Meses y meses de espera han desembocado en eso que todos sabíamos: ha muerto Kepler. El telescopio más famoso de la NASA, ese que ha permitido miles de descubrimientos, se ha quedado sin combustible tras 9 años de duro trabajo en el espacio.

Ya sabíamos que había un telescopio de la NASA en órbita a punto de morir, pero la administración seguía retrasando ese momento para extraerle la máxima información posible. La cercanía de su muerte hizo que la NASA lo pusiese en suspensión, una decisión que dio algo más de margen a los trabajadores, pero que no pudo evitar el esperado final.

Kepler se queda sin combustible

Los ingenieros que trabajan con Kepler se dieron cuenta de que el telescopio se estaba quedando sin combustible a principios de este verano. Las alarmas saltaron y desde la NASA comenzaron a buscar soluciones para darle el mejor final posible.

Kepler, el telescopio de la NASA, se ha quedado finalmente sin combustible. NASA

Después de 9 años investigando la existencia de planetas fuera del Sistema Solar, la NASA ha confirmado que Kepler se ha quedado ya sin combustible. El trabajo de esta sonda ha sido clave para la NASA, que ha agradecido el enorme desarrollo que la administración ha podido experimentar gracias a los datos recogidos por la misma.

Thomas Zurbuchen, director adjunto del Departamento de Misiones Científicas, ha señalado que Kepler ha superado todas las expectativas que la NASA tenía en un principio. Además, ha recalcado la nueva etapa creada por el telescopio:

No solo nos mostró cuántos planetas podrían estar allí, sino que generó un campo de investigación completamente nuevo y sólido que ha tomado por asalto a la comunidad científica. Sus descubrimientos han arrojado una nueva luz sobre nuestro lugar en el universo e iluminado los tentadores misterios y posibilidades entre las estrellas.

Durante estos 9 años de trabajo, Kepler ha descubierto alrededor de 2.600 planetas fuera del Sistema Solar, muchos de ellos podrían ser lugares prometedores para la vida debido a sus similitudes con la Tierra. Eso es algo que sabremos en el futuro gracias al análisis que ya están haciendo los ingenieros de la información recogida por el ya histórico Kepler.