Mucha gente cree que la primera vez está sobrevalorada. Esos nervios del desconocimiento y la incertidumbre, esa torpeza… está claro que la primera vez nunca es la mejor desde un punto de vista técnico, pero sí que es la que mejor recordamos y probablemente la más especial. Pero todo mejora, afortunadamente. No, no estamos hablando de tu virginidad o de tus primeras pedaladas sin los ruedines, sino de algo tan importante como hablar, andar, oír o ver por primera vez.

¿Está sobrevalorada la primera vez?

Seguro que no recuerdas la primera vez que oíste un sonido (y no es para menos, ya que aún estabas dentro de tu madre), el día que abriste los ojos por vez primera o la vez en la que te pusiste en pie y diste tus primeros pasos.

Actividades que hacemos de manera cotidiana sin darnos cuenta ni valorarlas en su justa medida hasta que en algunos casos alguien nos las recuerda, como por ejemplo este artículo.

Aprendiendo a andar con prótesis. Tecnoexplora

Ya sea fruto de un accidente, enfermedad o de nacimiento, algunas personas nacen con diversidad funcional que les impide poder disfrutar de sus miembros. Lo que antes era impensable, gracias a los avances en la ciencia y la tecnología, en muchos casos se hace realidad.

Andar por primera vez

Uno de los hitos que más vemos en los vídeos de WhatsApp de los padres es, precisamente, el momento en el que su retoño escala hasta ponerse en posición bípeda y comienza a dar unos tímidos pasitos hasta que cae. Desgraciadamente, otras personas no tienen tanta suerte. Hay gente que nace con problemas que le impiden ponerse en pie y caminar. Otros sufren algún percance en forma de accidente o enfermedad que les deja postrados en una silla de ruedas.

Afortunadamente, con la implantación de estructuras o prótesis de titanio (un metal biocompatible como explican en El Periódico Mediterráneo), cada vez más ligeras, la persona puede andar. Y es que estas prótesis no solo se integran a nivel estructural, sino también funcional.

Al margen del titanio, la impresión 3D, un campo en constante expansión y verdaderamente fascinante, pronto será posible el trasplante de órganos, tejidos, músculos… para facilitar esta tarea.

Ver por primera vez

Si tuvieras que elegir un sentido como favorito, probablemente escogerías la vista. Y es que se trata de una experiencia única que abre la puerta a un sinfín de emociones y sensaciones que nos encargamos de inmortalizar a través del móvil o la cámara, pero que sin nuestros ojos no podríamos disfrutar.

Cuando perdemos un sentido, agudizamos el resto para suplir la pérdida

Es cierto que cuando perdemos un sentido, forzosamente se agudizan los demás, pero qué fantástico es volver a ver o ver por primera vez. Por fin podemos materializar todo lo que antes imaginábamos:

Oír por primera vez

Imagina un mundo en ausencia de sonido: ni la voz de tus seres queridos, las olas del mar, las hojas de los árboles, tu canción favorita… Si nunca has oído, no sabrás lo que se siente, pero si lo has hecho, esta ausencia puede resultar desoladora.

Aunque la falta de audición puede tener muchas causas, en el caso de la hipoacusia neurosensorial bilateral de grado severa o profunda, puede subsanarse con un implante coclear, como explican en GAES.

Oler por primera vez

La anosmia es la pérdida total o parcial del olfato y es probablemente uno de los trastornos más desconocidos en este sentido. Sin embargo, es frecuente que personas que llevan fumando mucho tiempo la sufran, como explican en El Faro de Vigo. Y no es lo único: las drogas, el alcohol y el azúcar también pueden producirla.

La anosmia puede ser indicio de enfermedades graves como el Alzheimer o el Parkinson

Por culpa del tabaco, muchas personas pueden pensar que han perdido su capacidad de oler, sin embargo la pérdida del olfato también puede ser un inicio de Alzheimer o de Parkinson, por eso nunca debe dejarse pasar. En algunos casos, sobre todo si es parcial, puede recuperarse. Desgraciadamente en otros puede tratarse de un proceso irreversible.

Puede parecer un trastorno menor, pero hemos de tener en cuenta que absolutamente todo huele, incluso lo que creemos que no. Perderse el aroma del café recién hecho o de la hierba recién cortada es un pequeño placer del que podemos prescindir, pero no detectar un escape de gas es algo más potencialmente peligroso para nuestra integridad.

En una época en la que muchas personas miran con recelo los avances tecnológicos como una posible amenaza laboral o incluso a su integridad física, como es el caso de los vuelos sin piloto o el potencial mortífero de muchas máquinas industriales, alegra saber que la ciencia y la tecnología siguen avanzando con un solo objetivo: nuestro bienestar.