Los coches eléctricos, entre algunas de sus muchas virtudes, destaca por contar con el máximo par posible desde la primera décima de segundo de aceleración. Los motores de combustión interna, pese a los avances tecnológicos, todavía requieren alcanzar un régimen de revoluciones mínimo, lo cual solo se consigue pasadas unas décimas de segundo.

Esta diferencia es muy apreciable cuando se comparan ambas motorizaciones en una carrera de aceleración. Estados Unidos, principal seguidor de estas variantes de competición, está quedando rendida a las alternativas que está incluyendo el segmento alternativo. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra Tesla, la principal compañía productora de automóviles eléctricos.

El Dodge Challenger SRT Demon es un vehículo propio de las drag races

En relación con los modelos de combustión interna, el Dodge Challenger SRT Demon es uno de los principales protagonistas de esta modalidad de carreras. Su concepción, completamente de serie, le permite competir contra alternativas de primer nivel con precios muchos más disparatados. Ahora bien, las limitaciones vuelven a aflorar con la tecnología eléctrica.

Buena prueba de ello es la disposición de los mejores registros de aceleración fijados para modelos de producción en serie. En este sentido, el Tesla Model S en su versión P100D, ostenta el primer puesto del ránking, fijando un total de 2,28 segundos para llegar a los 100 km/h desde parado, tal y como se puede leer en Autofácil.

Ahora bien, ¿por qué ha llamado la atención uno de los últimos anuncios que Dodge ha sacado a la luz de cara a la versión más imponente del Challenger? Sin lugar a dudas, ha sido la disposición de una letra pequeña que hace un flaco trato de favor a las mecánicas tradicionales. ¿Por qué? La segmentación de tecnología en la automoción tienen mucho que explicar al respecto.

Asimilación y testigo a las virtudes de lo eléctrico

Dodge, en la campaña promocional que ha lanzado para destacar las virtudes del modelo americano, ha tenido que hacer frente a una letra pequeña que incluye, como ya es tradicional en publicidad, todo aquello que están obligados a advertir y que, por supuesto, no ayuda a la visibilidad de lo que se promociona.

El Dodge Challenger SRT Demon ha debido incluir una letra pequeña en el último anuncio. Twitter Saúl López

En este caso en concreto, según Electrek, Dodge ha llamado la atención por ser una de las opciones más destacadas en el tramo 0-100 mph, es decir, 0-160 km/h. En los primeros 60 mph o 100 km/h, un Tesla Model S en su mejor versión es más rápido que el muscle car, pero esto cambia en la segunda mitad de la prueba.

Algunos prototipos eléctricos podrían romper los registros de la versión Demon

Aun así, se ha debido incluir un aviso sobre las alternativas inminentes que incorporarán motorizaciones eléctricas destinadas a la movilidad de altas prestaciones. Los Rimac Concept_Two o Tesla Roadster podrían romper estos registros en el corto plazo, por lo que se ha decidido informar al espectador sobre esta condición.

De esta forma, queda claro un aspecto que hasta ahora no se había producido nunca; las motorizaciones eléctricas son más eficientes que las tradicionales para una compañía como Dodge, una de las más acérrimas de los bloques V8 propios de la industria norteamericana.

Una mecánica eléctrica con acento deportivo

El coche eléctrico, salvo la inclusión de topes para no perjudicar a la batería, es todo empuje en términos de aceleración. No obstante, los fabricantes todavía deben incluir velocidades máximas por debajo de la combustión interna para no perjudicar en exceso la autonomía que ofrecen las baterías. ¿Cambiará este detalle en las próximas generaciones?

En las imágenes anteriores se puede comprobar cómo la versión Demon de este Dodge Challenger es capaz de plantar batalla al Tesla Model S P100D, hasta el punto de conseguir una victoria, muy justa, eso así, frente a la berlina considerada como la más rápida del mundo. ¿Estamos ante un matagigantes?

El Tesla Roadster será un auténtico competidor de superdeportivos tradicionales

La próxima generación de las baterías podrían reducir, todavía más, el tiempo empleado por un eléctrico para realizar una aceleración hasta los 100 km/h. De confirmarse las aspiraciones del Roadster, podemos asegurar que los fabricantes deberán trabajar muy duro para posicionar una alternativa de garantías en el medio plazo.

Y bien, ¿hay que desmerecer los números del Demon? El fabricante americano, tras la generación Hellcat, quiso llevar a una nueva dimensión la aceleración. ¿El resultado? Una variante configurada, de principio a fin, para arañar unas décimas que se antojan decisivas en las competiciones de estas características.