El mundo de las videoconsolas está muy vivo desde que en los 80 se hicieran productos de consumo con un gran éxito comercial. Prueba de ello fue que la Game Boy original llegó a vender, según Nintendo, 118,69 millones de unidades alrededor del mundo (87,66 millones de Game Boy y 31,03 millones Game Boy Color).

Desde ese momento, las consolas portátiles (y las no portátiles) pasarían a ocupar un lugar privilegiado en nuestros bolsillos y en nuestros salones, convirtiéndose en un mercado muy a tener en cuenta a nivel global. Sin embargo, la hegemonía de las consolas de bolsillo llegó a su fin en el año 2008 con la llegada del iPhone 3G e iOS con su App Store.

¿Móviles con potencia consolera?

A día de hoy, acabándose este 2017, nadie pone en entredicho que los smartphones son consolas portátiles en toda regla, aunque esa no sea su función principal. Nokia fue la primera compañía en arriesgarse a crear una plataforma y un teléfono que pudiese competir con las consolas portátiles en 2003 con su N-Gage. Por desgracia, aunque la idea era buena y el terminal tenía potencial, no terminó de cuajar y fue un fracaso comercial.

Esta es la N-Gage de Nokia, que pretendía ser un móvil-consola de éxito, pero que fracasó estrepitosamente. Wikipedia

Quizás la idea de Nokia era demasiado arriesgada y, la complicación de usarla como móvil dada su forma, pudo contribuir a que sus ventas no fuesen lo que la compañía esperaba. Además, la buena salud de la Game Boy Advance (de la que Nokia tomó inspiración para diseñar su N-Gage) y la salida de consolas como la exitosa Nintendo DS y la PlayStation Portable (PSP), habrían podido ayudar a que el móvil-consola de Nokia no llegara a vender lo esperado.

El iPhone 3G tenía más potencia que la DS y PSP juntas

Sea como fuere, la realidad es que el híbrido de Nokia no fue capaz de convencer a los compradores. Contrariamente, la llegada de Apple al mercado de los teléfonos móviles, más concretamente con la salida de su iPhone 3G en 2008 y su ya más madurado iOS que incluía la App Store, generaron una revolución en el terreno de la smartelefonía.

Esta revolución vino acompañada de una serie de aplicaciones descargables e instalables en el terminal que aprovechaban las buenas capacidades de la CPU y del procesador gráfico incluidos en el iPhone. Entre ellas se encontraban numerosos juegos que eran exponencialmente superiores a cualquier otro título creado para una plataforma móvil, muy lejos de la simpleza (aunque genialidad) del Snake de Nokia.

Tomemos como ejemplo el Castle of Magic desarrollado por Gameloft, que fue uno de los plataformas más descargados para el iPhone 3G. Sus gráficos dan buena fe de que no estamos ante los juegos antiguos y más cutres de los primeros móviles con pantallas a color. En este caso, es un videojuego en toda regla, con un apartado técnico y artístico digno de cualquier consola portátil.

Esto no se consiguió de la nada, pues Apple puso mucho empeño en que su iPhone 3G fuese realmente potente y capaz de generar unos gráficos de altura. Según Apple Insider la capacidad gráfica de un terminal tan pequeño (y ligero) como el segundo smartphone de la compañía de Cupertino superaba la potencia de la DS y PSP combinadas.

Todo un hito para Apple, que logró ser la primera en convencer al consumidor de que los juegos móviles eran ya imprescindibles y tan buenos como los de sus portátiles favoritas. Pero el acierto de los de la "Manzana" sólo fue el principio de una explosión de juegazos móviles.

Gráficos, diversión y realidad aumentada

Se ha recorrido un gran camino desde 2008 hasta 2017, estos casi 10 años de constante evolución tecnológica no han sido en vano. A día de hoy, los juegos en nuestros móviles son una realidad constante y (salvo excepciones) nadie duda de que un juego para Android o iOS pueda ser realmente increíble.

Esto se debe a que nuestros smartphones son cada vez más potentes e incluso gadgets como los iPad pueden hacer la competencia a las consolas de sobremesa. Es cierto que no tienen el mismo poderío gráfico que una PS4 o Xbox One, pero son capaces de correr títulos con unas resoluciones y texturas bastante sorprendentes.

Títulos como Infinity Blade III, Oceanhorn o Submerged dan buena cuenta de lo que los dispositivos móviles o portátiles son capaces de hacer en estos momentos. Así, no es de extrañar las aplicaciones más vendidas en servicios como la ya mencionada App Store en iOS o Google Play en Android, sean videojuegos.

Esto no es una coincidencia, ya que los juegos en los dispositivos móviles siempre han tenido el propósito de entretenernos, sea mientras estamos en el bus, o disfrutando del confort de nuestro sofá o cama. Incluso compañías como Nintendo, reacia a crear juegos de sus conocidas franquicias, se ha animado a desarrollar Super Mario Run al comprobar que los títulos para smartphones conforman un mercado que mueve muchísimos usuarios.

Super Mario Run tiene una calidad innegable y se nota el esfuerzo de Nintendo por crear un plataformas que sepa a Mario, pero tenga la jugabilidad de un título móvil. Y es que hay que darse cuenta de que, generalmente, no usamos nuestro terminal para jugar a títulos demasiado complicados, sino que buscamos una experiencia relativamente corta, pero igualmente fluida y divertida.

Super Mario Run y Pokémon GO han demostrado que los móviles pueden con todo

Otro título relacionado directamente con Nintendo, la saga Pokémon, ha dado uno de los juegos móviles sociales más descargados de los últimos tiempos: Pokémon GO. Este debe su éxito a la combinación de los elementos clásicos de la saga (los mismos Pokémon, las capturas con Pokéball, las luchas contra líderes de gimnasio, etc.) y otros más novedosos como el uso de la realidad aumentada y el GPS para que cazar Pokémon sea más realista que nunca.

La idea de ver a un Magikcarp "chapoteando" en medio de una acera es simplemente fenomenal, por no hablar de las hordas de enloquecidos "GOentrenadores" moviendo su móvil interminablemente con el único fin de cazar un Legendario, o (para su decepción) un par de Poliwags.

Pokémon GO ha conseguido lo que ningún videojuego había alcanzado antes: que la gente tome las calles e incluso recorra un buen número de kilómetros en busca de Pokémon, caramelos, o Pokéballs. Entonces, no sólo ha sido Pokémon GO un triunfo comercial sino también un éxito a nivel social.

El futuro: más y mejor

Si seguimos en esta ascendente evolución tecnológica no cabe duda alguna de que los videojuegos móviles serán más numerosos y también mucho mejores que los actuales. Esto se deberá a que la mayor potencia gráfica de terminales como el iPhone X o los futuros terminales Android, permitirá el desarrollo de títulos más complejos gráficamente, dotados de un mayor realismo.

¿Llegarán a superar los móviles a las consolas de sobremesa algún día?

Es casi seguro que la industria no va a cejar en su empeño de ofrecer títulos ultraportables en uno de nuestros bienes más preciados: nuestro smartphone. Desde luego, las compañías son muy conscientes de que nuestro teléfono siempre nos acompaña y de que le damos un uso muy constante.

Es lógico, por tanto, que los títulos móviles siempre vayan a ocupar un lugar pre-eminente en la creación de videojuegos, adaptándose al cada vez mejor hardware para ofrecernos experiencias completamente únicas, en las palmas de nuestras manos.