Estados Unidos quiere reducir la cantidad de comida que se desperdicia a la mitad. Están muy lejos de conseguir algo así

Uno de los grandes retos del país americano es hacer entender a su población que la comida tiene que ser consumida, no formar parte de nuevas maneras de ser reciclada

Estados Unidos quiere reducir la cantidad de comida que se desperdicia a la mitad. Están muy lejos de conseguir algo así
El desperdicio de comida es un serio problema en Estados Unidos
Publicado en Ciencia

A pesar de que este artículo habla acerca de un estudio realizado por y para los estadounidenses, la realidad es que el desperdicio de comida es un mal que asola a la mayoría de países del planeta. Entender, de una vez por todas, la cantidad de recursos y energía que gastamos para producir alimentos tendría que ser el aliciente definitivo para intentar que seamos conscientes de la cantidad de basura orgánica que acumulamos. Puede ser reconvertida, pero no es la solución ideal.

La lucha contra el desperdicio de alimentos continúa en Estados Unidos

Sarah Kakadellis es la autora principal de un artículo publicado en la revista científica Nature en el que se expone una cruda realidad a la que tiene que enfrentarse el pueblo norteamericano, tal y como indica el título de la investigación: "las políticas a nivel de estado solas son insuficientes para cumplir con el objetivo federal de reducción de desperdicios de alimentos en Estados Unidos".

El estudio ha utilizado datos recogidos en la página web de la organización sin ánimo de lucro ReFED, con el fin de observar las políticas y los resultados que se están obteniendo en el país americano respecto al desperdicio de alimentos. Tal y como puedes imaginar, parece que el gran objetivo, recortar los desperdicios acumulados en 2015 a la mitad para el año 2030, están lejos de cumplirse.

Algunos expertos exponen que habría que tener un mayor liderazgo nacional en este asunto, aunque la propia Sarah Kakadellis asegura que este no es el gran problema que habría que atajar. En realidad, la profesora de la Universidad de California en Davis cree que lo primero que habría que hacer es cambiar la mentalidad de la población. Por ejemplo, el compostaje, aunque es una interesante manera de afrontar el despercio de alimentos, no deja de ser una solución tardía para el problema. Sarah afirma que hay que pensar que "el mejor uso para la comida es comerla".

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, en un artículo publicado en su página web, alude a que la mejor manera de reducir el desperdicio de alimentos es prevenirlo. Y esto no es solo labor de los consumidores, sino de las compañías que producen la comida, responsables de indicar, por ejemplo, las fechas de caducidad exactas de los alimentos.

Lori Leonard, experta de la Universidad de Cornell, afirma, en el medio Popular Science, que existe una gran cantidad de energía que se dedica a la producción de comida y que eso no se hace para producir compostaje, sino para alimentar a la gente. Partiendo de la base de que habría que intentar consumir alimentos con responsabilidad, el compostaje sería un mal menor, "dado que es la cosa más segura que podemos hacer hasta que tengamos creados mejores protocolos"

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