No ha pasado mucho tiempo desde que comentamos que el perro estaba en serio riesgo, ya que hay 5 mascotas robóticas que quieren convertirse en el mejor amigo del hombre. Si nos fijamos en las ventajas, encontramos que estas máquinas no necesitan alimentos, ni salir a pasear ni cuidados médicos.

Esta investigación supone un avance muy importante en la inteligencia artificial

Además, no tienes que ponerle a jugar a videojuegos para que no envejezca. Parece rentable hacerse con uno de estos robots tan similares físicamente a los perros. Y no solo en el físico, sino también en el apartado psicológico, ya que unos expertos han logrado dar con una inteligencia artificial perfecta para estas máquinas.

Este algoritmo es capaz de pensar igual que un perro, por lo que su integración en los robots perrunos podría desembocar en un animal artificial. Pero, ¿cómo puede una inteligencia artificial pensar igual que un perro? Y lo más importante, ¿podría crearse algo similar con otros animales?

Una inteligencia difícil de imitar

Si alguna vez has tenido trato con un perro, sabrás que su inteligencia destaca enormemente. Estos animales parecen tener un sexto sentido, por lo que parece complicado que un sistema artificial sea capaz de tener el mismo funcionamiento.

La tarea realizada por la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha sido especialmente complicada, como señalan desde Technology Review. Conseguir recrear la inteligencia de los perros es difícil hasta para la inteligencia artificial, pero los investigadores han entrenado al programa para conseguir las máximas capacidades posibles.

Esta inteligencia artificial puede imitar el comportamiento real de un perro. Wakyma

Kiana Ehsani es la líder del grupo de expertos que ha estudiado todos los detalles del comportamiento canino, para poder así entrenar a la inteligencia artificial creada. Según han comunicado los responsables en la publicación del estudio, los resultados han sido muy positivos.

Ya sabemos que este programa sabe imitar la forma de actuar de un perro, pero ¿qué es lo que hace exactamente? ¿Qué objetivos tiene esta investigación?

Actuar, planificar y aprender, todo en uno

Una vez comprendido que era especialmente duro entrenar a una inteligencia artificial para que imitase el comportamiento de un ser vivo, pasamos a conocer cuál fue el objetivo principal de la investigación. Según los propios autores, la misión era "aprender a actuar como un agente visual inteligente en un mundo visual".

Para conseguirlo, pusieron una cámara GoPro en la espalda del animal, junto a sensores de movimiento en su cuerpo y en las articulaciones. De esta forma, pudieron relacionar los movimientos del perro con las acciones que iba realizando.

Gracias a un duro trabajo, los autores han podido lograr simular los movimientos. arXiv

Todos esos movimientos fueron analizados exhaustivamente para recoger unos datos que más tarde sirvieron para entrenar a la inteligencia artificial. Así, el programa pudo aprender a actuar como un perro, planificar sus acciones como un perro y a cómo aprender directamente de un perro, los tres puntos en los que se basaba la tarea.

Como detalla ABC, esto fue posible gracias a los 380 vídeos en primera persona, con 24.500 fotogramas de movimientos. Los expertos estudiaron cada fase del trabajo en solitario, ya que cada una de ellas requería unas funciones diferentes de la inteligencia artificial.

En el primer caso, el de aprender a actuar como un perro, el programa analizaba una secuencia de imágenes para conocer qué hacía el animal a continuación. Cuando se trataba de la planificación, era algo más difícil. La inteligencia artificial tenía que estudiar las acciones asociadas a un grupo de imágenes.

No será extraño ver a perros robots con sus dueños por las calles en el futuro

"Nuestros resultados muestran que nuestro modelo supera estas líneas de base en la desafiante tarea de planificar como un perro, tanto en términos de precisión como de perplejidad", han explicado los responsables sobre esta tarea.

Finalmente, en la misión de aprender directamente de un perro, la inteligencia artificial conoció en qué tipo de suelos podía o no andar. Uniendo estas tres tareas, el algoritmo aprendió a actuar justo como lo haría un perro en una situación completa.

El trabajo realizado por la Universidad de Washington es magnífico y abre un nuevo camino para la investigación de de este tipo de inteligencia artificial. Sin embargo, no está todo hecho, ni mucho menos. Los expertos solo se han centrado en la actuación de un perro, por lo que no es concluyente sobre el comportamiento de estos animales.

Pese a que queda mucho trabajo por hacer, y como decíamos anteriormente, esta investigación sienta un precedente para el futuro y así lo afirman sus responsables: "Esperamos que este trabajo allane el camino hacia una mejor comprensión de la inteligencia visual y de los otros seres inteligentes que habitan nuestro mundo".