Desde que la tecnología eléctrica ha irrumpido en el mercado tradicional, se ha conseguido mejorar la eficiencia de los conjuntos de baterías. Pese a ello, todavía resulta insuficiente para igualar las características de los modelos de combustión interna.

El consumidor medio no está dispuesto a modificar sus pautas y hábitos de consumo, por lo que todo parece indicar que el verdadero crecimiento de las alternativas sostenibles llegará cuando se incluyan ciclos de autonomía de mayor rango que los que ofrecen en la actualidad. ¿Llegará de la mano de las opciones de ion litio convencionales?

La tecnología convencional de las mecánicas eléctricas parece estar llegando al límite

Las oportunidades a esta tecnología parecen estar agotándose. Esto es lo que se entiende tras comprobar cómo no se ha sido capaz de doblar, ni siquiera, la autonomía de las unidades que se ofrecían hace ya una década. Es cierto que el Model 3 podría ser la última esperanza de la tecnología más empleada a tener por las cifras mostradas por el fabricante.

Las baterías de estado sólido se presentan como la alternativa más plausible para sustituir a las mecánicas actuales de ion litio. Japón podría tirar de esta nueva modalidad gracias a la inversión que está próxima a producirse en los próximos meses de la mano de una intervención pública y privada de los fabricantes nacionales.

¿Qué podríamos esperar de compañías clave en el sector como Honda, Nissan o Toyota? En dicho programa cobrará protagonismo la búsqueda de un incentivo para que los fabricantes comiencen a popularizar la comercialización de automóviles que equipen innovaciones en este sentido.

El electrolito sólido como punto de partida

Compañías como Panasonic y GS Yuasa realizarán una fuerte inversión en tecnología de mejora de los actuales sistemas de propulsión de los coches alternativos. Esto se debe al crecimiento de los últimos meses que se está produciendo en relación al mercado alternativo. Esto podría estar sentando las bases para que los fabricantes se atrevan a la producción del coche eléctrico.

Las baterías de los coches eléctricos suelen situarse sobre el chasis para mejorar la combinación de pesos. Coches eléctricos Tesla

Las baterías de electrolito sólido están todavía en fase de desarrollo. No obstante, compañías como Samsung ya ha conseguido sacar partido a sus inversiones, por lo que solo queda esperar para ver cómo la rentabilidad no queda reñida con el precio que implique de cara al consumidor. ¿Serán las economías de escala en la fabricación el factor determinante de esta tecnología?

El sector público japonés financiará parte del proyecto de baterías

Este nuevo programa de incentivos impulsado por el sector público, tal y como se puede leer en Motor Authority, estará dotado de 14 millones de dólares, es decir, en torno a algo más de 11 millones y medio de euros al cambio actual. Su denominación, Tecnología de Batería de Iones de Litio (LIBTEC en sus siglas en inglés), será la base de la próxima generación de baterías de electrolito sólido.

Esta nueva tecnología comenzará su desarrollo en los próximos años, siendo el horizonte temporal de 2020 como la fecha en la que se espera contar con los primeros resultados de las investigaciones. Ahora bien, ¿cuáles podrían ser los beneficios de esta tecnología en el medio plazo? La autonomía por ciclo de carga será, sin lugar a dudas, la prioridad del proyecto.

Autonomías cercanas a las que ofrece un modelo de gasolina

El objetivo que se habrían fijado en Japón de cara a la inclusión de paquetes de baterías más eficientes tendría como resultado autonomías de hasta 800 kilómetros por cada ciclo de carga. De esta forma, podríamos estar ante una opción que podría competir directamente contra la alternativa que equipa motor de combustión interna, ya sea diésel o gasolina.

El Nissan LEAF es el actual coche eléctrico más vendido de la historia. Motor

Por delante, por tanto, quedan años de investigaciones en las que los fabricantes esperan ir incluyendo mejoras exponenciales de los ciclos de autonomía. En relación con este programa, la inclusión de opciones de carga rápida podría poner en peligro la necesidad de contar con mayores autonomías, algo que podría esperarse únicamente en el medio plazo.

Algunas compañías basarán su ventaja competitiva en la recarga rápida

¿Terminará el público priorizando los sistemas de recarga rápida a la disposición de ciclos de autonomía mayores? Es pronto para saberlo. De hecho, algunos fabricantes como Porsche son más partidarios de la necesidad de tiempos de carga menores para hacer más atractiva a la oferta eléctrica.

Sea como fuere, lo único cierto es que la competitividad del coche eléctrico convergerá con las opciones tradicionales con el paso del tiempo. Los fabricantes cada vez están virando los presupuestos para inversiones hacia la investigación de las mecánicas eléctricas, una buena prueba de cómo ven el futuro de la movilidad en el medio plazo.