No hay ninguna duda de que el perro es el mejor amigo del hombre. Si tienes uno de estos compañeros sabrás perfectamente de qué hablamos, y es que es imposible resistirse a los encantos de estas curiosas criaturas.

No hay nada comparable a tener a uno de estos agradecidos compañeros

Sí, y digo curiosas, porque cada día nos vuelven a recordar lo inteligentes que pueden llegar a ser. Hasta el punto de manipularnos, a nosotros, ¡sus amigos y protectores! Por esto, estamos seguros de que nos encontramos ante animales impresionantes, tan seguros, que a veces los personificamos en exceso.

¿Personificar? Con este término nos referimos a la adjudicación de características humanas a animales u objetos. Sabemos que hay gente que trata como niños a sus mascotas, comprándoles ropa, accesorios y objetos varios, pero la personificación va a veces más allá, llegando a cambiar la forma en la que vemos a nuestros animales de compañía.

Hoy aquí, en Urban Tecno, hablaremos de animales, emociones y sentimientos. ¿Porque quién no ha visto a su perro tremendamente feliz cuando llega a casa? ¿O quién no lo ha visto uno de esos días en los que está raro y decaído? ¿Está realmente feliz, o sólo quiere que le de comida? A continuación conocerás algunas respuestas.

¿Mi perro tiene sentimientos?

Lo primero que debemos hacer para continuar hablando de este tema, es conocer qué es exactamente eso de las emociones y los sentimientos, para comprobar si un animal sería realmente capaz de sentirlos.

Pueden parecer lo mismo, pero existe una diferencia fundamental

Como ya te contamos hace algunas semanas, cuando echamos un vistazo a la investigación que quería cambiar por completo la clasificación de las emociones, nos encontramos ante unos instrumentos de adaptación realmente poderosos, que nos ayudan a actuar ante diferentes situaciones.

Se trata de un conjunto de respuestas fisiológicas propiciadas por el sistema límbico, descargas químicas y hormonales, que provocan una serie de cambios en nuestro organismo. Eso son las emociones. Si te sientes feliz, si tienes miedo, si algo te da asco, todo puede reducirse a un conjunto de cambios químicos en tu cuerpo.

El sentimiento, algo más subjetivo

Los sentimientos, en cambio, necesitan un apunte, ya que tienen una connotación distinta. Como podemos leer en Psicología y Mente, un sentimiento necesita de un procesamiento mental, de un fenómeno más complejo.

Algo bastante más complejo entra en juego

En un sentimiento nos hacemos conscientes de la emoción que estamos experimentando, y le damos un sentido. Existe una evaluación de lo que estamos sintiendo. Te sientes feliz, y lo sabes. Tu sentimiento es de felicidad. Como habrás notado, este proceso necesita de algo muy importante, conciencia y pensamiento.

Tu perro siente, pero sólo tú lo sabes

Tu perro experimenta emociones, ya que son reacciones fisiológicas provocadas por su organismo, que le ayudan a adaptarse a los diferentes acontecimientos. Sin embargo, cuando llegamos a los sentimientos, la cosa cambia.

Tu mascota siente, pero hablar de un procesamiento es ir muy lejos

Para que tu mascota pudiera experimentar un sentimiento de tristeza, o de felicidad, tendría que ser consciente de que sus cambios fisiológicos, procesarlos, y luego entender lo que está sintiendo. Sin duda, algo muy complicado para un perro.

Por lo tanto, parece ser que aquello que posibilita la experimentación de sentimientos es el propio pensamiento, y somos nosotros, el ser humano, la única especie animal lo suficientemente desarrollada para ello.

Tu perro te quiere, por supuesto, tu perro se siente feliz al verte, se siente triste cuando está solo, y puede experimentar otras emociones, sin embargo, lo hará de una forma simple y primitiva, porque al fin y al cabo, siguen siendo animales.

La opinión de César

César Millán, conocido por el programa televisivo "El encantador de perros", también ha tratado el tema en su página, Cesar’s Way. En una de sus publicaciones nos habla sobre algunos de esos comportamientos humanos que alguna vez nos ha parecido observar en los perros, como la risa o los celos.

¡Te juro que he visto cómo sonreía!

¿Qué me dices de esa vez que viste sonreír o incluso reír a tu perro? Según una investigación del Sierra Nevada College, los perros pueden respirar más bruscamente y realizar exhalaciones cuando se encuentran realizando actividades físicas como los juegos. Desde nuestro humano punto de vista, podríamos interpretarlo fácilmente como una risa.

En los celos encontramos otro punto curioso. Una investigación de la Universidad de Viena descubrió que los perros tenían una especie de sentido de lo que es justo o no. Cabe decir que es algo que se debe matizar.

El estudio trató un caso en el que un grupo de perros debían realizar una tarea para recibir un premio. Sin embargo, y llegados a un punto, el investigador premiaba a uno de los animales sin que hubiera llevado a cabo la tarea. Los demás perros, al verlo, dejaban de hacer aquello que se requería para ser premiado.

Lejos de representar celos, parece ser que hablamos de un simple condicionamiento. Los animales creen que si hacen algo tendrán su premio, sin embargo, si esa unión entre tarea y comida se rompe, dejarán de hacerlo.