Los críticos de la movilidad alternativa están quedándose sin motivos para odiar de los motores eléctricos. Los denominados petrolheads adoran el olor a gasolina y, por ende, se muestran reticentes a probar los beneficios y ventajas de los coches alternativos.

Es cierto que las versiones eléctricas puras cuentan aún con una serie de factores clave que no les permiten ser competitivos, pero habría que ver cómo avanza la tecnología en esta materia en los próximos años para ver si finalmente se superan estas barreras. Existen inconvenientes, por supuesto, pero los haters encuentran cada vez menos oportunidades para hacer de la crítica su opinión futurista.

La procedencia de la energía eléctrica es la defensa de sus críticos

Uno de los mitos que siempre ha estado en boca de los defensores de la conducción tradicional es la procedencia de la energía eléctrica. Argumentan que para la producción de los vehículos y la obtención de la electricidad, en la gran mayoría de los casos, se utilizan procesos contaminantes, los cuales liberan CO2 a la atmósfera.

Ahora, un nuevo informe publicado en Electrek, acaba de demostrar que un coche eléctrico contamina menos incluso utilizando la energía eléctrica producida bajo el proceso de menor calidad, el que emite más partículas contaminantes.

¿Servirá este estudio para restar, una vez más, un nuevo argumento para aquellos que no confían en las alternativas eléctricas? Veamos qué particularidades se pueden destacar en este experimento llevado a cabo sobre varios países de la Unión Europea.

El coche eléctrico es menos contaminante en todos sus sentidos

La situación ideal, obviamente, sería lograr una independencia completa en el sector energético sobre los recursos fósiles. Es importante incrementar la utilización de energías renovables con el objetivo de disminuir la contaminación y asegurar, en un segundo plano, una mayor competitividad.

El coche eléctrico es más eficiente, incluso, si se utiliza la tecnología más dañina para la obtención de energía. Transport & Environment

El estudio se ha llevado a cabo tomando como referencia la media europea y qué es lo que ocurría en diversos mercados por el alto volumen de modelos diésel que hay en cada uno de ellos. Esta tecnología, venerada por los Estados en el pasado, es ahora objeto de crítica por las mismas Administraciones.

Según se puede observar en el gráfico anterior, en países como Polonia, un vehículo que cuenta con su juego de baterías eléctricas todavía emite un 25% menos de CO2 durante su vida útil que un automóvil que cuenta con una motorización diésel, la más perjudicial para el medio ambiente.

Hasta en Polonio es más eficiente un coche eléctrico que uno diésel

Curiosamente, este es uno de los países que basa su economía en una utilización de energía procedente de procesos contaminantes. El carbón en Polonia es uno de los principales productos utilizados para la obtención de electricidad, lo cual incluye la movilidad como principal cliente de estas compañías energéticas.

En el otro extremo del gráfico se puede observar una tendencia completamente contraria mediante el caso de Suecia. El nórdico lleva adaptándose desde hace años a la obtención de energía limpias. Con una de las infraestructuras más desarrolladas en materia energética, esta mejora de las emisiones se traduce en una reducción del 85%, convirtiéndose así en el país más eficiente.

El caso español se sitúa en torno a la media de lo que ocurre en la Unión Europea, convirtiéndose en uno de los países que mejora sensiblemente los datos del conjunto de países.

Aun con carbón, se produce una mayor eficiencia

Sí, las conclusiones de este informe han dejado muy claro que este mito no tiene parangón. Aun utilizando tecnologías menos eficientes desde el punto de vista medioambiental, el coche eléctrico emite menos partículas que uno con tecnología tradicional.

Los coches eléctricos son la tónica general del mercado en países como Noruega o Suecia. Autobild

¿Qué sería lo más eficiente? Seguir el ejemplo de lo que ocurre en el país del norte de Europa. La referencia del Viejo Continente debería trazar su línea política en base a lo que está ocurriendo en países como Suecia o Noruega, lugares en los que la tecnología eléctrica está contando con incrementos con porcentajes que suman el doble dígito mensual.

Los países nórdicos han apostado por el coche eléctrico desde el principio

Habrá que esperar todavía para ver cómo el resto del mercado europeo sigue la estela de los vecinos del norte. Sin embargo, la tónica generalizada que está produciéndose ya comienza a ofrecer unas pinceladas que reflejan un cambio en la dinámica del crecimiento del coche eléctrico.

Por otro lado, el doctor Maarten Messagie, ha reconocido que aún hay margen de mejora para que los países consigan incrementar esta diferencia. Según sus propias declaraciones, el coche eléctrico deberá mejorar su tecnología de producción en los próximos años.

Una mejora del producto (en referencia a las baterías) y la optimización del proceso de producción (mayores volúmenes) mejorarán el impacto global del vehículo eléctrico en la producción.