En la actualidad, estamos acostumbrados a ver cómo la adquisición de nuestro vehículo se realiza en el concesionario. Con ello, no vemos absolutamente nada sobre el proceso de producción, las pruebas a las que se ha sometido o quiénes han participado en todas las etapas, entre otros apartados. ¿Debería ser diferente? Al fin y al cabo, la compra de un coche es la segunda inversión más alta.

Es cierto que algunos modelos de gama alta ofrecen alguna que otra pista al respecto. El mejor ejemplo de ello sería la disposición de la firma del operario que ha producido el motor porta bajo el capó. Ahora bien, ¿y si pudieses colarte en la propia cadena de producción para contribuir a la fabricación de tu unidad? ¿Te gustaría participar?

La Factoría de Cristal acogía en el pasado la producción del malogrado Phaeton

Volkswagen, a estos efectos, está apostando por esta visión. No obstante, tan solo ofrece esta alternativa en uno de sus modelos en su única variante que no emita partículas contaminantes, el e-Golf. Este modelo, el cual se produce en la Factoría de Cristal o Gläserne Manufakter, la cual visitamos hace unos meses, no tiene un objetivo de producción frenético.

De hecho, cada día salen de la línea de montaje apenas unas decenas de unidades. ¿Por qué? Dresde, ciudad alemana en la que está asentada esta disruptiva e innovadora planta de producción, se ha vuelto un símbolo de revolución ecológica para Volkswagen, hasta el punto de permitir que los propietarios de e-Golf puedan realizar una simbólica aportación en la fabricación del coche.

Veamos, por tanto, en qué consiste el proceso de ensamblado que ofrece Volkswagen a sus potenciales clientes. Esta es una buena forma de mejorar la experiencia de usuario de un tipo de producto que adquirirá una mayor relevancia a medida que la gama I.D vaya entrando en escena. Sin duda alguna, la firma está muy comprometido con un vehículo que apenas genera beneficios a la misma.

Algo está cambiando en Volkswagen

Volkswagen se ha convertido en una de las marcas de referencia en el panorama automovilístico sostenible. Según se puede leer en InsideEVs, este nuevo movimiento no hace más que asimilar la estrategia de producción de automóviles eléctricos con la de una orientada hacia la experiencia de usuario. ¿Qué puede valorarse frente a este modelo de competencia?

El Volkswagen e-Golf se produce en la conocida como Gläserne Manufakter. InsideEVs

La experiencia, con un cargo de 447 dólares, es decir, unos 390 euros u 8550 pesos mexicanos, permite descubrir algunas de las peculiaridades más destacadas de la Factoría de Cristal y, sobre todo, del proceso de fabricación del e-Golf, el cual ya te mostramos tras nuestra visita.

El paquete incluye un menú en el restaurante presente en las instalaciones

Además de disfrutar de un menú degustación en el e-VITRUM, situado en las propias instalaciones, Volkswagen permite a los usuarios pasear por la cadena de montaje. Es importante reseñar que las diferentes etapas cuentan con todas las medidas de seguridad garantizadas. Aun así, llama la atención ver cómo el parqué es la superficie presente por doquier.

El ‘matrimonio’, denominación que explica la integración del chasis con el resto de la carrocería, es el momento más destacado de la visita. No obstante, el hecho de poder ensamblar un componente de la futura unidad hace que el proceso de compra del e-Golf sea una de las experiencias más gratificantes del sector. No hay lugar a la duda; no existe otro programa a igualdad de precio.

Una experiencia con fecha de caducidad anticipada

Los próximos meses tendrá lugar la entrega de varios pocos miles de unidades del e-Golf. Estos serán los únicos que podrán disfrutar de una visita única y muy especial, ¡damos fe de ello! No obstante, todo parece indicar que en el futuro, esta alternativa no estará disponible. El aire artesanal que recorrer la producción de este coche no se volverá a ver en el futuro.

En este paso, conocido como matrimonio, se une el chasis con la carrocería.

Volkswagen, desde 2019 y, muy posiblemente, 2020, comercializará el I.D, un compacto que no sustituirá al e-Golf, pero que sí compartirá mercado con él. Su llegada es la más esperada desde hace años para la marca, hasta el punto de que promete un crecimiento exponencial en la venta de coches eléctricos.

Volkswagen ha creado una esfera artesanal alrededor del e-Golf

Este programa no tendría sentido, ya que el I.D sí tendrá un nivel mucho más elevado en términos de producción. Las exigencias de este modelo no le permitirán a Volkswagen ofrecer un programa que ya ha nacido con fecha de caducidad, pese a que se desconoce en términos oficiales.

Habrá que esperar todavía un tiempo para saber cuáles son las cifras que despierta una apuesta muy alejada del panorama convencional. Si, finalmente, es un éxito, se podrían plantear otras soluciones bajo el mismo formato. Eso sí, muy difícilmente se podría conseguir la estrategia que se ha planteado respecto al e-Golf.