Tesla es conocida mundialmente en la actualidad, pero esto dista mucho de lo que ocurría hace tan solo un lustro. Poco más de 5 años atrás, una escueta firma de vehículos eléctricos comenzaba a comercializar una berlina de 5 metros de largo con dotes tecnológicas muy atractivas.

Era un producto del que apenas se habían tenido noticias excepto el hype que se había generado a su alrededor los meses anteriores. Al mando estaba Elon Musk, un tipo que había conseguido el éxito en otros sectores.

Podría decirse que los competidores subestimaron la tecnología de Tesla

Al principio, los fabricantes no tomaban este producto como una amenaza, pero a raíz de ver cómo una pequeña parte del mercado prefería un automóvil denominado Model S, comenzaron las malas caras y los intentos desesperados por reducir su crecimiento.

Para cuando se dieron cuenta, Tesla se había convertido en una de las compañías del siglo XXI más importantes del mundo. Después ya sabemos qué es lo que ha ocurrido; el Model X ampliaba el mercado y el Model 3 revolucionará el parque automovilístico de muchos países.

Ahora bien, ¿cómo surge el auge de una tecnología eléctrica que no tenía tirón en la industria hasta ahora? La declaración de batalla del propio Elon Musk en referencia a todos aquellos que se posicionaron frente a ellos.

Elon Musk, la persona que odia el cambio climático

El magnate multimillonario, al ver la pasividad de la gran mayoría de fabricantes respecto a la contaminación de los motores de combustión interna, decidió actuar. Disponía de fondos para comenzar a investigar, por lo que se lanzó a la conquista de la automoción.

El Roadster no fue más que una prueba de que aquello que estaba consolidando era viable. Un biplaza con una autonomía inferior a los 300 kilómetros no da mucho más de sí, pero aquello significaba el comienzo de una etapa inolvidable en la movilidad del mañana.

El Model S es el modelo más vendido de la firma de Palo Alto. Tesla

Tras lanzarse a la investigación de la tecnología eléctrica, se consiguieron cerrar una serie de patentes, tal y como explica Motorpasión. Se lograron registrar, hasta el año 2013, un total de 250 referentes al sistema eléctrico, mientras que otras tantas estaban pendientes de aceptación.

Este instrumento, la patente, sirve para otorgar una ventaja competitiva a aquella empresa que ha logrado una mejora innovadora que le permite un menor coste de producción o un producto diferencial respecto a la competencia.

Podría decirse que es una recompensa a toda empresa que estimule la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Algunas de las logradas por Tesla le permitían disponer de un producto con una mayor autonomía y una mayor rapidez de carga de la batería.

Guerra abierta contra los motores de combustión interna

El año 2014, cuando Tesla ya disponía de una cuota de mercado con una tecnología revolucionaria, ya era una celebrity entre los fabricantes longevos de la industria. La comercialización del Model S iba viento en popa, mientras que el Model X comenzaba a provocar los primeros escalofríos en el segmento crossover.

Ante la ebullición que había logrado, el propio Elon Musk decidió cambiar su política respecto a la protección de las patentes. En un comunicado, decía lo siguiente:

Creemos que la aplicación de la filosofía de código abierto (Open Source) para nuestras patentes fortalecerá, en lugar de disminuir, la posición de Tesla.

Esto no fue más que toda una declaración de intenciones por parte de la compañía de Palo Alto, para ofrecer una colaboración expresa con otros fabricantes. Había conseguido, durante los 2 últimos años, llamar la atención de todos, por lo que estas declaraciones no dejaron a nadie indiferente.

Actuar de buena fe implicaba, sí o sí, llegar a acuerdos con toda aquella empresa que estuviese dispuesta a colaborar y compartir proyectos de innovación referentes a la tecnología eléctrica.

Qué es lo que busca Tesla con esta política de liberación

La red de cargadores que Tesla está instalando en numerosos países conlleva una muy fuerte inversión. Por ello, la compañía del magnate sudafricano ha decidido sugerir su ayuda a otros productores de automóviles para compartir costes de esta infraestructura.

La red de supercargadores Tesla se incrementará en los próximos años. ForoCochesEléctricos

Y te preguntarás, ¿por qué deberían estar éstos dispuestos a colaborar? La respuesta es muy sencilla. Actualmente, es demasiado difícil producir un automóvil eléctrico para la gran mayoría de las compañías. De hecho, suelen tener alguna que otra variante sin promocionar por obtener de ella unas ventas residuales.

En este sentido, estamos ante la típica situación de la pescadilla que se muerde la cola. Por su lado, esta tecnología es cara, pero si no se incentiva su comercialización no tendrán lugar las economías de escala.

En economía, este fenómeno tiene lugar cuando al aumentar la producción, el coste disminuye, lo cual es esencial en la producción de vehículos, uno de los sectores que mayor inversión requiere.

En otro sentido, Tesla reduciría, de lograr acuerdos sobre la recarga de vehículos eléctricos, el número de conectores que existen actualmente.