Con el lanzamiento del SpaceX Falcon Heavy, se dio por iniciada una nueva carrera espacial que dejará a la humanidad con la boca abierta gracias a los avances tecnológicos empleados. En medio de tanta innovación, la startup Spinlaunch planea alcanzar el espacio con algo bastante inesperado: una catapulta gigante.

Ya, ya sé que atenta un poco contra el sentido común y lo que estamos acostumbrados cuando hablamos de tecnología aeroespacial, pero si llevan casi un lustro investigando y ya han logrado recaudar más de 30 millones de dólares, como explica Techcrunch, será porque lo tienen claro.

Spinlaunch ha llevado su proyecto tan en secreto que hasta su web requiere contraseña. A pesar de ello, sigue recibiendo apoyos financieros y asociándose con ciertas administraciones para ir avanzando en la construcción.

Una catapulta podría cambiar la carrera aeroespacial del siglo XXI. TEch Crunch

Por increíble que parezca, los cohetes pueden estar pasados de moda para ciertas tareas aeronáuticas. Y como cualquier otra tendencia, son tan cíclicas que quién nos iba a decir que íbamos a terminar relacionando catapultas con el espacio.

La idea detrás de este curioso proyecto es intentar sustituir los carísimos cohetes con propulsión química por lanzaderas, mucho más baratas, que posibilitarán el lanzamiento de cohetes por menos de la centésima parte. Si es que funciona, claro está.

¿Quién necesita cohetes cuando puedes usar catapultas?

Lo bueno de las catapultas es que físicamente son muy sencillas de explicar. Es más, todos hemos hecho la catapulta alguna vez con un tenedor y un resto de comida. Pura ley de la palanca. Lo que pasa es que la catapulta de Spinlaunch emplearía la fuerza centrípeta para lograr un gran momento, lo que se traduciría en una gran velocidad de hasta 4.828 kilómetros por hora. Suena mucho, pero es que es necesario para llegar hasta el infinito (y más allá).

Jonathan Yaney, el CEO De Spinlauch, lo explica para Interesting Engineering:

Desde los inicios de la exploración espacial, los cohetes han sido la única forma de alcanzar el espacio. En 70 años la tecnología solo ha hecho pequeños avances incrementales. Para comercializar e industrializar verdaderamente el espacio, necesitamos mejorar esta tecnología x10.

Spinlauch podría cambiarlo todo en la carrera espacial

Está claro: para ir al espacio es necesario muchísimo dinero: diseño, construcción, combustible, pruebas… De hecho, Elon Musk se ha propuesto proporcionar una red global de internet barato mediante satélites para sufragar su aventura espacial. Es más, si la ruta es larga, el combustible ocupa tanto espacio que no hay espacio para la carga.

Estos dos grandes hándicaps podrían solucionarse con el método de Spinlaunch: un sistema mucho más barato y que no requiere combustible, simplemente energía cinética. Es algo así como un acelerador de partículas, un instrumento empleado desde los años 60 en los laboratorios.

Puede que sigas dándole vueltas al tema de que sea una catapulta, pero no van tan desencaminados si incluso la NASA ya ha estudiado esa posibilidad, aunque empleando una lanzadera en lugar de un centrifugador.

Yaney tiene claro que el objetivo final de Spinlaunch será un éxito:

SpinLaunch emplea aceleración rotacional y momento angular para acelerar gradualmente el vehículo hasta alcanzar velocidades hipersónicas, lo que proporciona más potencia con muchísimo menor coste arquitectónico.

Haciendo números, se estima que cada lanzamiento de Spinlaunch costaría unos 50.000 dólares, muy alejados a los 5 a 100 millones de los sistemas tradicionales. Qué bien suena. Lástima que no haya convencido a todos: algunos físicos tienen serias dudas sobre su diseño, especialmente lo referido a la resistencia del aire.

La atmósfera de la Tierra es muy densa, por lo que la carga debería soportar fuerzas G, algo que podría ser plausible con una buena aerodinámica. Según Yaney, ya se han hecho cargo de ello.

El tiempo dirá si Spinlaunch lleva razón o no, no obstante su investigación despejará muchas dudas en caso de fracasar y abrirá un nuevo horizonte si es que tiene éxito.