El coche eléctrico parece avanzar a contracorriente contra todo lo que se pone por delante. El objetivo es bien sencillo; acabar con la hegemonía de las emisiones contaminantes en la conducción. Todavía es pronto para que se produzca una total conversión del parque en los países desarrollados, pero el camino está marcado.

Si el primer obstáculo era incentivar la producción por parte de los consumidores y fabricantes, el segundo, aun más difícil, venía directamente desde las Administraciones Públicas. En ambos frentes también están produciéndose movimientos encaminados a una incentivación de la conducción eléctrica.

Empresas petrolíferas se están interesando por la conducción eléctrica

Sin embargo, lo que aún no se esperaba, a sabiendas que esta tecnología aún es residual en la mayoría de los países, era ver una estrategia por parte de compañías que, teóricamente, deberían desprestigiar las motorizaciones eléctricas.

Las compañías petrolíferas deberían ser, en plena actitud proteccionista, reticentes en todo lo referente al mercado eléctrico. Sin embargo, ¡hasta en esta industria está cambiando la tendencia!

El mejor ejemplo nos llega de la mano de Shell, el histórico productor y distribuidor de combustibles destinados al transporte. La compañía petrolífera anglo-holandesa acaba de anunciar la entrada al accionariado de una de las compañías que cuenta con un mayor número de puertos de carga de coches eléctricos.

Una estrategia con miras a futuro

Teniendo en cuenta el mercado actual, podemos comprobar cómo aún le quedan unos años de vida a las motorizaciones de propulsión de gasolina o diésel. Veamos, por ejemplo, qué está ocurriendo en el parque automovilístico de un país como España, el cual nos puede servir para explicar la tendencia europea.

Según los datos publicados por ANFAC, en relación con las matriculaciones de vehículos a 1 de octubre, el panorama es desolador para la conducción alternativa. El consumidor aún se decanta por las motorizaciones tradicionales en el 95% de los casos.

Shell está apostando por el coche eléctrico en los últimos meses como su principal estrategia a medio plazo. Electrek

Sin embargo, lo más preocupante es el volumen de modelos matriculados con tecnología diésel. Pese al escarnio que Administraciones y expertos han realizado durante los últimos años por sus emisiones de óxido de nitrógeno, aún representan el 49,5% de las ventas.

Ante esta situación, ¿quién puede dilucidar un descenso radical del consumo de combustibles fósiles? En principio, no debería alterarse el consumo de carburantes. Ante tal situación, ¿por qué son cada vez más las compañías petrolíferas que se decantan por la diversificación?

Quizás lo mejor sea, para entender cómo la industria está desmarcándose de la tradición, ver con detalle qué ha ocurrido en Shell, la petrolera que ha entrado fuertemente en el accionariado de NewMotion, empresa líder en cargadores de coches eléctricos.

Shell se hace con parte del balance del gigante NewMotion

Según se puede leer en el portal Electrek, la firma europea se ha hecho con parte del accionariado de la firma NewMotion por un precio que no ha sido trascendido a la prensa aún.

Pese a ello, es fácil obtener una respuesta a una estrategia que, en principio, no debería por qué tener lógica alguna. ¿Qué hace una petrolera incentivando la disposición de una red de carga de coches eléctricos? Son productos sustitutivos en el mercado, por lo que hay algo detrás de debe explicar tal movimiento.

Esta representación muestra cómo podría encajar la recarga de coches eléctricos con los surtidores tradicionales. GreenFlet

Para encontrar la respuesta, es necesario mirar con prospectiva hacia dónde se dirige el sector del automóvil. Las empresas deben establecer estrategias de futuro para mantenerse en el mercado en unos años. Por ello, las inversiones deben realizarse atendiendo a las necesidades reales y potenciales.

¿Crees, en base a esta acción corporativa, que Shell se dedicará a la carga de coches eléctricos? No se puede ver esta estrategia desde otro punto de vista.

Por si quedaba alguna duda al respecto, el vicepresidente de la compañía Matthew Tipper, en una conferencia ofrecida para desvelar los detalles de la operación, argumentaba lo siguiente:

El anuncio de hoy es un primer paso para garantizar que los clientes puedan acceder a una gama de opciones de repostaje completa en las próximas décadas, a medida que las nuevas tecnologías evolucionan para coexistir con los combustibles de transporte tradicionales.

Según se desprende del discurso, la firma anglo-holandesa cree firmemente que la tecnología eléctrica deberá compartir mercado con los motores tradicionales durante varias décadas más. Es una opción, pero quizás no es lo más eficiente de cara a la producción de coches para los fabricantes. ¿Por qué? El caso de BMW así lo constata.

Sea como fuere, lo cierto es que desde el punto de vista de NewMotion, también se muestran confiados de contar con un gran respaldo financiero de la mano de la multinacional Shell. Sytse Zuidema, el máximo organismo de la compañía de carga de coches eléctricos, así argumentaba los beneficios del acuerdo:

Estamos muy contentos de contar con un inversor tan fuerte que respalde plenamente nuestra misión, lo que nos permitirá expandir todavía más en Europa nuestros productos en un momento en que la transición a los vehículos eléctricos está cobrando fuerza.

Así pues, Shell fortalecerá su competitividad en el mercado futuro que se antoja más plausible en la movilidad. Al menos, de momento, ya se ha hecho con más de 30.000 postas para recargar los coches eléctricos en Europa. Ya solo queda por ver, por tanto, cuándo adquiere esta división de la compañía cotas verdaderamente importantes en el negocio.