Los coches eléctricos han demostrado, en multitud de ocasiones, ser mucho más eficientes que aquellos que equipan motores de combustión interna. Es más, ejemplos como el Model S dignifican las capacidades de seguridad a igualdad que aquellos que incorporan mecánicas tradicionales, ya sean diésel o gasolina.

Hace un tiempo, no obstante, se produjo algún que otro episodio que puso en duda la integridad de los usuarios de los coches del futuro por la posibilidad de que tuviesen más probabilidades de sufrir un incendio. La historia, no obstante, no legitima estas dudas, ya que el porcentaje de vehículos envueltos en llamas apenas representa mucho menos del 1% del total.

Richard Hammond demostró lo difícil que era apagar un coche eléctrico tras un incendio

Siguiendo este hilo, es importante recordar cómo quedó el Rimac Concept_One que utilizó Richard Hammond durante la grabación de un episodio de la primera temporada de The Grand Tour. Inmediatamente después del siniestro, el vehículo comenzó a incendiarse, el cual se apagó solamente cuando el proceso químico de las baterías se había consumido.

Podríamos confirmar, por tanto, que las posibilidades de sufrir un incendio son iguales para ambas tecnologías, pero sí podría demostrarse que la opción eléctrica sería más difícil de apoderarse de las llamas. La constatación de este hecho podría darse tras lo ocurrido en una carretera californiana, más concretamente la 101 de Mountain View.

El propietario de un Tesla Model X, tras salirse de la carretera y golpear con la mediana, ha salido en llamas. El suceso, el cual ha derivado en el fallecimiento del conductor en el hospital por la gravedad de las heridas, no ha dejado incógnita; el fuego es más difícil de apagar cuando este está relacionado con el conjunto de baterías.

Un ejemplo definitivo para recalcar una debilidad

Tesla, en el pasado, tuvo que llamar a revisión a las unidades vendidas hasta ese momento para instalar una especie de rejilla mecánica bajo el chasis. Esta solución fue la determinada por Elon Musk y su equipo para evitar que cualquier posible golpeo de los bajos del vehículo derivase en un posible incendio.

Los accidentes en los que hay implicados coches eléctricos pueden dar como resultado posibles incendios. Electrek

En este caso, no obstante, hemos querido focalizar cómo se quema el conjunto de baterías de un coche eléctrico como este Tesla Model X. Tal y como se puede observar en la imagen anterior, la cual corresponde al accidente, la virulencia de las llamas produce tanto calor que es capaz de derretir parte de la base del vehículo.

Hay riesgo de incendio si una chispa entra en contacto con material químico de la batería

Los componentes químicos que incluyen las baterías de los coches con estas mecánicas no hacen más que acelerar la combustión si se produce un contacto entre el foco del incendio y el propio sistema de propulsión. Tanto es así que se hace muy difícil apagar el fuego.

De hecho, lo que más llama la atención es que operarios de la firma de Palo Alto, dada la cercanía de la fábrica de Freemont con la ubicación exacta del suceso, se acercaron para contribuir a la extinción del incendio, colaborando con el equipo de bomberos en todas las labores. En estas circunstancias, lo más importante es separar el núcleo de la batería del chasis del vehículo.

Personal de Tesla acudió para apagar el fuego

Operarios de la compañía de coches eléctricos acudió al lugar del suceso para contribuir a la extinción del incendio y analizar qué podría haber determinado que el accidente desembocase en este resultado. Las primeras informaciones, tal y como se puede leer en Electrek, apuntan a que las verdaderas consecuencias del fatal desenlace se produjeron a raíz del ser embestido por otros 2 vehículos que circulaban en el mismo sentido.

Personal de Tesla acudió al lugar para contribuir a la extinción y analizar por qué se había producido el incendio. Electrek

La rotura de las protecciones, derramamiento de material tóxico y chispas consecuentes de los impactos habrían provocado el incendio. No obstante, los resultados concluyentes todavía tardarán en publicarse, por lo que estas divagaciones podrían no corresponderse con la realidad del suceso.

Operarios de Tesla se aproximaron al lugar para ayudar a los bomberos

Pese a ello, el personal de la compañía se desplazó para ayudar, principalmente, en la separación del gigante conjunto de baterías que está presente en cada una de las unidades del Tesla Model X, el crossover que la firma lleva comercializando desde 2015. Este suceso, ¿confirma que un coche eléctrico es más probable que sea pasto de las llamas?

Es difícil de confirmar. Sí que podría decirse, no obstante, que el material tóxico puede ser más complicado de apagar utilizando simplemente agua. Ahora bien, imaginemos por un momento que, tras un accidente, un coche con capacidad para 60 litros de gasolina sufre un accidente nada más salir de la gasolinera y rompe el depósito. Es difícil determinar qué variante tiene más riesgo.