El US Army quiere contrarrestar al ejército chino, pero no le va a salir barato: esto es lo que necesita

Un nuevo informe del Instituto Mitchell para Estudios Aeroespaciales advierte que la Fuerza Aérea estadounidense necesita ampliar drásticamente su flota de cazas y bombarderos de sexta generación para mantener la disuasión

El US Army quiere contrarrestar al ejército chino, pero no le va a salir barato: esto es lo que necesita
Aviones de combate F-35 vuelan alrededor del bombardero moderno B-21 durante unos ejercicios
Publicado en Defensa

El Pentágono se enfrenta a un desafío logístico y presupuestario de dimensiones colosales. Según informa interestingengineering.com, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos podría verse obligada a adquirir cientos de aeronaves adicionales a las ya previstas para evitar una derrota estratégica en un eventual conflicto con un adversario de igual fuerza.

El estudio estima que el servicio requeriría aproximadamente 300 cazas F-47 de sexta generación y al menos 200 bombarderos furtivos B-21 Raider. Esta cifra representa un incremento masivo respecto a los planes actuales, que contemplan la compra de 185 F-47 y cerca de 100 B-21.

Conseguir este objetivo tendrá un coste de 100.000 millones de dólares

La investigación subraya la necesidad de contar con una flota capaz de penetrar en espacios aéreos altamente disputados. Heather Penney, directora de investigación del Instituto Mitchell y ex piloto de F-16, advierte de que China está diseñando su postura militar para convertir el Pacífico occidental en un "santuario" inexpugnable. Como parte de la respuesta a esta estrategia de negación de área, Estados Unidos despliega su avión de combate más peligroso en bases clave como Guam para asegurar su operatividad en la región.

Para los analistas, los planes de adquisición actuales producen una "fuerza de incursión" capaz de ataques episódicos, pero no una "fuerza de campaña" preparada para operaciones sostenidas. Sin una flota mayor, Estados Unidos no podría atacar bases e infraestructuras críticas situadas profundamente en territorio enemigo sin arriesgarse a una guerra de desgaste prolongada. Conscientes de que una guerra de desgaste requiere un arsenal profundo, Estados Unidos ha ordenado fabricar miles de misiles para intentar cerrar la brecha industrial con el gigante asiático.

Como medida provisional, el informe recomienda acelerar la compra de modelos de quinta generación como el F-35A y el F-15EX, además de drones de combate autónomos. También se insta a retrasar la jubilación de los veteranos bombarderos B-1 y B-2 hasta que el B-21 esté plenamente operativo. La integración tecnológica llega al punto de que los aviones cisterna KC-135 podrán lanzar drones en pleno vuelo, ampliando las capacidades ofensivas sin depender solo de nuevos cazas.

Esta expansión no será sencilla ni económica. Tal como recoge el medio Eurasian Times, alcanzar estos niveles de capacidad operativa podría exigir una financiación adicional superior a los 100.000 millones de dólares. El debate en Washington sobre los presupuestos de defensa y las prioridades de modernización se intensifica ante la presión de los compromisos globales y la competencia en el Indo-Pacífico.

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