Una empresa israelí enseña su nuevo robot humanoide que puede aprender de nosotros
Mentee Robotics ha presentado el nuevo Mentee Bot V3.1, un robot humanoide diseñado para operar de forma ininterrumpida en entornos industriales y logísticos. Con una altura de 175 centímetros, este modelo destaca por su capacidad
La logística moderna no entiende de descansos, y bajo esa premisa nace el Mentee Bot V3.1. Lejos de ser un experimento de laboratorio o un prototipo genérico, Mentee Robotics ha diseñado esta máquina con una vocación puramente industrial: sobrevivir y rendir en la "trinchera" de los almacenes y centros logísticos. Su objetivo es claro: cubrir la demanda de operatividad las 24 horas del día, integrándose incluso en sectores tan específicos como la industria de la charcutería y el gran consumo. Esta tendencia hacia la eficiencia operativa coincide con movimientos globales, como el de Asia, donde China cambia su estrategia priorizando la automatización práctica en empresas pequeñas sobre los modelos de IA gigantes.
Físicamente, el robot es una pieza de ingeniería imponente. Con una estatura de 175 centímetros y una masa de 70 kilos, su chasis alberga una arquitectura pensada para el trabajo pesado. No se trata solo de estar de pie, sino de moverse con agilidad: el humanoide se desplaza a velocidades de hasta 1,5 metros por segundo transportando una carga útil de 25 kilos. Aunque este modelo destaca por su robustez individual, la competencia es feroz, especialmente tras ver cómo un ejército de robots chinos ha logrado recientemente niveles de coordinación motora que impresionan al mundo.
Autonomía cognitiva y percepción total, así es el nuevo robot israelí
Para garantizar que el flujo de trabajo nunca se detenga, los ingenieros han implementado una característica crítica: baterías intercambiables en caliente (hot-swappable). Esta funcionalidad elimina los tiempos muertos por recarga, permitiendo que el robot encadene turnos sucesivos transportando y colocando cajas a diferentes alturas sin interrupciones. La fuerza necesaria para estas tareas proviene de unos actuadores propietarios que, pese a su diseño compacto, ofrecen una densidad de par líder en el mercado, gestionados por controladores de motor de precisión que aseguran un movimiento estable y predecible.
Lo que realmente separa al V3.1 de la competencia es su independencia. Mientras otros modelos siguen dependiendo del telecontrol remoto, este robot opera mediante una IA orientada al aprendizaje. Esto significa que es capaz de asimilar flujos de trabajo a través de instrucciones humanas directas, ejecutando tareas complejas con 40 grados de libertad. Esta creciente independencia tecnológica es precisamente lo que vigilan las autoridades internacionales, llegando la Europol a advertir sobre el riesgo futuro de una ola de crímenes cometidos por robots si los sistemas de control autónomo no se regulan adecuadamente.
Su interacción con el mundo físico se realiza a través de unas innovadoras manos táctiles, cuyos sensores basados en motores simplifican la mecánica sin comprometer la fiabilidad del agarre. Además, el robot es plenamente consciente de su entorno gracias a un sistema de visión de 360 grados. Mediante la combinación de una cámara trasera y lentes de ojo de pez laterales, obtiene una percepción total del entorno, lo que le permite navegar y evitar obstáculos de forma totalmente autónoma.
El "cerebro" y el "cuerpo" del Mentee Bot V3.1 no son piezas de terceros ensambladas al azar. La compañía ha apostado por una integración vertical profunda, desarrollando internamente todo el hardware, el software embebido y la inteligencia artificial.
Esta estrategia de ecosistema cerrado ha permitido resolver uno de los mayores dolores de cabeza de la robótica: el abismo entre la simulación y la realidad (conocido como Sim2Real). Las conductas que el robot entrena en entornos virtuales se transfieren a la unidad física prácticamente sin necesidad de ajustes posteriores. Este avance no solo optimiza los costes, sino que facilita un despliegue masivo y rápido, listo para una fabricación de alto volumen.