El coche eléctrico dispone de muchas ventajas sobre las motorizaciones tradicionales, pero parece ser que todavía hay algunas que faltan por ser descubiertas. La historia de hoy tiene como protagonista a una unidad del Chevrolet Bolt de última generación, un modelo que ha causado sensación por el alto número de pedidos que está recibiendo.

Hasta ahora, sabíamos que el confort de marcha más óptimo, la eficiencia en los motores y su menor coste de mantenimiento, eran sus principales señas de identidad respecto a lo que estamos acostumbrados a ver con las mecánicas tradicionales. Ahora, no obstante, tenemos conocimiento de a todo ello hay que sumar algo más, la dificultad para ser robados.

La historia del cambio automática va ligada a la de la automoción americana

Hace unos años, un caso en Estados Unidos causó sensación. Un ladrón fue a robar una pickup. ¿Cuál fue la sorpresa? Al mover la palanca a la posición D, se topó con que estaba robando un vehículo con cambio manual. Sí, tenía embrague y, al parecer, se le hizo un mundo, por lo que lo abandonó sin haber completado su plan.

Y te preguntarás, ¿qué problema había con robar un vehículo con estas características? El problema principal está relacionado con la cultura americana. La inmensa mayoría de los automóviles del país cuentan con cajas de cambios automáticas. Pues bien, en esta ocasión, ha pasado algo parecido con la motorización eléctrica.

Un ladrón se lía y aborta el intento de robo de un Chevrolet Bolt

No se sabe muy bien qué pasó para que el ladrón, de nombre Patrick, no supiese accionar el cambio automático del eléctrico, pero lo cierto es que fue detenido instantes después tras la intervención de unos transeúntes que fueron testigos de los hechos.

Una unidad del Chevrolet Bolt no es sustraída porque el ladrón no sabía cómo se conducía. Chevrolet

Todo ocurrió, tal y como se puede leer en Electrek, en Austin, en el Estado de Texas. Al parecer, el conductor del vehículo protagonista estaba en una intersección a la espera de que el semáforo se cambiase a verde. De repente, una voz le insinuó que se bajase del coche, a lo que el propietario decidió ignorarlo.

En menos de un segundo, Patrick rompió la ventanilla, lo que dio lugar a un forcejeo que terminó por sacar del vehículo al usuario del coche eléctrico. La propia víctima reconoció después que decidió darse por vencido al pensar que no pondría en peligro su vida por un coche.

El ladrón decidió renunciar al robo del coche eléctrico

Él, que ya había asumido que su coche sería robado en breve, comprobó cómo el ladrón no sabía utilizarlo. Tras unos segundos intentando engranar la marcha delantera, decidió abortar el plan. Cada segundo que pasaba, el número de probabilidades de acabar arrestado se incrementaba. ¿Puedes imaginar qué pasó?

Sí, al salir del vehículo, unos testigos decidieron ayudar a la víctima, por lo que redujeron al caco hasta que acudió la policía del condado. ¿Cuál es la conclusión? Esta tecnología cuenta con unas sensaciones que son un tanto diferentes a las que ofrece un vehículo de combustión interna, por lo que es necesario adaptarse a un estilo de conducción un tanto diferente.

No, en serio, por qué es más difícil de robar un eléctrico

Lo que le ocurrió a Patrick fue, ni más ni menos, la entrada en escena de lo que podemos denominar karma. No obstante, sí que podemos defender la hipótesis de que un coche eléctrico puede llegar a ser más difícil de robar para un inexperto en esta tecnología, es decir, cualquier potencial ladrón.

El BMW i3 es una de las alternativas que más aprovecha la frenada regenerativa. BMW

La clave está en una de las innovaciones que están siendo introducidas por los principales fabricantes de la conducción eléctrica. ¿Recuerdas qué era el sistema e-Pedal? Esta innovación, de la que te hablamos en su día, sí requiere un proceso de adaptación más extenso en el tiempo.

Soluciones como el e-Pedal pueden poner difícil el robo del coche eléctrico

Utilizar un único pedal para acelerar o frenar parece sencillo de implementar, pero lo cierto es que requiere una adaptación. Imagina, de hecho, que es más difícil que acostumbrarse a una caja de cambios automática. ¿Has probado alguno tras manejar solamente manuales? Es posible que hayas ido a buscar, en más de una ocasión, el pedal del embrague.

Con esto podría ocurrir algo semejante. No obstante, esto provocaría aceleraciones y frenadas más bruscas e ineficientes. Si nos ponemos en la piel de un ladrón robando un Nissan LEAF de segunda generación o un BMW i3, sería muy común que acabase desistiendo.