La orina es uno de esos desperdicios que hay que tratar en el espacio. Suena desagradable pero es por ello que en la Estación Espacial Internacional tienen una máquina encargada de tratar ese tipo de residuos para ser posteriormente usado. Como ha declarado Tim Peake, uno de los astronautas que ha tenido la suerte de pasar por la ISS, «en el espacio, la orina de ayer es el café de esta mañana».

Pero no solo puede ser usada para generar agua nueva por medio de procesos químicos, sino que además es interesante para otros propósitos. Puesto que en sitios como la Luna se cree que podríamos encontrar agua "fácilmente" no haría tanta falta limpiar la orina para ser vuelta a usar, por lo que podría destinarse a otros menesteres.

La urea de la orina humana, junto con regolito lunar podría usarse para construir en la Luna

Esto es, podría usarse para construir posibles bases en la Luna. De hecho, ese es uno de los sueños de la humanidad: establecer una base en nuestro propio satélite natural. Y estamos relativamente cerca, por lo que hay que ponerse las pilas con este tipo de iniciativas; en realidad, no es la primera de ellas: otras muchas ya han planteado otros métodos para construir sobre la Luna: lo que está claro es que el regolito lunar será la base de cualquier construcción.

Y es que, aunque no necesitemos el agua de la urina puesto que tendríamos otrsa fuentes de agua –además de que no tendríamos el problema del espacio para almacenar esos residuos, como en la ISS–, sí que tendríamos la problemática de estar enviando materiales de construcción constantemenete desde la Tierra hasta el satélite, por lo que idealmente tendremos que usar materiales que encontremos in situ para construir cualquier posible base lunar.

La urea de la orina, un material potencialmente idóneo para construir en la Luna

Impresora 3D para construir sobre la Luna usando urea

Según un nuevo estudio, esta orina podría ser usada para, junto con otros elementos que encontraríamos en la Luna, formar polímeros resistentes a la propia naturaleza lunar. Lo interesante del desecho humano es la urea, un componente que puede ser usado romper los enlaces de hidrógeno y por tanto reducir la viscosidad de muchas mezclas acuosas. «Para hacer el hormigón geopolímero que se utilizará en la Luna, la idea es utilizar lo que está allí: regolito –el material suelto de la superficie de la Luna– y el agua del hielo presente en algunas áreas», detalla Ramón Pamies, uno de los autores de este nuevo estudio, a la revista científica SiNC.

Con este nuevo estudio hemos visto que un producto de desecho como la urina personal de los que ocupan las bases lunares podría ser usada. Los dos componentes principales de este fluido corporal son el agua y la urea, una molécula que permite romper los enlaces de hidrógeno y, por lo tanto, reducir la viscosidad de las mezclas acuosas

En este experimento realizado por la Agencia Espacial Europea se ha usado una impresora 3D para imprimir cemento junto con una proporción de urina al 3%. El cemento especial se ha impreso, en concreto, en forma de cilindros, apilándolos unos sobre otros. Además, se realizó ciertas pruebas sobre estos muros realizados con este lodo. Ya de por sí eran capaces de soportar grandes pesos, pero su resistencia aumentó incluso más después de haber sido calentados a 80 grados.

La urina junto con regolito lunar, una opción para construir sobre la Luna

Posteriormente, se congeló y descongeló la mezcla durante 8 ciclos, como pasaría en la Luna, lo que dio como resultado aún más resistencia. Recordemos que las temperaturas en la Luna durante la noche pueden alcanzar niveles extremadamente bajas y durante el día pueden llegar a niveles muy altos, por lo que también es esencial que estos sistemas de construcción sean capaces de soportar estos cambios de temperaturas tan bruscos.

Muestras de cemento mezclado con urea –izquierda– y naftalina –derecha–

No obstante, aún no se ha investigado como se podría extraer la urea de la orina, puesto que aún se necesita buscar otros materiales que pudieran ser más idóneos para construir en la Luna, sobre todo porque debe ser imprimible en 3D. Otros materiales también se tuvieron en cuenta en el estudio. En la imagen superior vemos cómo se ha comparado dos tipos de plastificadores, tanto la urea como naftalina –uno de los resultados de quemar combustibles fósiles–. Ambos se usaron en una proporción al 3%.

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Por lo tanto, este proyecto es solamente una propuesta, de momento. No quiere decir que se vaya a construir bases lunares con urea como componente principal, pero sí que es una opción.