Las células cerebrales humanas podrían sustituir a los chips de NVIDIA. Ya gestionan pequeños centros de datos
El mes pasado, Cortical Labs anunció haber entrenado sus neuronas para jugar al mítico Doom
Los centros de procesamiento de datos son imprescindibles en la vida moderna. Son los encargados de sustentar la infraestructura de Internet, almacenando, gestionando y procesando grandes volúmenes de información crítica, aplicaciones y servicios web de muchas empresas e instituciones. Si en los últimos meses han obtenido un mayor reconocimiento mediático se debe a que sin ellos, la inteligencia artificial no puede existir. Y en un mundo en el que ChatGPT es usado por más de 800 millones de personas semanalmente, resultan más importantes que nunca.
Estas instalaciones albergan servidores, sistemas de almacenamiento de datos y equipos de red (routers, switches), así como sistemas de alimentación ininterrumpida, generadores, refrigeración especializada y seguridad avanzada para operar sin interrupciones las 24 horas del día, los siete días de la semana. En el caso de los especializados en IA, suelen contener los potentes chips de NVIDIA para gestionar los miles de millones de consultas o tareas que los usuarios le piden realizar a la inteligencia artificial.
Si bien NVIDIA lleva siendo años referente en la industria tecnológica por sus GPU, sobre todo en el sector gaming de PC, desde hace un tiempo es todavía más importante por sus chips dedicados a IA. Actualmente, la firma estadounidense no tiene rival que le haga frente, aunque China avanza a pasos de gigante. Pero puede que en un futuro sí lo tenga, y no precisamente del gigante asiático. Nos referimos a las células cerebrales humanas.
Los ordenadores biológicos consumen menos energía que una calculadora portátil
Cortical Labs es una startup (empresa emergente) australiana especializada en biotecnología que lidera la creación de bioordenadores: sistemas que combinan neuronas biológicas con chips de silicio. Su enfoque, denominado Inteligencia Biológica Sintética, no busca simular el cerebro humano mediante software, como la IA tradicional, sino utilizar el tejido cerebral real como hardware de procesamiento.
Su producto estrella es el bioordenador CL1, lanzado comercialmente en 2025. Del tamaño de una caja de zapatos, contiene aproximadamente 800 mil células (neuronas humanas) cultivadas en laboratorio a partir de células madre. Estas células crecen sobre un chip con microelectrodos que les envían señales eléctricas y registran sus respuestas. El dispositivo incluye bombas y nutrientes para mantener las células vivas y funcionales por meses.
Recientemente, Cortical Labs ha dado el salto a la infraestructura de gran escala con dos pequeños centros de datos administrados por células cerebrales humanas. El primero se encuentra en Melbourne (Australia), mientras que el segundo, el cual todavía se está construyendo, está ubicado en Singapur con su socio DayOne Data Centers Ltd.
En lugar de racks de servidores con procesadores convencionales, las instalaciones albergan ordenadores biológicos CL1. Si bien todavía faltan años (incluso décadas) para que esta innovadora tecnología desafíe a la convencional, el proyecto destaca la búsqueda de soluciones por parte de los científicos para abordar los problemas derivados de la creciente necesidad de capacidad computacional por culpa de la IA.
La capacidad de procesamiento de los sistemas de Cortical Labs es modesta, pero la compañía progresa día a día. Uno de los primeros logros fue enseñar a sus neuronas a jugar al mítico Pong. El mes pasado, anunció haberlas entrenado para jugar al más avanzado Doom. Las neuronas se alojan en un chip que envía y recibe señales eléctricas a las células, registrando su respuesta. Esto permite al software interactuar con las células e interpretar sus respuestas como resultados computacionales.
Otro detalle a tener en cuenta es que los ordenadores biológicos de Cortical Labs consumen una fracción de energía que la que utilizan los procesadores de IA convencionales. Hon Weng Chong, fundador y director ejecutivo de la empresa emergente, declaró en una entrevista que cada unidad CL1 consume menos energía que una calculadora portátil.