Ya hemos hablado en numerosas ocasiones del cáncer aquí, en Urban Tecno. Y es que sea cual sea el enfoque o la noticia que comentemos, que haya mucho de lo que hablar sobre esta terrible enfermedad significa que vamos por el buen camino.

Un nuevo enfoque que podría traer avances y salvar vidas

Da igual que hablemos de un revolucionario análisis que puede detectar casi cualquier cáncer, o de una nueva técnica que pretende dejar a un lado la quimioterapia, incluso de la desilusionadora realidad de que el cáncer se debe casi por completo al azar. Si hablamos es que de una manera u otra, el trabajo da sus frutos.

En este caso retomamos el tema para hablar de un nuevo paradigma que podría ser muy prometedor. ¿Paradigma? Sí, así denominamos a los distintos modelos científicos, a las diferentes maneras de ver una misma enfermedad o la forma de tratarla. Este nuevo concepto centra su atención sobre las barreras defensivas de tu organismo, puede que el futuro se encuentre en la inmunoterapia.

¿Qué es la inmunoterapia?

Como podemos leer en la página web de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), este tipo de tratamiento intenta estimular las defensas que se encargan de proteger tu cuerpo. Son lo que comúnmente llamamos glóbulos blancos, que pueden ser mucho más complejos de lo que imaginas.

Son el ejército de tu organismo. Blogger

Pasaremos a llamarlos linfocitos, pues son los que constituyen el grupo más grande de estos diminutos protectores. Dentro de esta familia podemos encontrar a varios miembros, que llevan a cabo tareas diferentes:

  • Linfocitos B, que son creados en la médula espinal y en los distintos ganglios linfáticos que tienes por todo tu cuerpo. Estos se encargan de crear anticuerpos, que encuentran al ser extraño y lo marcan, para la posterior actuación de otros linfocitos.

  • Linfocitos T, formando a su vez una pequeña familia, entre los que podemos encontrar a los linfocitos T colaboradores y los citotóxicos. Los primeros ayudan al reconocimiento de las partículas extrañas y los segundos actúan sobre aquellas que ya han sido marcadas.

  • Asesinos naturales (NK), unas células que actúan rápidamente ante la presencia de cualquier ser extraño, no necesitan que estos sean marcados, y los recordarán en el caso de que en un futuro se produzca una nueva infección.

¿Cómo actuar sobre nuestras propias defensas?

Sabemos que la clave está en estimular y ayudar a todas esas células que se encargan de proteger nuestro organismo de los patógenos, pero, ¿cómo podemos hacerlo? Existen distintos métodos, por lo que echaremos un vistazo a dos de los más importantes.

Terapia con células T

En este caso, y gracias a la extracción de linfocitos T del paciente, puede trabajarse con estas células y modificarlas. Gracias a su manipulación en laboratorio, los científicos pueden dotarlas de la capacidad para reconocer a las células cancerígenas, cosa que no ocurre al natural. Todo se basa en el uso de unas proteínas denominadas receptores.

Una pequeña mejora que los hará letales

Tras el proceso, estas son cultivadas para obtener un gran número y posteriormente devueltas al paciente para que pueden empezar a realizar su trabajo. ¿El resultado? Un verdadero ejército de linfocitos T que actuarán directamente sobre el tumor.

Terapia con virus

Esta técnica se basa en el uso de virus genéticamente modificados. Estos son capaces de acabar con las células cancerosas que forman los tumores, haciendo que exploten y mueran. Esto provoca a su vez una gran liberación de antígenos, lo que pondrá en marcha al sistema inmunitario.

Un plan perfectamente trazado que acaba con destrucción

Como resultado, una gran orquesta de linfocitos y otros cuerpos que se dirigirán directamente hacia cada una de las células cancerígenas que posean los mismos antígenos. De esta manera, y como si de un plan perfectamente establecido se tratase, puede acabarse con una gran parte de la infección.

En el mundo científico, de la investigación, y sobre todo en el ámbito de las ciencias de la salud, existen muchas formas distintas de ver un mismo problema. Los paradigmas aportan debate, pero sobre todo son una ventaja. Ninguno parecer ser el único y verdadero, por lo que la clave está en la interacción, en el uso armónico de las cualidades de cada uno de ellos.