Huellas dactilares, escaneo de iris, reconocimiento facial, la voz… ¡incluso el corazón! Desde luego, la biometría se ha convertido en el sistema de seguridad por defecto para asegurar nuestros datos y bloquear nuestros terminales. No son perfectos, pero no requieren que recordemos múltiples contraseñas, basta con usar una parte de nuestro cuerpo para acceder a ellos.

Además, también se lo han puesto más difícil a los hackers, que normalmente quiebran el sistema buscando el eslabón más débil en lugar de andar imprimiendo réplicas de nuestro rostro en 3D. O poniendo un ejemplo extremo, ¿quién cortaría un pulgar para poder acceder a nuestro móvil?

¿Se puede usar un cadáver para desbloquear un móvil?

Pero esto también plantea otra pregunta: ¿Qué pasa con la información del móvil de alguien cuando este muere? Sí, es un debate mórbido, pero a muchos tristemente les vino a la cabeza cuando el pasado 5 de noviembre un desequilibrado entró en una iglesia en Texas y se lió a tiros. El FBI ha intentado acceder al iPhone del francotirador, se especula que incluso empleando una reproducción exacta de su dedo, según cuenta USA Today.

¿Qué pasará con los datos del móvil cuando hayamos muerto? UnoCero

¿Pueden los smartphones distinguir alguien vivo de alguien muerto? Y es que la cuestión está encima de la mesa: ¿podría usarse los dedos, ojos, rostro de un fallecido para desbloquear un móvil por ley o por criminales? La respuesta está en el aire.

Según el profesor de informática de la Universidad Estatal de Michigan Anil Jain, esto no sería suficiente. Y es que el sistema biométrico de Apple usa las ondas de radiofrecuencia para comprobar la piel bajo la huella, algo que evita que un dedo de alguien muerto pueda servir: solo los impulsos eléctricos de una persona viva pueden desbloquearlo. Eso sí, siempre nos quedará el PIN.

En Mashable han entrevistado a gente de Apple, Google y Samsung para intentar arrojar algo de luz a este asunto. Y sorprendentemente, no hay una teoría común, ni siquiera entre los fabricantes, ni cuando intervienen forenses o expertos legales.

Huelga decirlo, pero cada fabricante tiene sus secretos y emplea diferente hardware y software para conseguir esencialmente lo mismo. Sirva como ejemplo el reconocimiento facial del iPhone X de Apple frente al fácilmente hackeable método del Samsung Galaxy S8 o del OnePlus 5T. Como no hay la misma robustez en la autenticación, en el caso de Apple se puede emplear para realizar pagos pero en el caso del OnePlus no.

Daniel Edlund de Precise Biometrics, una firma dedicada a los sensores de huellas, habla de la detección vital, una característica de estos métodos biométricos:

Si la tecnología del sensor de huellas se equipa con algo llamado detección vital, es precisamente para evitar falsas huellas dactilares, algo que logra con bastante efectividad. Da igual que esté fabricada con goma, silicona o plástico… incluso un dedo muerto.

Y es que tras la tecnología del Touch ID hay un sensor capacitivo y ondas de radiofrecuencia que suelen ser impenetrables, pero no infalibles.

Face ID mapea nuestro rostro empleando IR. Macrumors

Está menos claro con el Face ID, del cual Apple solo dice que requiere cierta atención, lo que significa que es capaz de reconocer que tus ojos están abiertos y mirando al dispositivo. Pero eso deja muchas incógnitas en el aire. ¿Funcionaría con un globo ocular, aunque este estuviese separado del cuerpo?

Para algunos profesionales de la seguridad, acceder a un teléfono con sensor de huellas es más sencillo que burlar el Face ID del iPhone X. Dan Tentler, investigador de Phobos Group security, no lo tiene tan claro:

El Touch ID sí que se puede (vulnerar). Pero es difícil de decir con el Face ID, aunque sería posible si tuvieras el cuerpo y pudieras abrir los ojos de las personas. Aunque ya hemos visto casos del Face ID hackeado en situaciones mucho más sencillas.

John Whaley, cofundador y CEO de UnifyID va más allá y cree que todo es susceptible de ser hackeado. Su compañía trabaja en comportamiento biométrico, es decir, que puedas ser autenticado simplemente por la forma en la que andas, escribes o te sientas, cosas que obviamente no puedas hacer muerto:

Por supuesto que es posible autenticarse con biometría incluso sin el consentimiento del usuario o incluso estando la persona muerta. Sobretodo si el método empleado es estático, como una huella dactilar o un rostro. Aunque muchos sistemas tienen detección de vida, no es muy difícil saltárselos.

¿Son los sistemas biométricos a prueba de muerte?

Para que nos entendamos: no estamos seguros muertos. Ni con nuestras huellas ni con los ojos o el rostro. Los fabricantes de todo el mundo trabajan para desarrollar nuevos sistemas para integrar en móviles, asegurando que han dado con el compromiso perfecto entre seguridad y comodidad.

Sin embargo, ni Apple ni Google han puesto a prueba sus sistemas biométricos de la forma más drástica posible: comprobando su efectividad con alguien fallecido. Con lo cual, la incógnita sigue estando ahí.

En realidad, esto no quita el sueño a la mayoría de nosotros a día de hoy. Pero la ciencia y la tecnología siguen avanzando, se incorporan métodos biométricos más robustos en nuestros dispositivos y será cuestión de tiempo que un día fallezcamos.

¿Qué pasará en ese momento? ¿Quién tendrá acceso a nuestra identidad e información de nuestros gadgets? ¿Nuestros datos morirán con nosotros? No viviremos para descubrir la respuesta.