Como bien sabes, Facebook se encuentra en el disparadero por su excesiva extracción de datos personales de los usuarios y lo que posteriormente sucede con ellos mediante empresas externas. Puede ser que como Cambridge Analytica, se use para realizar campañas de marketing ultrasegmentadas que ayuden al mismísimo Trump a alcanzar el poder o incluso peor, creando una base de datos facial universal.

Esta es una de las consecuencias más terroríficas de todo lo que subimos a las redes sociales

Precisamente esto es lo que lleva haciendo durante un lustro Terrogence, una empresa israelí formada por antiguos miembros del servicio de inteligencia. Prácticamente no han tenido que hacer nada para lograr los datos: YouTube y Facebook se los han puesto en bandeja, como leemos en Forbes.

Y en última instancia nosotros mismos, millones de usuarios que llevamos años subiendo selfies, fotos y vídeos de nuestro entorno. Solo era cuestión de tiempo recogerlos y ordenarlos.

Esta enorme base de datos formará parte del servicio de reconocimiento facial de Terrogence y contiene los rostros de miles de sospechosos de terrorismo.

Pero ya sabes que la legislación es cambiante, ya sea geográficamente o incluso dentro del propio país y que hasta la definición de terrorismo puede variar.

Por eso asusta todavía más saber que hay 2.000 millones de usuarios activos de Facebook y que se realiza un control de los no usuarios mediante perfiles fantasma, por ello difícil es que alguien se escape de esta férrea tela de araña.

¿Cuántas filtraciones de datos de Facebook más existen? Pixabay

¿Qué hay detrás de Terrogence?

Por el momento sabemos que Terrogence procede de Israel y que su personal está familiarizado con el espionaje. También conocemos que los emporios de Facebook (que engloban el propio Facebook, Instagram y WhatsApp) y el de Google (con toda su suite de servicios, a la que tenemos que añadir YouTube) ponen los datos de sus usuarios al alcance de cualquiera que esté dispuesto a pagar por ellos.

Ahora bien, ¿quién querría esas bases de datos de supuestos terroristas? Para empezar, el gobierno de los Estados Unidos es cliente de Terrogence y de la empresa Verint, ambas vinculadas.

De hecho la inteligencia norteamericana es capaz de conocer tácticas y armamento simplemente gracias a la información que los propios sospechosos suben a sus redes sociales. Se cierra el círculo.

Como podemos leer en su web:

Terrogence monitoriza y recolecta activamente perfiles online e imágenes de terroristas, criminales y otros individuos potencialmente peligrosos para la seguridad, la aviación y la inmigración. La base de datos Face-Int almacena los perfiles de estos miles de sospechosos de fuentes como YouTube, Facebook y otros foros de internet.

Según un folleto que se puede obtener en su página, la firma está especializada en cultivar y operar entidades en espacios online que acceden a las redes sociales de forma legítima y actúan de forma natural, estableciendo conexiones, interaccionando y en definitiva, recolectando información valiosa.

O lo que es lo mismo: que espían a través de internet y elaboran perfiles detallados de todo lo que haces.

La propia Verint ha lanzado este mismo mes un producto de reconocimiento facial llamado FaceDetect, que no solo identifica individuos, sino que también incorpora de forma automática a sospechosos a listas de vigilancia.

Que nadie se lleve a engaño: se habla de sospechosos, pero cualquiera es susceptible de ser investigado.

Hagas lo que hagas, estás siendo observado. Medical News Today

¿Lo hacen por tu seguridad?

Teniendo en cuenta la progresiva implantación del reconocimiento facial en teléfonos móviles como el iPhone X, en los check points de los aeropuertos o incluso tarjetas bancarias, es lógico y normal que se elabore una base de datos universal.

El problema es que hasta ahora, estas bases de datos se hacían en base a documentos identificativos como el documento nacional de identidad y no sobre información que proporcionamos en internet.

Obviamente, esto va mucho más allá del reconocimiento facial. Se está controlando no solo quiénes somos, sino también lo que hacemos, qué pensamos y con quién nos relacionamos. ¡Además son cosas que nosotros mismos hacemos público!

En la fina línea que separa la seguridad del control ciudadano

La seguridad es la primera beneficiada de todo esto, pero no debemos confundir seguridad con control ciudadano, una peligrosa realidad que en China ha provocado que mediante el reconocimiento facial se puedan detener a personas entre multitudes.

Terrogance debería servirnos como otra advertencia más para todos nosotros. Hemos aprendido algo del escándalo de Cambridge Analytica y las grandes empresas tecnológicas parecen haber aumentado la seguridad y la información a los usuarios.

No obstante recuerda que hagas lo que hagas en internet, estás siendo observado.