Mirando con retrospectiva, podemos asegurar que la movilidad eléctrica ha convergido de manera exponencial respecto a las motorizaciones de combustión interna. A ello, como no podría ser de otra manera, ha contribuido de manera muy notoria Tesla. El fabricante de Palo Alto ha ofrecido la visibilidad a un producto del que apenas se tenían datos.

Es más, ¿quién no recuerda a los automóviles eléctricos como simples ‘electrodomésticos con ruedas’? El diseño de los modelos más tradicionales, centrados prácticamente en diseños eficientes, y unas nulas sensaciones de conducción, no hicieron más que desprestigiar unas mecánicas que ya están demostrando su valía para este mercado.

La transformación del parque automovilístico ya ha comenzado a producirse

En los últimos años, la mejora de la autonomía y la presencia de mayor número de opciones, ha permitido poder trazar una tendencia sobre cómo será la movilidad en el futuro. El próximo lustro será vital para entender cómo se está produciendo la transformación del parque automovilístico. Las economías de escala se irán produciendo con la mayor demanda de estas mecánicas.

Ahora bien, ¿cómo saber si se cumplirán los objetivos? Para entender el fenómeno que está viviéndose en algunos países del mundo, lo que está ocurriendo con el Hyundai Kona EV puede servir de ejemplo, tal y como se puede leer en Carcoops. En Noruega, recientemente, se ha tenido que cancelar el servicio de reservas al constatar que la oferta no podrá dar cabida a tantos pedidos.

¿Está pidiendo el público una apuesta por las motorizaciones tradicionales? ¿Qué debe mejorar para hacer más atractiva una tecnología que parece haber llegado para quedarse? De aquí a 2028, las variantes sin emisiones contaminantes sufrirán un fuerte crecimiento, pero todo hace pensar que una serie de fabricantes mantendrá viva su dependencia del petróleo.

Procesos de producción de baterías y restricciones

El dilema de cualquier compañía que haya dado el paso a la conversión de su gama debe priorizar por alguno de los 2 senderos disponibles. ¿Mayor autonomía con cada ciclo de carga o aprovechar las ventajas de la recarga rápida? Ambas opciones, al menos en el corto y medio plazo, parece que no irán de la mano. Será cuestión de gustos de cada marca.

Rimac producirá en los próximos meses el Concept_Two, una variante más deportiva que su predecesor. Robb Report

El mejor ejemplo para entender el dilema anterior es ver qué hará Rimac con el Concept_Two. Teniendo en cuenta que un juego de baterías puede suponer media tonelada de peso, no sería de extrañar que este segmento apostase por una banda de kilometraje inferior a otras opciones más lógicas.

La instalación de muchos puntos de recarga se antoja como una solución

Ahora bien, ¿qué sentido tendría apostar por un hiperdeportivo que apenas pudiese rendir en plenas facultades unos pocos cientos de kilómetros? Solamente sería sostenible este modelo de competitividad disfrutando de muchas electrolineras y contando con recarga rápida.

La solución que dejaría en evidencia la apuesta por una sola de las propuestas sería la introducción de nuevas tecnologías. En particular, el uso de grafeno y la apuesta por baterías de estado sólido parecen haber cobrado un mayor protagonismo en los últimos años.

Qué podría ocurrir dentro de una década

2028 parece todavía muy lejano. No obstante, tan solo menos de 2 años para comenzar una década que será crítica para el coche eléctrico. Ahora bien, manteniendo variables como el carsharing o la conducción autónoma, ¿veremos ciclos de autonomía próximos a los 1.000 kilómetros? Para jugar con esta alternativa, es necesario hacer una referencia a las baterías.

El Tesla Roadster marcará un antes y un después en la movilidad eléctrica. Car Magazine

Densidad, esta es la palabra más importante que leerás en todo el artículo. Mejorar en este apartado está la clave del éxito par no tener que elegir ninguno de los senderos de los que hablábamos hace un momento. Consiguiendo una mayor densidad por cada una de las celdas permitiría al vehículo realizar más kilómetros sin penalizar la instalación de más paneles.

Las mecánicas eléctricas son más baratas de mantener que los coches eléctricos

En la actualidad, esta podría ser la piedra filosofal del coche eléctrico. La reducción del coste de fabricación hundiría los precios por debajo de unas mecánicas tradicionales costosas de mantener. ¿Cuándo se dará el público cuenta de que un motor eléctrico es mucho más barato que uno de combustión interna?

Todo dependerá de la visibilidad que obtenga el coche eléctrico para el consumidor. Compañías como Tesla o Jaguar ya están haciendo los deberes en el día de hoy, pero es muy pronto para cantar victoria, demasiado pronto. Por delante queda toda una declaración de intenciones de más fabricantes tradicionales. ¿Estarán a la altura? En los próximos meses iremos conociendo los proyectos.