La naturaleza sigue enviándonos avisos en forma de desastres naturales o brutales sequías como la del 2017, pero muchos humanos siguen haciendo oídos sordos al inexorable cambio climático.

Pequeñas acciones como reciclar, consumir menos y de forma más eficiente, intentar reducir el uso del transporte privado y si es posible, decantarnos por el público o consumir productos de proximidad, pueden ayudar a reducir el agujero de la capa de ozono.

Tú puedes frenar el deterioro de la capa de ozono

Aunque los gestos individuales son importantes, que los gobiernos e instituciones se comprometan y promulguen medidas a gran escala son verdaderamente lo que puede frenar un cambio climático que convertirá la Tierra en un lugar inhabitable, algo especialmente mortal para ciertos países.

Afortunadamente todavía estamos a tiempo y cambiar ciertos hábitos no nos costará demasiado, logrando que nos volvamos personas más conscientes a este problema y actuando en consecuencia. Asimismo también serviremos como ejemplo a las nuevas generaciones.

El cambio climático en la alimentación

Uno de esos pequeños detalles está en la alimentación. Como hemos dicho antes, consumir productos de proximidad y de temporada es fundamental por un sencillo motivo: no es que el mango que estás consumiendo haya hecho algo malo, es que si para que lleguen a tu hogar ha tenido que atravesar medio mundo, la emisión de CO2 para posibilitarlo ha sido enorme.

Y ahora imagina cuánta gente sigue tus pasos y compra productos que no existen en esta estación y que requieren un traslado de miles de kilómetros. Un mango no es el responsable: son los miles de kilogramos que son movidos a diario.

Tu alimentación influye en el cambio climático más de lo que crees

Asimismo, los procesos productivos no son iguales para una lechuga que para una vaca, por ello si puedes, siempre es mejor que prevalezca en tu dieta la alimentación vegetal sobre la animal, porque la huella de carbono es menor en estos casos, como puedes leer en la Bio Guía.

Lo mismo podemos decir de los productos frescos frente a los procesados: no solo lo agradecerá el medio ambiente, también tu salud y tu bolsillo se verán beneficiados.

¿Quién puede resistirse a un rico sándwich BLT? Wikimedia

Los sandwiches envasados y su efecto en el cambio climático

Comer bien no es sinónimo de comer aburrido y es que, ¿Quién puede resistirse a un suculento sándwich o a un crujiente bocata? Desgraciadamente, los científicos de la Universidad de Manchester han descubierto que en algunos países como el Reino Unido el excesivo consumo de sándwiches tiene el efecto de usar 8 millones de coches al año, según detalla el Daily Mail.

Como explica Adisa Azapagic, del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Manchester:

Consumir 11.500 millones de sándwiches solo en el Reino Unido produce 9,5 millones de toneladas de CO2, el equivalente a usar 8,6 millones de vehículos durante un año.

Para demostrarlo, equipo de investigadores ha calculado el CO2 equivalente de algunos de los sándwiches favoritos de la gente. Así que se han propuesto averiguar cuáles son los más perniciosos para el cambio climático. Se te va a hacer la boca agua y además te vas a sentir culpable al mismo tiempo.

Para ello, ha tenido en cuenta el packaging, los ingredientes y la comida desperdiciada de los sándwiches envasados que podemos encontrar en las máquinas de vending.

Para que te hagas una idea, el impacto va desde los 399 gramos del más inocente hasta los 1,41 kg del más dañino para el medio ambiente. Entre los ingredientes más señalados por los científicos no hay ninguna cosa rara: bacon, jamón, salchichas, queso, tomates o gambas.

Entre ellos, el sándwich mixto.Todo un clásico en la gastronomía europea, ese rico sándwich de jamón y queso a la plancha, con algunas variaciones como puede ser untar el pan con mantequilla.

La huella de carbono del sándwich más popular, el de jamón y queso, varía desde los 399 a los 843 gramos por sándwich.

Esa horquilla tan amplia no solo viene por las diferentes recetas, sino también por la producción agrícola y ganadera y el procesado de los alimentos.

Aproximadamente, del 37 al 67% de la huella de CO2 de los sándwiches envasados viene de su contenido, un 8,5% del embalaje y el transporte y la refrigeración causan un 25% más.

¿Qué quiere decir esto? Que el mismo sándwich hecho en casa reduce la emisión de carbono hasta en un 50%. Así que ya sabes, si te gustan los sándwiches, es momento de volver al papel de aluminio o film y llevártelos de casa.