Hace unos meses descubrimos que el mundo de las pizzas llevaba tiempo cocinando una revolución tecnológica que ha visto su penúltima culminación en el repartidor autónomo de pizzas de Domino’s y Ford o el de Pizza Hut y Toyota. Parece que no eres nadie en el sector si no te alías con un fabricante de coches.

Cuando ya nos habíamos quedado con los ojos como platos cuando Zume Pizza ha dado una vuelta de tuerca más al asunto: ya no solo emplean repartidores autónomos, sino que incluso dentro de la cocina encontramos robots, mucho Big data e incluso camiones para repartir las pizzas hasta la puerta de tu casa. Estas cosas solo pueden pasar en Silicon Valley. Pero otros han ido más allá, perfeccionando el arte de la cocina y de la robótica.

¡En Little Caesar, el secreto está en el brazo robótico!

Por sorprendente que parezca, nuestro alimento favorito (y uno de los más adictivos) es el oscuro objeto de deseo de muchos geeks, que aprovechan para juntar sus dos pasiones en asuntos tan sorprendentes como la NASA creando pizzas espaciales impresas en 3D, como leemos en ZDNet.

Pero lo de la cocina robótica es otra historia. Llega de la mano de la cadena de comida rápida Little Caesars y ya tiene su propia patente. Y es que como reza el eslogan de otra conocida pizzería, el secreto está en la masa… aunque en este caso, en el circuito impreso.

La pieza clave que hace posible la cocina robótica es un brazo robótico articulado similar al de Zume. Básicamente lo que hace es articular una serie de movimientos que toman los ingredientes y los esparcen de la forma adecuada: tomate, queso y toppings han sido implementados de forma individual. Cuando ha terminado todo, mete la pizza en el horno.

Una deliciosa pizza realizada por un maestro pizzero robótico. The Next web

Los restaurantes de comida rápida serán los primeros en sustituir al personal por robots

Ya habíamos hablado alguna vez de los trabajos llevados a cabo por humanos con fecha de caducidad por culpa de la robótica, pero no imaginábamos que fueran a hacerse realidad ya. De expandirse, esto sería el fin del trabajo de muchas personas que encuentran en estos restaurantes su primer empleo o un trabajo a tiempo parcial.

Desde luego, con unos trabajos tan organizados en forma de producción en cadena, cuentan con todas las papeletas para que McDonalds y otros gigantes lo adopten en menos de una década.

Hasta ahora había un factor que frenaba la expansión robótica en los trabajos "de poca monta": los bajos salarios de los empleados y el precio elevado de estos robots, además del riesgo inherente de operar en condiciones variables y entre personas.

Pero los avances tecnológicos, la inteligencia artificial y sobretodo el descenso de precios de estas máquinas pueden hacer realidad la peor pesadilla de personas que se agarran a estos trabajos como a un clavo ardiendo como último recurso.

Por el momento, Little Caesars no ha hecho público si planea sustituir a sus empleados por máquinas en sus cocinas, pero es un riesgo que sobrevuela el sector y que tarde o temprano se materializará.