La tormenta tropical Harvey, el terremoto de México, el huracán Irma… Solo en este año hemos podido presenciar horribles catástrofes naturales que han asolado nuestro planeta, golpeando en estos casos el centro de América.

Pero aunque haya zonas más proclives a sufrirlas, no hay territorio exento de riesgos. ¡Si en lo que llevamos de año ha habido 4 terremotos en Pamplona!

A diferencia de los monzones, que pueden predecirse en cuanto ubicación geográfica como a fechas aproximadas, las catástrofes naturales tienen este carácter tanto por su potencial devastador como por su imprevisibilidad. Y es que la meteorología es asombrosamente fascinante. No hay más que ver cómo se forma una tormenta perfecta: solo la casualidad puede combinar complejos procesos físicos que derivan en el desastre.

Se consideran catástrofes naturales tanto por su magnitud como por su imprevisibilidad

Pero, ¿podemos hacer hacer algo para evitarlos? Desde luego, intentar frenar el cambio climático es una idea, pero si no es posible, ¿hay alguna forma de predecirlos?

Hasta ahora solo se disponía de una base de datos en la que se registran estos sucesos, que en sí no constituye una forma de predecirlos, aunque se pueden realizar algunos estudios estadísticos. Pero los científicos del MIT se han puesto manos a la obra desarrollando una nueva técnica que podría predecirlos, aun sin contar con advertencias previas.

En el estudio publicado por la Cornell University Library, el equipo ha diseñado un algoritmo computacional que emplea ecuaciones empíricas con los datos disponibles para identificar las señales de aviso que nos da la naturaleza. Resolviendo estas ecuaciones dinámicas con un conjunto de condiciones iniciales, predicen el estado de un sistema complejo a lo largo del tiempo.

Esencialmente, el algoritmo actúa como un filtro, eliminando precursores que no se ven realmente en el sistema del mundo real.

Tormenta tropical Harvey NASA

Themistoklis Sapsis, profesor asociado de ingeniería oceánica y mecánica del MIT que llevó a cabo la investigación, explica para el Daily Mail:

Usamos las ecuaciones que describían el sistema, así como algunas propiedades básicas expresadas a través de los datos obtenidos con simulaciones numéricas y el resultado fue que dimos con precursores, señales características que nos avisan antes de que los sucesos naturales tengan lugar. Y esto puede extrapolarse a cualquier lugar del mundo, pudiendo predecir dónde sucederán esos vórtices o puntos calientes ocurrirán.

Para probar su eficacia, los investigadores testearon su sistema en el "Santo Grial" de los eventos extremos: un túnel de flujo turbulento que es capaz de emular la fluidodinámica de eventos tan dispares como el humo de un cigarro, la circulación oceánica o el flujo de aire dentro de una turbina de un avión.

¿Acertará el algoritmo el evento que tenemos entre manos? Pues sí, fue capaz de predecir con un 75-99% de exactitud lo que se había programado. Ahora imagina todo su potencial en la prevención de desastres naturales.

Simulación flujo turbulento. DocPlayer

Sapsis detalla cómo la puesta a punto del algoritmo puede considerarse un éxito:

Actualmente no hay un método para explicar por qué suceden estos eventos extremos. Hemos aplicado este marco de trabajo en flujos de fluidos turbulentos y han sido capaz de predecir dinámicas climáticas similares a las lluvias torrenciales gracias a inestabilidades acústicas y estrés en el aire de las turbinas de gas. Si somos capaces de predecir la ocurrencia de estos eventos, podremos desarrollar estrategias para evitarlos.

Por supuesto, no se trata de un sistema perfecto, si bien las simulaciones contienen ingredientes exóticos que sobre el papel provocarían una catástrofe natural y en la vida real no siempre se producen todos al mismo tiempo, por lo que las ecuaciones contienen más información de las que es necesaria.

Por ello, los investigadores están intentando restringir las ecuaciones para estados concretos en los que el ratio de acierto es muy elevado. Es decir, que prevalezca la precisión del sistema sobre la globalidad de la aplicación. Nadie quiere prevenir de un suceso que luego no va a producirse.

En todo caso, es cuestión de muy poco tiempo que los desastres naturales puedan ser predecidos con exactitud, de forma que se pueda desarrollar con tiempo un protocolo de prevención para los habitantes, ciudades y territorios afectados, de modo que las catástrofes naturales dejen de ser tan catastróficas.