Desde hace muchos años, las denominadas agencias de calificación están en el ojo del huracán en el mercado bursátil. En ocasiones, la entrada de compañías que apuestan por la caída del valor tiene su origen en unos números rojos potenciales o la futura pérdida de la confianza por parte del consumidor. En otros casos, la reducción de la calificación está menos justificada.

El mejor ejemplo para apreciar el poder que tienen este tipo de empresas es ver qué ha ocurrido con Tesla en las últimas semanas. Es cierto que el optimismo invadió a Elon Musk el día que prometió que al final de 2017 se estarían produciendo miles de unidades del Model 3 a la semana. Primero se tuvo que posponer la cifra de las 2.500 unidades a marzo para después no llegar.

Tesla llegó a perder casi un tercio de capitalización en solamente una semana

¿Estamos ante un fracaso? Goldman Sachs, hace tan solo unas semanas, avisó del riesgo de la compañía, lo que se consumó en los días posteriores con una pérdida de capitalización de hasta un tercio, lo que llevó al propio magnate sudafricano a aprovechar la situación para lanzar una broma sobre la ‘quiebra’ de Tesla.

La firma de Palo Alto no ha conseguido, a fecha del 31 de marzo, producir las 2.500 unidades prometidas, pero sí se especuló que se habían superado los 2.000 vehículos. Es más, algunas fuentes apuntan a que ya se ha conseguido alcanzar el volumen de 2.500 Model 3. ¿Fue demasiado castigo el recibido?

observando el mercado, es importante destacar que la inmensa mayoría de los actuales productores de automóviles eléctricos depende del mercado financiero, es decir, de los fondos que recibe gracias a la aportación de miles y miles de accionistas y obligacionistas.

Los fabricantes juegan al son del capital

En la actualidad, la gran mayoría de fabricantes y grupos empresariales de la automoción están diseñando su propia estrategia de cara a una más que posible electrificación de los catálogos. De hecho, la mayoría de estas empresas está valorando mantener varias líneas de producción con distintas mecánicas, algo que muchos analistas no avala.

La plataforma EQ de Mercedes se ha erigido como el estandarte de Daimler para la electrificación de la gama. Express

Uno de los problemas más destacados en esta industria es invertir, por error, en una tecnología que pronto quedará obsoleta. Sí, si en este momento estás pensando en las mecánicas diésel, has acertado de pleno. Ahora, de repente, parece que es el antagonista de la película, cuando su compra está justificada si se reúnen una serie de condiciones.

Algunos fabricantes han invertido miles de millones de euros en mecánicas diésel

¿Qué es lo que ocurre? Los fabricantes, a sabiendas de los altos volúmenes que se vendían con esta motorización, se han realizado ingentes inversiones que jamás encontrarán mercado. Ante esta situación, la penalización en bolsa es lo más lógico, ya que se ha producido una mala gestión del presupuesto.

Ahora bien, ¿cómo se enfrenta el mercado eléctrico a los posibles ataques que sufran en los próximos meses los fabricantes que contribuyen al cambio de tendencia del mercado? Estamos inmersos en el momento que cambiará la estructura de producción para siempre.

El momento más delicado del coche eléctrico ya tiene lugar

Las opciones eléctricas todavía no disponen de economías de escala. Salvo Tesla, y con dificultades, ninguna compañía del mercado sobreviviría actualmente produciendo únicamente automóviles con mecánicas eléctricas. Las economías de escala son vitales conseguir un mayor margen de beneficios, algo que todavía no se ha alcanzado.

El Model S y Model X componen la gama más premium que ofrece Tesla en el mercado. Green Cars

Tesla ha conseguido números verdes unos pocos meses a lo largo de su vida comercial. No obstante, esto se debe a que la firma ‘quema’ todo el beneficio que genera con el objetivo de mejorar su posición en los próximos años, ofreciendo una mayor oferta de automóviles a mejores precios.

Elon Musk ha mantenido un desencuentro con Goldman Sachs tras dudar de la viabilidad

Es más, el propio Elon Musk, según se puede leer en el medio de comunicación CNBC, ha retado a la propia Goldman Sachs en relación a la venta de las acciones de la firma de coches eléctricos. La compañía financiera ha recomendado la venta de este valor en cartera por su difícil situación económica.

¿Es tan delicada la situación para insinuar que Tesla podría hundirse en el medio plazo en el mercado? Compañías como Daimler u otros fabricantes poseen buena parte del accionariado, por lo que si Tesla cae, muy posiblemente lo harían este tipo de grupos empresariales. Por ello, es muy importante ser prudente en este sentido, ya que el coche eléctrico podría estar en juego.