El CES 2018 está cumpliendo con creces todo lo que nos había prometido: televisiones enormes, innovación en coches autónomos, hogares inteligentes…y como ya es tradición en el Consumer Electronics Show, algunas frikadas que no llegarán al gran público pero que despiertan la estupefacción y la sonrisa de los asistentes. ¿La última de todas ellas? Unos robots que bailan pole dance de una forma extrañamente sexy.

Y digo extraña no porque no lo hagan bien, de hecho esos montones de cables y circuitos impresos de silicio mueven sus brillantes culos metálicos mucho mejor que la mayoría de los mortales. Por ello no es de extrañar que en su rítmica y sensual danza se llevase todas las miradas de la gente que pasaba por allí.

Puede que Google y su enorme ecosistema o Sony y sus auriculares inteligentes nos encanten, pero estas pole dancers nos han conquistado del todo.

Si te excita, recuerda: todo lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas

El mérito es todo de un artista británico que ha aprovechado basura para crear estos robots, que si bien en apariencia no son lo más sexy del mundo, sí que consiguen atraparte con su depurada técnica de pole dancing. ¿Basura? Sí, en lugar de aprovechar las piezas de metal de los coches y aerogeneradores antiguos para reciclarlas y darles una nueva vida como otro gadget de consumo más, Giles Walker ha creado un proyecto que en sus propias palabras auna supervivencia, poder y voyeurismo.

Durante la presentación de su obra hace unas horas, Walker explica el leitmotiv de su creación a Daily Mail:

Quería hacer algo sexy con basura.

Aunque se mueven y giran en torno a una barra como si fueran una stripper de las que abundan en los espectáculos de Las Vegas, no se prevé que estos robots acaben sustituyendo a las bailarinas humanas, al menos por el momento.

¿Qué puede haber más exótico que una bailarina erótica robótica? Si lo hay, no quiero saberlo

No emplean Inteligencia Artificial, sino los motores de aerogeneradores antiguos, que han sido programados para moverse con el sentido artístico de la sugerente disciplina del poledancing.

Esta obra de Giles Walker no es nueva, de hecho fue creada en 2012 para una performance llamada Peepshow. Desde entonces ha ido alquilando sus servicios por 3.100 dólares en diversos eventos tecnológicos como el Sexpo de Melbourne de 2016 o el propio CES 2018.

Si quieres verlos, te dejamos un vídeo. Pero si tienes la oportunidad, estarán en el Sapphire Gentleman’s Club del 9 al 13 de enero. Además están allí por dos motivos: obviamente el CES 2018 es una buena congregación de gente amante de la tecnología que indiscutiblemente iba a apreciar la obra y además es el 18 aniversario del club y para esa fecha tan especial el manager de la sala buscaba algo único y especial.

Mr. Fenstein lo tiene claro:

Hasta ahora en estas fechas solo venían cerebritos. Pero queríamos algo más creativo y atractivo tanto para hombres como para mujeres.

A juzgar por el éxito cosechado en solo unas horas, ha sido un acierto total. ¿Pero cómo se lo habrán tomado los clientes de la sala? ¿Y las bailarinas? Opiniones para todos los gustos. Sin ir más lejos, algunos asistentes al show parecen estar maravillados, si bien prefieren a las bailarinas reales. O eso dicen.

Pole dancers robots en el CES 2018. Daily Mail

Rouge, una de las trabajadoras del Saphire, asegura no estar absolutamente nada preocupada por la continuidad de su trabajo ante sus competidores robóticos:

Creo que hay gente con unos fetiches de lo más extraño. De hecho seguro que hay gente que se excita con esto. Pero nadie puede competir con la belleza del cuerpo humano, nuestro talento y nuestros cerebros: la forma en la que hablamos, cómo nos insinuamos… hacemos sentir a la gente mejor.

Desde luego, el de stripper no era uno de los trabajos que aparecían de los primeros en la lista de empleos en extinción inminente por culpa de los robots, pero el tiempo lo dirá. Una cosa está clara: la relación humano – máquina cada vez va haciéndose más íntima.