Hoy es un día a marcar en el calendario: la Federal Communications Commission estadounidense derogará la neutralidad de internet, un tema que nos puede sonar a chino pero que cambiará la forma en la que los usuarios norteamericanos accedan a la red, haciéndola mucho más cara e ineficiente.

Aunque todavía queda un resquicio para la esperanza, la realidad es la mayoría republicana que conforma la FCC está por la labor de votar a favor de eliminar la neutralidad de internet, aprobando la propuesta de nombre tan curioso y eufemístico como Restauración del orden de la libertad en Internet, como explica el diario El Mundo.

De este modo, tirarían por tierra uno de los mayores sueños y metas de la administración Obama: que todos los norteamericanos sean iguales y puedan acceder a un internet libre. El Economista cita sus propias palabras del carismático ex-presidente:

Dilapidar la neutralidad de la red supone destruir una de las mejores cosas que tiene Internet, que es su increíble igualdad.

De confirmarse, USA no sería el primer país en adoptarlo pero ya se sabe que Estados Unidos es el espejo en el que se miran muchos países del mundo. Sin ir más lejos, Portugal tampoco tiene neutralidad de la red y su ejemplo, por proximidad y gestión, debería ponernos los pelos de punta. Y es que, como dice el refrán, cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

Los principales proveedores como AT&T y Verizon ya se están frotando las manos. Y es que desde que se pagaba por tiempo de conexión o megas navegados en el caso de los móviles, no se encontraban con otra gallina de los huevos de oro así.

El internet libre e igualitario que conocemos tendría los días contados. Pexels

¿Qué significa la derogación de la neutralidad de internet?

Muy sencillo: básicamente que internet dejará de ser igual para todos, no habrá tarifas planas tal y como las conocemos y los hábitos de consumo multimedia variarán enormemente.

Para que te hagas una idea, algunas apps de tu móvil irán a la perfección y otras no… a no ser que pagues un extra, claro está. Todo dependerá de dónde cliques: unos sitios irán como un tiro y otros sufrirán lag y cortes. Imagínate que se cuelga HBO cuando estás viendo la season finale de Juego de Tronos.

Si quieres conservar la cantidad y calidad de tu contenido multimedia, tocará pasar por caja

Porque ya no bastará con pagar a tu proveedor de internet y la suscripción de marras a Netflix, Amazon, HBO o Spotify, sino que además tendrás que abonar una cantidad adicional para que vaya a la velocidad a la que estás acostumbrado. O eso o acostumbrarte a unas velocidades dignas de aquellos tiempos en los que tenías que salir de internet para que tu madre llamara a tu tía la de Cuenca.

Más de lo mismo sucederá para aquellos aficionados a los videojuegos. Si muchos se quejaban de cómo había cambiado el panorama gamer con las compras in-app (pusieron el grito en el cielo generando la mayor polémica de Reddit con lo último de EA, Star Wars Battlefront II) que en muchos casos generaban jugadores de primera y de segunda, ahora además tendrán que enfrentarse a pagar o exponerse a caídas que dificultarán una competición justa y ecuánime.

¿Tiene la neutralidad de la red las horas contadas?

Lo de Estados Unidos es solo el principio de lo que está por venir. Aunque no sea algo inmediato y en Europa se consideran defensores de un internet libre e igualitario, las presiones por parte de los grandes teleoperadores será muy fuertes.

Precio de la tarifa de 30 megas + fijo en la UE por países. ADSLZone

Con la excusa de seguir mejorando la infraestructura y la inversión que esto supone, las telecos forzarán a los gobiernos para eliminar la neutralidad de la red y ya de paso, seguir sacando tajada de algo que en España ya de por sí no es barato. Como explican en ADSLZone, España se encuentra entre los 10 países europeos con unas tarifas más caras, junto a países con una renta per cápita superior.

En el otro lado de la balanza se encuentran las empresas de internet como Google, YouTube, Netflix, HBO, Spotify, Facebook, Twitter o Instagram, a los que no les salen las cuentas.

Y es que si Amazon Prime o Netflix han subido recientemente sus suscripciones, ¿soportará el consumidor el aumento de precios? ¿hasta dónde se estirará la cuerda? ¿les seguirá mereciendo la pena a muchos usuarios?