El coche eléctrico ha sacudido a la movilidad tradicional. Las motorizaciones de combustión interna, posicionadas en el mismo desde los comienzos de la automoción, podrían vivir, en el medio plazo, el ocaso tras la irrupción de esta tecnología.

Las mecánicas eléctricas, pese a haber intentado hacerse un hueco en el mercado, lo cierto es que no se ha podido certificar una cuota sostenible hasta hace unos pocos años. La mejora de la innovación en baterías, la inclusión de diseños menos chocantes con el concepto actual o el incremento de la demanda han sido sus primeros alicientes para propagarse.

Los motores de combustión interna son más caros de mantener que los eléctricos

Pese a ello, muchas preguntas se ciernen todavía en relación a esta innovación. ¿Son las mecánicas eléctricas más problemáticas que las tradicionales? ¿Podrá el coche eléctrico batir en todos los aspectos a las cualidades que ofrecen las motorizaciones gasolina o diésel?

Este proceso, en solamente unos pocos años, ha conseguido reducir un gap que ha provocado que los propios fabricantes se interesen por lo alternativo. Sin lugar a dudas, en este sentido, Tesla gran parte de culpa. ¿Por qué? La firma de Palo Alto ha sabido destacar las fortalezas de las mecánicas eléctricas.

El mejor ejemplo de ello, ahora que se cumplirán 6 años desde que el primer Model S comenzó su andadura en carretera, se puede ver a través de un gráfico. En él uno se puede hacer idea de cómo podría reducir el coste de mantenimiento y averías una apuesta por la adquisición de este modelo o cualquier otro de la división Tesla.

La mejor definición de lo que supone tener un coche eléctrico

Sabíamos que la degradación de las baterías es uno de los aspectos que más hay que analizar cuando valoramos la compra de un coche eléctrico. Al fin y al cabo, un desgaste progresivo de este componente, fuera de garantía, podría suponer un fuerte desembolso para el propietario del mismo.

La tendencia muestra cómo la gran mayoría conservan más de 85% de la autonomía pasados los 200.000 kilómetros. Electrek

Ahora bien, ¿qué podemos destacar del ejemplo más característico del modelo de movilidad alternativa con mayores opciones para establecerse a gran escala? Es importante destacar que lo que muestra el gráfico anterior dista en cierta medida de los valores analizados sobre el Nissan LEAF de primera generación, donde la batería de 30 kWh presenta unos resultados preocupantes.

El comportamiento de las baterías muestra fiabilidad con el paso del tiempo

Según se puede observar en el gráfico anterior, proporcionado por Electrek, la degradación de las baterías tiene un componente común en la mayoría de los casos; contar con más de 85% de la capacidad pasados los 200.000 kilómetros recorridos. Estos datos muestran cómo los coches eléctricos pueden alargar su vida útil en mayor proporción que los coches tradicionales.

Si a ello unimos que los Model S y Model X tienen opciones para recargar las baterías de forma gratuita en las estaciones Supercharger, el ahorro que podemos estimar no haría más que propulsar la comercialización de estas opciones. ¿Cuál es el principal problema? Ambos productos todavía no están próximos a la economía generalista.

Una tecnología que perjudicará al modelo tradicional

La compañía comandada por Elon Musk ha supuesto un antes y un después en relación con la movilidad alternativa. Por ello, podría decirse que las motorizaciones eléctricas poco a poco irán creciendo a un mayor ritmo, lo que mejorará la cuota de mercado irrisoria que tienen en la gran mayoría de los países.

Tras casi 6 años en el mercado, algunas unidades están próximas a alcanzar los 300.000 kilómetros recorridos. Auto Express

Las mecánicas eléctricas ya han demostrado ser más eficientes que las tradicionales en múltiples ocasiones. Tanto en términos dinámicos, como por coste de mantenimiento, no hay lugar a debate. Pese a ello, sigue sin haber una apuesta generalizada para romper con la clásica tendencia por la gasolina y el diésel. ¿A qué se debe?

El fabricante apenas podrá contar con un rendimiento tras la venta de un eléctrico

La diferencia de los beneficios entre el consumidor y el fabricante. Adquirir un vehículo de estas características supone pasar en muy pocas ocasiones por el taller. Los fabricantes lo saber, por lo que intentarán alargar al máximo la comercialización de los automóviles equipados con tecnología tradicional con el objetivo de asegurarse unos ingresos extra en labores de mantenimiento y reparaciones.

Solamente aquellos que ya disfrutan de un vehículo alternativo es consciente de lo mucho que está ahorrando mes a mes. Ahora bien, ¿quiere decir esto que las opciones diésel o gasolina no tienen sentido? Por supuesto que no. Todo dependerá, de hecho, de la frecuencia del uso del automóvil, la presencia de estaciones eléctricas cercanas, tipo de conducción, etc.