Hay pocas películas de terror que nos hagan gritar tanto como la factura de la luz. Por eso, hemos ido cambiando las bombillas por LEDs, hemos reducido el stand-by de los electrodomésticos con enchufes con interruptor, subimos la persiana… Hábitos cotidianos que ayudan a rebajar unos euros en la próxima factura, pero que apenas son perceptibles porque lo que más consume con diferencia es la vitrocerámica, lavadora y frigorífico.

Por eso, cuando un electrodoméstico se estropea y tenemos que renovarlo, es vital que leamos con atención la etiqueta de eficiencia energética.

Temblores y gritos… ¡una factura de la luz en el buzón!

Y es que cuando compramos un electrodoméstico, al margen del diseño o las dimensiones, la eficiencia energética es un elemento clave.

No obstante, se trata de máquinas que van a estar con nosotros cinco, diez o incluso quince años hasta que se estropeen o queden obsoletos. O que simplemente decidamos cambiarlo porque esté anticuado.

Lee con atención la etiqueta energética de los electrodomésticos que vas a comprar. Etiqueta Energética

No es un asunto baladí. Como detallan en Etiquetaenergética.com, un 20% de la energía consumida en España se realiza en los hogares. ¿En qué se traduce esto en nuestra factura? Según la OCU, 990 euros al año por persona. Casi un iPhone X.

Aproximadamente, el 30,6% del consumo de una casa viene de la nevera, de ahí que sea tan importante a la hora de hacer una inversión en un frigorífico nuevo su eficiencia energética.

Aquí puedes ver el ranking de los electrodomésticos que más energía consumen:

  1. Frigorífico 662 kWh/año
  2. Congelador 563 kWh/año
  3. Lavadora 255 kWh/año
  4. Secadora 255 kWh/año
  5. Lavavajillas 246 kWh/año

Tarjetas de eficiencia energética

Por ley, en Europa los fabricantes están obligados a clasificar sus electrodomésticos con una clase energética, añadiendo esta tarjeta en una parte visible del producto. De este modo, el comprador puede elegir sabiendo con seguridad cuánto consumirá al adquirirlo, según explican en Decoesfera.

Desde el IDAE o Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía del Ministerio de Industria y Energía español se muestra al detalle cómo identificarlas y entender su contenido.

Básicamente consta de 7 letras a las que se les asigna un color que nos permita identificar su consumo emulando un semáforo. Así, las tonalidades verdes representan un consumo menor y las rojas un electrodoméstico poco eficiente desde un punto de vista energético. Las letras van de la A a la G, con cuatro escalas dentro de A: A+++, A++, A+ y A, donde cuantos más "+" veamos, mayor eficiencia tendrá.

Cuadro resumen para la interpretación de las tarjetas de eficiencia energética. Decoesfera

La clasificación energética de un electrodoméstico valora el consumo de energía de este respecto a la media de todos los electrodomésticos diseñados para la misma función. Para que nos entendamos, si estamos escogiendo una nevera con certificación A+++ significará que consume un 55% de energía de lo que consume en promedio un frigorífico de los que hay en venta actualmente. ¡Casi la mitad!

Esta clasificación se basa en la comparación respecto al resto, por ello, aunque inicialmente los peldaños iban de la A a la G, con el paso del tiempo surgieron tres nuevas certificaciones, la A+++, A++ y A+, cada una de ellas disminuye un 10% el consumo de la anterior.

En la zona de bajo consumo energético encontramos:

  • A+++, A++, A+, A, B y C. Si bien, la letra A será la más interesante.
  • D y E se consideran certificaciones medias, es decir, el electrodoméstico consumirá como la media del resto.
  • F y G son electrodomésticos que no merecen la pena bajo un punto de vista energético, al ser menos eficientes que el promedio.
Aunque la inversión inicial sea mayor, compra electrodomésticos eficientes

Con esta información, ya podemos ir a la tienda y optar por electrodomésticos clase A en lugar de comprar otro de clase F, por ejemplo, al margen de otras características concreta que busquemos, incluso aunque la inversión inicial sea mayor. Hay que pensar a medio plazo y tener en cuenta que los precios de la luz aumentan cada año.

Además de comprar electrodomésticos con elevada eficiencia energética, para ahorrar en tu factura recuerda usar programas ECO o cortos en tu lavadora y lavavajillas, evitar el Stand-by, comprar enchufes programables o con interruptor, aislar tu casa y aprovechar las horas del sol.

Está claro que la economía es una buena razón para comprar electrodomésticos con elevada certificación energética, pero también lo es el cuidado del medio ambiente. La optimización de recursos naturales y su uso racional favorece la sostenibilidad y frena el cambio climático.