El reciclaje de los teléfonos móviles da un salto en China: han encontrado la forma de extraer oro de ellos
Cada smartphone contiene entre 0,03 y 0,05 gramos de oro
Hace más de una década, era habitual cambiar de teléfono móvil cada año, aunque siguiera funcionando perfectamente. El motivo estaba más o menos justificado: era una época en la que los avances tecnológicos eran notorios generación tras generación, y siempre había un motivo de peso para adquirir el último modelo que no fuera únicamente mejoras mínimas en el apartado fotográfico o una batería ligeramente más grande.
Por suerte o por desgracia, el sector de los smartphones convencionales (los plegables todavía tienen margen de maniobra para seguir sorprendiendo, aunque cada vez menos) se ha estancado, y la gente ya no tiene la necesidad de renovar su terminal de año en año. Ahora, el ciclo de renovación de un teléfono inteligente en España suele ser de dos a tres años. En el mejor de los casos, y gracias a las actualizaciones de software, se extiende hasta los cinco.
La falta de novedades y el incremento de los precios ha provocado que los usuarios estiren lo máximo posible sus dispositivos electrónicos, incluido el móvil. Muchos se plantean desecharlo únicamente cuando no hay más remedio, habitualmente por un daño cuya reparación suele costar más que un terminal nuevo. Y aun así, no conviene tirarlos a la basura, sobre todo desde que los investigadores chinos han descubierto un método rápido y de bajo coste para recuperar su oro.
Recuperar 1,4 gramos de oro apenas costaría 72 dólares
Mucha gente desconoce que sus dispositivos electrónicos albergan lo que se conoce como tierras raras; 17 elementos químicos con propiedades magnéticas, ópticas y catalíticas únicas, los cuales resultan cruciales para la electrónica moderna. Por ejemplo, el europio y el terbio son clave en las pantallas LED y fluorescentes, mientras que el neodimio y disprosio juegan un papel fundamental en los discos duros y los altavoces. También en los motores de vehículos eléctricos y turbinas eólicas.
Aparte de las tierras raras, los smartphones y otros dispositivos electrónicos tienen oro. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un teléfono móvil inteligente contiene entre 0,03 y 0,05 gramos de oro. Este material se emplea por su excelente conductividad eléctrica y resistencia a la corrosión, volviéndolo importante para los conectores, chips y circuitos impresos.
Es una cantidad ínfima, y para conseguir un solo gramo se necesitarían cerca de 41 terminales, pero si se recuperase el oro de todos los smartphones que se desechan anualmente en el mundo, sería una buena cantidad. Por ello, los investigadores del Instituto de Conversión de Energía de Guangzhou, dependiente de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tecnología del Sur de China han desarrollado una innovadora técnica que podría transformar significativamente el reciclaje de desechos electrónicos.
El equipo ha informado que su proceso cuesta alrededor de un tercio de los precios actuales del mercado para la recuperación de oro, lo que lo convierte en el método más rentable hasta la fecha. Además, logra una eficiencia de lixiviación (proceso donde un líquido disuelve y arrastra componentes solubles de un material sólido) de oro de más del 98,2 % a partir de CPU usadas en teléfonos móviles viejos y CPU de electrodomésticos a temperatura ambiente.
El mecanismo planteado por los investigadores elimina la necesidad de reactivos corrosivos o catalizadores externos, ya que emplea una simple solución acuosa de peroximonosulfato de potasio (PMS) y cloruro de potasio (KCl). Cuando la solución entra en contacto con superficies de oro o paladio, los propios metales actúan como catalizadores.
Con esta técnica, procesar tan solo 10 kilogramos de placas de circuito desechadas puede producir alrededor de 1,4 gramos de oro a un costo total de aproximadamente 72 dólares, lo que equivale a unos 1.455 dólares por onza. Es un precio muy bajo para los estándares del mercado. Parece que el método ha llegado en el mejor momento posible, pues a principios de enero, los precios internacionales del oro superaron los 4.400 dólares por onza por primera vez en la historia.