Esta historia comienza en agosto de 2018 y tiene como gran protagonista a un mensaje que Elon Musk publicó por aquella fecha en Twitter. "Estoy considerando convertir a Tesla en privada a 420 dólares (la acción). Financiamiento asegurado" podíamos leer en un tuit que sirvió para disparar las acciones de Tesla en la bolsa.

Poco después, Musk se arrepintió de tal publicación y aseguró que Tesla seguiría igual. Ya era tarde, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos había decidido denunciar al empresario por fraude. Esa denuncia ha seguido su camino hasta el día de hoy y se ha convertido en algo muy peligroso para Elon Musk, que podría incluso entrar en la cárcel.

Elon Musk vuelve a irse de la lengua en Twitter

La denuncia que realizó la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC, por sus siglas en inglés) terminó gracias al acuerdo alcanzado entre el organismo y Elon Musk. Según ese pacto, el fundador de Tesla se comprometía a no realizar nunca más declaraciones imprecisas que pudiesen influir en el valor de la compañía.

Ese acuerdo se mantuvo intacto hasta el pasado 20 de febrero, día en el que Musk decidió que era buena idea volver a pasarse de la raya en Twitter. "Tesla hizo 0 coches en 2011, pero hará alrededor de 500.000 en 2019", aseguró el empresario en su red social favorita.

Ese mensaje no sentó nada bien a la SEC, que veía cómo el CEO de Tesla se saltaba el compromiso al que ambos habían llegado. De nuevo, Elon Musk había vuelto a exagerar en Twitter, publicando información que podría no ser cierta y manipulando así a los lectores.

La SEC quiere saber si Elon Musk tenía permiso de Tesla para publicar tal información

Elon Musk no tardó en retractarse del tuit que había publicado, añadiendo que con 500.000 vehículos se refería al ritmo de producción que Tesla alcanzaría a finales de 2019, es decir, 10.000 coches por semana. Además, el ritmo de entregas por año sería de 400.000 unidades.

La publicación de un segundo mensaje para explicar la información dada en el primero no ha sido suficiente para la Comisión, que considera que Elon Musk ha vuelto al camino de las declaraciones imprecisas. Según informa The New York Times, esta no es la única razón por la que la SEC ha pedido a un tribunal federal de Nueva York que Elon Musk sea detenido.

El acuerdo alcanzado entre la Comisión y el empresario también tenía otro punto: Elon Musk necesitaría aprobación legal antes de publicar cualquier dato que pudiese influir en el valor de Tesla en bolsa. Como puedes imaginar, la SEC ha comprobado con los abogados de la compañía que el tuit de Musk no contó con la revisión necesaria antes de ser publicado.

La SEC pide la detención de Elon Musk

Según el documento al que hace referencia The New York Times, el abogado de Tesla trabajó con Musk para corregir el tuit original una vez publicado, por lo que se produjo una violación del pacto al no haber revisión legal antes del envío. Ese abogado tan solo llevaba dos meses trabajando para la compañía, pero dimitió la semana pasada, justo después del incidente.

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos no está dispuesta a tolerar que Elon Musk se entrometa en el valor de las acciones de bolsa mediante declaraciones imprecisas. Por ello, ha pedido a un tribunal federal de Nueva York que detenga al CEO de Tesla por publicar información "inexacta y que se difundió a más de 24 millones de personas".

Elon Musk podría ir a la cárcel tras la publicación de un tuit sobre Tesla. Fortune

Lo más probable después de esta demanda no es la encarcelación de Elon Musk, sino la celebración de una audiencia en la que el juez escuche las razones que llevaron al acusado a violar el acuerdo que tenía con el SEC. Si la justicia considera que los argumentos no son creíbles, Musk podría ser multado.

No sería la primera vez que el protagonista recibe una multa millonaria por esta conducta, ya que en septiembre tuvo que hacer frente al pago de 20 millones de dólares por la publicación del tuit sobre la continuación de Tesla en bolsa. Eso no fue todo, ya que Musk tuvo que echarse a un lado y abandonar la presidencia de la firma, que cayó en manos de Robyn Denholm.