El Capitolio de Washington emite más radiación que una central nuclear, dice un estudio
Aunque pueda parecer mentira, las personas que trabajan en una central nuclear reciben menos radiación que las del Capitolio.
La radiación es la emisión y transferencia de energía en cualquier medio en forma de ondas o partículas electromagnéticas. Sabiendo esto, cada persona anualmente recibe una cantidad media de radiación que depende de muchos factores: viajes, hábitos, vivienda y por supuesto nuestro trabajo. Los nuevos datos sostienen que en Estados Unidos un operario de una central nuclear recibe menos radiación que uno que trabaje en el Capitolio. Como lo estás leyendo.
Aunque de forma popular la radiación se concibe como algo peligroso, esto no es así. Aplicada en dosis limitadas puede ser beneficiosa para el ser humano, sobre todo cuando hablamos de aspectos clínicos.
Los edificios pueden darnos más radiación que una central nuclear
En otro orden de cosas la radiación puede ayudar a algunos materiales a autorrepararse. Además, sirve para localizar soles en miniatura en el espacio. Si queremos comprobar la parte negativa de lo que puede hacer la radiación solo debemos fijarnos en los efectos de la prueba nuclear Trinity que realizó el conocido Oppenheimer en julio de 1945.
Volviendo a lo que nos atañe, la radiación media anual que recibe un ser humano se mide en “milirems”. En Estados Unidos la dosis media anual es de 360 milirems, siendo unos 300 de estos provenientes de fuentes naturales no peligrosas. Por ejemplo, dormir al lado de alguien durante 8 horas nos reportará 2 milirems por el potasio radiactivo que tenemos en nuestro interior.
Si vivimos en una casa de mampostería recibiremos 7 mrems, 1 mrems por cada 1.000 millas que volemos en avión o 16.000 mrems si tenemos hábitos de fumador. El tabaco es una de las cosas que más radiación introduce en nuestro cuerno debido a su composición. Además de otros materiales igual de malos para la salud.
Una planta de carbón, donde se procesan elementos como el torio y el uranio, emite un total de 0,03 mrems para personas que vivan en un radio de 50 millas. Es decir, muy poco. El dato con las centrales nucleares es aún más revelador de lo poco que reciben los operarios. De acuerdo con los informes oficiales, la media se encuentra entre 2 y 10 mrems dependiendo del puesto dentro de la planta nuclear.
Sabiendo esto, el dato de Grand Central Station de Nueva York o el edificio del Capitolio de los Estados Unidos en Washington DC es sorprendente. Los trabajadores que están en el primer edificio reciben una media de 120 mrems y los del segundo más. Ambos edificios están construidos en granito, una roca radiactiva debido a su gran cantidad de uranio. Tal es así que en el Capitolio jamás se podría albergar un reactor nuclear por peligro.
Estos casos no dejan de ser curiosos y nos brindan una información muy útil. Normalmente pensamos en los microondas o los teléfonos móviles como grandes emisores de radiación, pero la realidad es que nuestra propia casa podría estar dándonos un baño de este sin ni siquiera darnos cuenta.