría ser inferior a la de los actuales.
Cuando pensamos en coches eléctricos, solemos valorar términos como la autonomía o el tiempo de carga necesario para contar con una recarga completa. Ahora bien, ¿y si vamos más allá y planteamos esta situación de aquí a un horizonte temporal de una década? Todos los fabricantes hablan, en este caso, de automoción sostenible con mayores garantías.
Si nos preguntasen a nosotros sobre la misma cuestión, lo más probable sería que también creyésemos que este tipo de movilidad será más eficiente en base a las variables anteriores, es decir, con mayores rangos de kilometraje y bastando solamente unos minutos para disfrutar de varios cientos de kilómetros. Esto es lo que, al menos, nos ha querido vender la industria.
El coche eléctrico del futuro todavía deberá mejorar su calidad de forma exponencial
¿Por qué habría que poner en entredicho estas afirmaciones? Algunos expertos, entre los que se encuentra Asad Farid, un prestigioso analista del banco de inversiones Berenberg Bank, afirman que el coche eléctrico no contará con tanta reputación como cabría pensar. La teoría, la cual se desmenuzará más adelante, habla de cómo una mayor competencia no se traducirá en mejores productos.
¿Cuáles son los puntos sobre los que se han querido focalizar los expertos? Tanto el coste de producción de baterías eléctricas como la inminente oferta de multitud de modelos basados en tecnología eléctrica, provocará la pérdida de algunos elementos clave de las opciones actuales. La sustitución de elementos esenciales sería clave para entender este comportamiento.
Economías de escala a cambio de reducción de costes
Según se puede leer en la noticia publicada por el portal Desing News, en los próximos años se producirá un aluvión de modelos con mecánicas eléctricas. Los fabricantes más rezagados sucumbirán a la disposición de estas opciones sin contar con la tecnología apropiada. El ejemplo más sencillo podría estar relacionado con la refrigeración de los automóviles de esta clase.
En la actualidad, la solución implementada por la práctica totalidad de los coches eléctricos para paliar las altas temperaturas que alcanza el conjunto de baterías consiste en la inclusión de una refrigeración por líquido. Como es lógico, este método es más caro que una refrigeración por aire. ¿Imaginas por dónde van los tiros? En un futuro se podría ahorrar sustituyendo una opción por otra.
Una mayor competitividad en el corto plazo podría derivar en una peor reputación futura
Esto, estandarizado a otros elementos que sí incluye el coche eléctrico actual, podría derivar en depreciaciones más incipientes de los conjuntos de baterías y la reducción exponencial de la vida útil de los vehículos. Pese a ello, esta problemática no se vería hasta pasado un lustro o más del boom de estas mecánicas eléctricas, lo que daría lugar a una pérdida de la confianza del producto.
Otro sistema que podría dar lugar a problemas estaría íntegramente relacionado con la carga rápida. Esto es algo que ya, a día de hoy, está ocurriendo con el Nissan LEAF en su versión de 40 kWh, el cual ha mostrado problemas de fiabilidad si se hacía un uso continuado de la opción de carga rápida.
El coste de las baterías podría afectar a la calidad de las mismas
En el pasado, te mostramos cómo Tesla había sido capaz de reducir la cantidad de cobalto necesario para realizar un conjunto de baterías. Esto provocaba una reducción del coste, pero habría la veda a nuevos experimentos con el objetivo de bajar, todavía más, el precio de cada unidad. Esto, si lo extrapolamos con las demás marcas, podemos obtener una caída generalizada en la calidad.

Tesla dispone de sus propias estaciones de carga de coches eléctricos. WccfTech
Con el níquel ocurre algo parecido. A mayor demanda de estos productos, mayores serán los incentivos para incrementar los precios. Si en la actualidad ya disponemos de precios superiores en el segmento alternativo que en el convencional, podemos ver cómo la competitividad de esta mecánica no hará más que continuar estando en entredicho.
Firmar un contrato de varios años de suministro de baterías es lo más lógico
Una de las soluciones que está planteándose al respecto, a modo de combatir con la inflación que está viviendo el sector, es fijar contratos de suministro a precio cerrado. De esta manera, las oscilaciones continuadas en los precios no afectan a la competitividad, lo cual podría llegar a ser insostenible en el medio plazo.
En los próximos años se sabrá si el motor de combustión interna tiene fijada su sentencia de muerte o si, por el contrario, todavía tiene mucha guerra que dar por delante. Sin duda alguna, lo que parece evidente, es que las economías de escala en la producción serán la base del liderazgo en esta industria. Al menos, por el momento, parece que Tesla está en cabeza.