Si a un jugón de 30 años le preguntas "¿cómo se usa una Game Boy?" Es muy probable que te mire con extrañeza o entorne los ojos. Pero no temas, no está intentando devorarte ni está poseído por el "ritmo ragatanga" después de todo un sábado noche bailando el hipnóticamente ridículo Aserejé de Las Ketchup.

Simplemente su cerebro no alcanzará a comprender, ni a plantearse, la posibilidad de que un joven gamer, o un niño no sepan usar una obra maestra de las videoconsolas. Lo táctil, lo analógico y lo pixelado han pasado de ser centrales en la industria, a ocupar un mercado de refinados gustos sibaritas, que tiene la bendición de la parte del sector gamer más "experimentado".

Lo digital se ha comido a lo analógico, ¡dichosas pantallas táctiles!

Lo táctil, lo digital y lo fotorrealista son, a día de hoy, los tres pilares fundamentales de la industria del videojuego, por lo que no debería resultar extraño que las nuevas generaciones no tengan ni idea de cómo usar la maravillosa Game Boy. Sin embargo, nos causa igual sorpresa porque, como seres humanos que somos, no contamos con el paso del tiempo y las nuevas formas de desarrollo de nuestra juventud.

Buena parte de la culpa de este "reseteo tecnológico" de las nuevas generaciones se debe a la grandiosa e "intuitiva" pantalla táctil. Cromo

¿Historia o Prehistoria?

¿Consideramos las consolas retro como Historia de los videojuegos, o es hora de catalogarlas como herramientas tecnológicas diseñadas para la diversión y el entretenimiento en la Prehistoria digital? La buena salud del mercado retro con consolas superventas como la agotadísima SNES Classic Edition, muestran que (de momento) las consolas "antiguas" siguen estando muy de moda y aún no han pasado a la Prehistoria.

La "tactilidad" o el uso de las pantallas táctiles en los productos que más usamos diariamente, móviles, tablets y algunos PCs y consolas, han conseguido que a las nuevas generaciones se les haya olvidado cómo usar aparatos que rezuman un espíritu esencialmente analógico.

No es que los nuevos gamers no sean capaces de usar una Game Boy, sino que, a falta de una buena explicación, muchos no saben cómo usarla exactamente a bote pronto, y se sorprenden de que sus gráficos no sean a todo color o todo lo prístinos y puros que son en estas nuevas generaciones consoleras. Pero esto no ha de preocuparte si eres súper joven, un par de minutos con la Game Boy y serás todo un experto.

¿Por qué hemos abandonado lo sabrosamente analógico?

Pues porque la evolución tecnológica de la industria así lo ha dictaminado. Además, como es normal, si una cierta tecnología cae en desuso o deja de fabricarse, los nuevos usuarios difícilmente podrán acceder a ella. Por lo tanto, que tengamos pantallas más grandes, a pleno color y táctiles, es una decisión de las grandes compañías, pero también nuestra, como consumidores, pues la aceptación y adopción de la misma por nuestra parte ha sido increíble.

El olvido de lo retro es completamente habitual, aunque no debería

¿Es lo analógico peor que lo digital? Pues no necesariamente, pero sí es diferente. Te retamos a que juegues unas partidas a un buen juego en una consola retro como la Game Boy original y nos cuentes tu experiencia. Estamos seguros de que no nos comentarás que es un bodrio, o que el juego es guano para compost, lo más seguro es que veas que estás ante algo diferente, pero no necesariamente malo.

De hecho, la era de la Game Boy ha dado para muchísimos y grandiosos juegos sin los que no habríamos llegado al desarrollo y sofisticación videojueguil de hoy en día. Super Mario Bros., The Legend of Zelda: Link’s Awakening o Pokémon Rojo/Azul son buenos ejemplos de que los títulos de antaño eran realmente soberbios.

El "reseteo" u "olvido" que muchos niños han experimentado con los "cacharros" de la era analógica se deben, simplemente, a que no han sido expuestos a este tipo de tecnología en su vida diaria. Así pues, lo habitual, al ver una consola antigua, es que no tengan ni idea de cómo se puede usar.

Los buenos recuerdos hacen que lo retro se mantenga con vida

No es que esta generación sea más bobalicona o incapaz, simplemente si desconoces el funcionamiento de algo y nadie te lo ha explicado debidamente, es normal que te quedes a cuadros cuando te piden que uses algo que no has visto en la vida. ¿O tú serías capaz de usar correctamente una cámara fotográfica de los años 20? Va a ser que no.

Este "desconocimiento" retro-tecnológico da para escenas tan sumamente graciosas como la que nos regala este grupo de niños que no son capaces, al principio, de entender o comprender para qué sirve el tremendo mamotreto que les ponen entre las manos y que, los amantes de lo retro, no podemos ver sin suspirar cual damisela victoriana a punto de morir ahogada por tan apretado corsé de encaje.

(Subtítulos disponibles en español)

¿Está lo retro condenado a morir?

Pues no parece que lo retro vaya a perecer por siempre jamás, de hecho, podríamos argumentar lo contrario pues el mercado de lo "ancestralmente gameriano" sigue en pleno auge (la SNES Classic Mini y sus increíbles ventas son buena prueba de esto). Sin embargo, lo retro sí está condenado a ser mantenido gracias a la nostalgia que nos generan los recuerdos de un determinado momento.

Al igual que pasa con un perfume, con un plato de comida, o con un libro, nuestra capacidad para recordar nos lleva a revivir momentos felices de nuestras vidas (los malos los dejamos fuera de esta conversación) que están vinculados a una sensación muy concreta, y muy placentera. Lo retro, entonces, funciona como una especie de memoria de la diversión que nos engancha, mueve y reanima, haciendo que cualquier tiempo pasado parezca mejor.

Podrá parecer raro, pero es seguro que en 2040, consolas como la Xbox One X, la PS4 Pro o la Nintendo Switch serán tan retro como la Game Boy original, de eso no puede caberte ninguna duda. De momento, y esperando que lo nuevo se convierta en lo viejo, te dejamos en compañía de una muy simpática niña que piensa, como muchos, que todas las pantallas "de juego" son electrizantemente digitales (y táctiles).