¿Quién iba a decir, hace apenas un año, que The Boring Company terminaría produciendo en masa un lanzallamas? Todo comenzó cuando Elon Musk, el máximo exponente de la compañía, lanzó al mercado, de manera experimental, el lanzallamas. ¿El resultado? Todo un aluvión de peticiones de reserva que hicieron a la firma plantearse su producción.

Esta empresa, centrada especialmente en la movilidad urbana de los próximos años, dejó a un lado su estrategia principal para fabricar un producto que no ha estado exento de polémica. En un país en el que es muy sencillo acceder a las armas de fuego tuvo lugar un debate en torno a esta propuesta.

El lanzallamas de The Boring Company ha sido constantemente objeto de polémica

Los accidentes domésticos o las actitudes pirómanas de algunas personas podrían provocar serios incendios en domicilios y enclaves naturales. La compañía se defendió alegando que la llama que desprende el lanzallamas se podría producir a través de varios otros sistemas de ignición.

Más allá de esta polémica introducción, lo cierto es que ya han comenzado a entregarse las primeras unidades de una herramienta que dispone de un precio cercano a los 500 dólares, es decir, en torno a 425 euros al cambio actual. Solamente está disponible en Estados Unidos, pero ello no ha hecho que hubiese unidades sin vender en la primera tanda.

¿Qué se puede destacar de estas primeras jornadas en el mercado? ¿Cuáles son las primeras opiniones de unos consumidores que han tenido que esperar varios meses para la llegada de este curioso producto? Lo cierto es que no queda muy claro cuál será su principal función, pero no deja de ser llamativo.

Un lanzallamas del cual no quedan existencias hasta nuevo aviso

El pasado sábado fue el momento en el que tuvo lugar la entrega de las primeras mil unidades de esta herramienta incendiaria. Los primeros que reservaron este producto fueron invitados a una ceremonia en la que no falto, ni siquiera, un grupo de mariachis. En dicho evento estaba el 5% de los potenciales compradores de este experimento de márketing.

El lanzallamas de The Boring Company comenzó siendo una idea basada en una broma. Enfoque informativo

Hasta la propia presentación ha estado enmarcada en la polémica. Algunas voces, tal y como se puede leer en The Guardian, han criticado que se haya escogido esta fecha para el lanzamiento y entrega de los primeros lanzallamas. Apelan al actual estado de la naturaleza en las zonas silvestres de California. Al parecer, los bajos niveles de lluvias podrían provocar incendios de fatales consecuencias.

The Boring Company agotó existencias en tan solo unos días tras fijar un precio de 500 dólares

Entre otros detalles que han llamado la atención de la entrega de las primeras unidades, llama la atención el manual de instrucciones que acompaña a esta arma de ignición. Junto a ella, se entrega un volumen de 10 hojas en las que se avisa de las potenciales consecuencias de un uso inapropiado. De hecho, informa sobre los riesgos que podría implicar tocar algunas partes del propio lanzallamas.

Dado que su concepción no está específicamente relacionada con el uso militar o basado en la protección, no requiere permiso especial de armas. Esto implica que el mercado de segunda mano haya comenzado a especular con los precios de algunas unidades entregadas. ¿Qué podemos destacar de uno de los productos más extraños que veremos salido de The Boring Company?

Un mercado que está ofreciendo pura especulación

Tan solo han pasado unos días desde que tuviese lugar la entrega de las primeras unidades del famoso lanzallamas de The Boring Company. Su repercusión no hubiera sido la misma si no fuera porque el CEO de la compañía es Elon Musk, una de las primeras voces de la innovación a nivel mundial.

La primera tirada del lanzallamas está limitada a un total de 20.000 unidades. The Objective

Cualquier cosa que el magnate sudafricano toca, podría decirse que podría convertirse en oro. Esto es lo que llevaría a deducir que muchos de los compradores ya habían aprovechado la ocasión de sacarse un sobresueldo. Así es, algunos usuarios están ofrecido en varias plataformas de compraventa sus lanzallamas a precios mucho más altos que el pagado por su adquisición.

Algunos usuarios están contribuyendo a una escalada de precios en el mercado de ocasión

De hecho, algunas unidades superan los 2.000 dólares al cierre de edición. ¿Cuál es el motivo? Su escasa y limitada producción. Tan solo habrá un total de 20.000 unidades producidas, las cuales irán enviándose a través de paquetería a sus correspondientes compradores.

Disponer de una de las primeras unidades fabricadas no haría más que introducir una exclusividad todavía mayor si cabe. ¿Conclusión? Disparar los precios en el mercado de segunda mano. Vista la situación actual, la verdad es que toca plantearse la siguiente pregunta, ¿cuántos de los compradores que formularon su correspondiente reserva terminarán sacando un uso práctico a esta herramienta?