La aviación está siendo uno de los sectores que más están siendo afectados por el coronavirus a nivel mundial. Algunos gigantes tan grandes como IAG Group –el holding de British Airways, Aer Lingus, Iberia y Vueling, entre otras aerolíneas– han caído hasta un 70% en bolsa; solo British Airways está perdiendo entre 215 millones de euros a la semana. Y no es para menos, pues también un 70% de su flota está en tierra. Pero a su vez, esta caída en los mercanos de aviación está produciendo otros efectos: los pronósticos del tiempo serán mucho más difíciles y precisos sin tantos aviones volando.

Y esto es por una sencilla razón: los aviones emiten muchos datos al volar. Con esos datos, las compañías son capaces de generar reportes de viento, humedad y temperatura. Según la Sociedad Meteorológica Americana, con estos datos se reduce entre un 15 y un 30% los errores, proporcionando datos del tiempo más precisos. Se usan también, claro, datos provenientes de satélites, globos aeroestáticos y otros tipos de instrumentos; es decir, los pronósticos meteorológicos no solo dependen de la aviación para generar datos.

Diferencia de vuelos en Europa entre el 2 y el 23 de marzo |ECMWF
A pesar de que los pronósticos del tiempo usan datos provenientes de muchas fuentes, como satélites, aquellos que vienen de los aviones son muy importantes

Sigue habiendo muchos vuelos a día de hoy, a pesar de las restricciones de movilidad impuestas por algunos países. No obstante, el número de reportes proporcionados por vuelos comerciales desde el primer día de este marzo hasta el 23 del mismo mes ha caído un 42% a nivel mundial y un 65% a nivel europeo según el Centro Europeo de Predicción Meteorológica de Medio Alcance –ECMWF–. Es decir, ahora las compañías que generan estos pronósticos del tiempo tienen casi la mitad de la información con la que antes contaban –y probablemente caera más en las próximas semanas según se confirme el alargamiento en las cuarentenas–.

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Cuando el coronavirus hizo menos preciso el pronósticos del tiempo

Imagina tener miles de aviones en cada momento en el cielo, siendo una fuente valiosísima de información para los meteorólogos y todos los algoritmos encargados de generar el pronóstico del tiempo. En momentos dados pueden darse cientos de miles de aviones sobrevolando el planeta a la vez. En julio del año pasado, por ejemplo, se produjo uno de los momentos con más tráfico aéreo de la historia: había 225 000 aviones volando. Imagina la cantidad de datos que eso supone.

Datos meteorológicos reportados diariamente por aviones comparados con su uso; el número ha decrecido drásticamente debido a los parones por el coronavirus | ECMWF

Si bien es cierto que esos datos son muy valiosos, también es cierto que no todos ellos se usan; de hecho gran porcentaje se desperdicia. Algunos son redundantes –es decir, están repetidos– y otros son de mala calidad; no obstante, generalmente se usan la gran mayoría de ellos para realizar los reportes del tiempo. En la gráfica superior puedes ver el porcentaje de reportes generados durante los primeros 23 días de marzo en comparación con los datos usados.

También debemos mencionar que, al menos por ahora, los pronósticos no se están viendo tan drásticamente alterados, puesto que aún siguen en marcha las rutas comerciales. Los aviones de carga siguen volando con aparente normalidad, por lo que las asociaciones meteorológicas como el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos –NWS– no están tan preocupados, de momento.

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«Es demasiado pronto para cuantificar el impacto exacto, porque la disminución solo está ocurriendo para ciertos vuelos y rutas, y aunque hay una reducción de los vuelos comerciales de pasajeros, aún recibimos datos valiosos de aviones de carga nocturna y transportistas de paquetes», explica Susan Buchanan, portavoz de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

Pero, debido al confinamiento aplicado por la mayoría de Europa, Asia, América del Sur y de algunos estos de Estados Unidos, que el pronóstico del tiempo sea menos preciso ahora no importará mucho a los ciudadanos de esos países; al fin y al cabo, no podremos disfrutar del buen –o mal– tiempo durante un tiempo, hasta que los periodos de confinamiento se dejen de aplazar.