Cuando has comprado un juego nuevo y lo instalas en tu ordenador, listo para ser jugado, ¿has reparado en el menú de configuraciones gráficas? Si no lo has hecho, deberías, pues es la única forma en la que te puedes asegurar de que estás sacando el máximo rendimiento a tu tarjeta gráfica. Cierto, algunos términos de la configuración son algo confusos o difíciles de entender, pero después de leer nuestro artículo no tendrás duda alguna sobre ninguno de ellos.

Jugar en un PC es una experiencia diferente a la de jugar en una Switch o en una Xbox One X, ya que sus componentes suelen ser diferentes y, generalmente, un poco más potentes si nos aseguramos una configuración "media".

Y, aunque tu ordenador no es necesariamente una plataforma mejor para el juego puro, sí que es la más completa y la que más modificaciones suele admitir. Es por esto que te conviene entender las diferentes opciones gráficas para que se adapten al estilo de juego que tú y sólo tú estás buscando.

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FPS (Fotogramas por segundo)

Los fotogramas por segundo (o frames per second en inglés) son lo más fácil de entender ya que se refieren a la cantidad de fotogramas o imágenes estáticas que aparecen en tu monitor o televisor en un segundo. Cuanto mayor sea este valor, mayor será la suavidad de visualización de esas imágenes, traduciéndose en una experiencia de juego más fluida.

El hardware de tu ordenador y también tu pantalla serán los que determinen a qué velocidad se pueden procesar las imágenes, por lo que siempre habrás de ajustar los fps a las posibilidades de tu sistema, para evitar cualquier problemática o ralentización. Los 30 fps delimitan la barrera de lo jugable, es decir, por debajo de ellos te parecerá que el juego va ralentizado y podrás jugar a gusto.

De todas formas, si juegas en un ordenador, lo mejor es que siempre busques una cifra que se sitúe en torno a los 60 fps, ya que es la velocidad que te asegurará una fluidez óptima y sin ningún contratiempo. Si tu equipo no puede darte esta satisfacción, intenta que este parámetro se sitúe en torno a los 40-50 fps y listo.

Las configuraciones de los fotogramas por segundo sólo deberían de preocuparte en exceso cuando juegues a títulos con un cariz más competitivo, en los que puedas sacrificar resolución y detalle por una acción mucho más fluida. Tal es el caso de multijugadores como Battlefield I o PUBG.

V-Sync y tasa de refresco

V-Sync (Vertical Sync) o sincronización vertical hace referencia al ajuste que permite sincronizar la tasa de refresco de un juego con la tasa de refresco de tu pantalla. Al hacer esto se elimina el tearing (rotura) en lo que visualizas, que sucede cuando la cámara se mueve horizontalmente, generando una pérdida de alineación de las imágenes.

La tasa de refresco es la frecuencia a la que tu pantalla es capaz de procesar la salida de imágenes estáticas por segundo. Un monitor a 60 Hz será capaz de reproducir imágenes a 60 Hz o menos, pero nunca a más de esa frecuencia, por lo que es un detalle que debes de tener en consideración si quieres jugar a 120 Hz o más.

Esto es más o menos lo que hacen las tecnologías desarrolladas por Nvidia con su G-Sync y AMD con su Freesync, que sincronizan las tasas de refresco de ciertas pantallas con los fps de salida del juego para deshacerse del molesto tearing.

Si eres un gamer competitivo y valoras, ante todo, la precisión a la hora de apuntar y mover el ratón por la pantalla, nuestra recomendación es que siempre desactives en V-Sync. De no hacerlo, verás que los movimientos de tu cursor no son todo lo fluidos y prestos que debieran, ya que sufrirán un retraso, más conocido como lag.

Resolución

Otro concepto bien fácil de entender, que se refiere al número de píxeles (puntos de color) que se ven en pantalla. Cuanto mayor sea la resolución que selecciones, mayor será la nitidez de la imagen que visualices. Evidentemente, esto tendrá también un impacto en la calidad de la imagen y en los detalles que puedas apreciar, lo malo es que resoluciones muy altas exigen más potencia en tu tarjeta gráfica.

A mayor resolución, mayor gasto de recursos de tu GPU

Por ejemplo, si pretendes jugar en resolución 4K (3.840 x 2.160) con fluidez y con el máximo nivel de detalle tendrás que tener un equipo bestial, ya que en ocasiones podría no bastarte con una sola tarjeta gráfica, aunque sea la más potente del mercado. Busca siempre la resolución que mejor se adapte al hardware que hayas adquirido y prima siempre lo fluido sobre lo gráficamente impresionante.

Ni que decir tiene que si deseas jugar a una resolución por debajo de la resolución nativa de tu pantalla, la imagen resultante podría verse muy deformada y borrosa, haciendo que pierdas ese nivel de detalle que tanto te gusta. Recuerda que la densidad de píxeles es también importante para obtener una mayor claridad.

Así pues, un contenido en 4K se verá con más detalle en una pantalla de 32 pulgadas que en una de 65, contando con que te sientes a la misma distancia en ambos monitores o televisores. De todas formas, lo mejor es visualizar tu espacio de juego ya que si vas a estar cerca del monitor tendrás que decantarte por uno más pequeño, y si vas a estar lejos, te beneficiarás de un mayor número de pulgadas.

Nuestro consejo, usa la resolución nativa de tu pantalla siempre que puedas. De este modo te asegurarás de que no pierdes detalle o nitidez en la imagen, por lo que no tendrás que comprometer la calidad de tu partida. Entonces, sé realista y piensa en el equipo que tienes. Si no vas a poder mover juegos a 2160p, no compres un monitor 4K.

Campo de visión (FOV)

El campo de visión (o field of view) es el ángulo desde el que visualizas la acción del juego, y se mide en incrementos de ángulos simples. Cuanto más alto sea el valor del FOV, mayor será la visión periférica en tu pantalla aunque el centro de la imagen se verá más alejado de ti. Llevado al extremo, un valor muy alto en el campo de visión, se traduciría en una imagen vista a través de un ojo de buey.

La mayoría de los juegos ofrecen un FOV bastante bajo e incluso carecen de opciones para incrementar su valor. No te preocupes, esto puede lograrse con aplicaciones o programas de terceros que te permitirán modificar este parámetro. Si juegas mucho a shooters en primera persona, este sería uno de los valores a ajustar, pues al disfrutar de un ángulo de visión mayor, podrás localizar rápidamente a tus enemigos.

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Anti-Aliasing (AA)

Definiéndolo simplemente, el Anti-Aliasing no es otra cosa que el suavizado de los bordes de los objetos redondeados para dar una mayor sensación de suavidad. Esto sirve el propósito de hacer que los diseños luzcan más naturales y realistas, haciendo que la experiencia de juego sea mucho más placentera a tus ojos__.

Aunque las pantallas de alta resolución (4K) logran disminuir esos bordes rebeldes, no consiguen su eliminación absoluta si los observamos desde cerca. Si tienes una tarjeta gráfica medianamente potente y no te importa perder unos cuantos fps por el camino, sugerimos que subas el Anti-Aliasing a su máximo valor.

Filtrado anisotrópico (AF)

Si el Anti-Aliasing se caracteriza por suavizar los bordes rebeldes de los píxeles, el filtrado anisotrópico se encarga de filtrar las texturas del videojuego haciendo que estas se vean mucho más claras incluso a mayor distancia.

Contrariamente al uso del AA, el filtrado anisotrópico no requiere un gran uso del sistema, por lo que ajustarlo al 8x o 16x no debería de suponerte mucho. A cambio de esto, las texturas que visualices estarán mucho más definidas y evitarás que se vean borrosas a grandes distancias.

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Oclusión ambiental

La oclusión ambiental tiene mucho que ver con la calidad y el realismo del sombreado en el juego. Esta función permite analizar el lugar del que procede el foco de luz, oscureciendo aquellas partes de la imagen que no podrían estar iluminadas "realmente". Existen varios tipos de oclusión ambiental, pero los más conocidos son la SSAO (Screen Space Ambient Occlusion) y HBAO (Horizon-Based Ambient Occlusion).

La SSAO es más básica y sólo oscurece los píxeles que no deberían de estar iluminados, mientras que la más exigente y efectiva HBAO incrementa los cálculos realizados para dar con las zonas que realmente han de ser oscurecidas, evitando errores. La oclusión ambiental un parámetro que vaya a exigir demasiado gráficamente pero que sí potencia mucho el realismo de lo que estás viendo en pantalla. Si te lo puedes permitir, úsala sin dudarlo.

Bloom

El Bloom se encarga de hacer que las fuentes de luz que usa el juego sean más realistas y ofrezcan un ambiente mucho más creíble, sea dentro de un edificio o fuera de él. Sin embargo, no abundan los juegos que hagan un buen uso de este parámetro y, a menudo, te encontrarás con fuentes de luz sobresaturadas que hacen brillar a objetos que no deberían de reflejar esa luminosidad.

Nuestra recomendación es que mantengas esta opción activada si está bien implementada y no es molesta. En el momento que notes que se todo se satura de luz o se iluminan puntos que no debieran, desactívala sin dudarlo ni un segundo, tus ojos y la calidad de los gráficos te lo agradecerán.

El siguiente vídeo de The Witcher 3 debería servirte para aprender a diferenciar un excelente uso del Bloom de uno mediocre, o incluso malo.

Motion Blur

Con esta opción permitirás que el movimiento de la cámara emule al movimiento natural cuando a este le aplicamos un extra de velocidad. Es decir, al moverte rápidamente, las texturas del mundo que te rodea (no las de tu personaje) se volverán borrosas, como cuando tú giras rápidamente sobre ti mismo.

Es uno de los pocos parámetros que o se quiere o se odia, ya que muchos jugones lo consideran absolutamente innecesario. Otros argumentarán que una dosis moderada de motion blur, podría ayudar a dar un toque más realista al movimiento, e incluso ayudar a mantener a raya a los efectos nocivos del tearing. Nosotros te recomendamos que lo pruebes para que experimentes la sensación que aporta y, si no te gusta, procedas a desactivarlo.

Teselado

El teselado (o tessellation) se encarga de "engordar" y dar una capa de "polígonos extra" a ciertos objetos del escenario para conseguir que se vean más realistas, más sólidos. Digamos que lo que se consigue es añadir profundidad y una geometría más compleja de los objetos que se modifican mediante este cálculo.

Al igual que sucede con el motion blur, no todos los desarrolladores implementan el teselado de manera efectiva para potenciar el detalle gráfico de sus videojuegos. Por lo tanto, prueba a jugar con él activado y desactivado para ver si lo que te ofrece mejora tu experiencia de juego. Si está bien implementado, la diferencia en lo que ves será bastante significativa.

Profundidad de campo

Este parámetro imita la profundidad de campo de las cámaras de fotos. Cuando se activa, permite enfocar un objeto nítidamente mientras que el fondo se difumina. La mayoría de los juegos prescinden de su abuso, y lo guardan para momentos clave, como pueden ser ciertos enfoques cinematográficos en una escena concreta, o el zoom que podemos realizar con ciertas armas dentro de un determinado título.

Al no requerir mucho de tu configuración, puedes activar o desactivar la profundidad de campo a tu antojo. Generalmente, añade un toque extra de autenticidad, por lo que lo dejamos a tu gusto y criterio.

En esta captura de Need for Speed puedes apreciar la profundidad de campo en su máximo esplendor. Car Throttle

Calidad de las texturas

Aunque varía de juego a juego, la calidad de las texturas es uno de los parámetros más importantes y que más logra impactar al jugador, ya que es omnipresente. Sea en la piel del personaje, en su ropa, en las cenefas de las baldosas del suelo, en las piedras, en el cielo… ¡todo son texturas! Ciertos títulos poseen unas texturas de altísima calidad, por lo que para visualizarlas en Ultra, necesitarás una tarjeta gráfica con una RAM más que decente.

Nosotros te recomendamos usar siempre una calidad de texturas lo más alta posible, sobre todo en juegos que se basan en la exploración o tienen escenarios y animaciones impresionantes porque sin texturas alta definición no serás capaz de sacarle todo el rendimiento posible. Eso sí, no olvides que las texturas consumen muchos recursos gráficos, así que planea tu configuración consecuentemente.

Calidad de sombreado

En este caso, ocurre lo mismo que con la calidad de las texturas. La calidad del sombreado dependerá, una vez más, de los creadores del videojuego, que implementarán una mayor o menor calidad de las mismas según sea su gusto, o según las posibilidades que les permitan sus equipos de desarrollo. En general, aumentar la calidad de esta opción genera unas sombras mucho más exactas, dinámicas y realistas.

Si hay algo que ha definido a los juegos de esta nueva generación es la posibilidad de generar sombreados impactantes y de gran fotorrealismo, por lo que te diremos que juegues con esta configuración para ver hasta dónde es capaz de llegar tu sistema. Ya te adelantamos que si quieres las mejores sombras, necesitarás una tarjeta gráfica bastante potente.

Distancia de sombreado

La distancia de sombreado se refiere, como indica su nombre, a la distancia hasta la que se generan sombras en el juego. Como es obvio, nadie se beneficia de la sombra que se desprende de los objetos situados a lo lejos y cuyo detalle no aprecias, pero un vasto edificio o estructura sobresaliente, podría quedar rara, casi huérfana, sin el sombreado necesario.

Una distancia de sombreado efectiva y realista dependerá del juego en cuestión, ya que uno de mundo abierto se beneficiará mucho más de esta configuración que un plataformas 2D. Sea como fuere, lo ideal es probar con las diferentes distancias para ver cómo se comporta tu sistema, intentando siempre, dejar esta opción activa al 75% de lo máximo que te permita el menú.

Como puedes observar, la distancia de sombreado en The Witcher 3: Wild Hunt es tremendamente amplia e impactante. Nvidia

Configura tu juego según tus posibilidades

Cada juego es un mundo, y las posibilidades de configuración que ofrece, también. Por lo tanto, te recomendamos que tengas en cuenta dos preguntas muy importantes: ¿de qué configuración dispongo? y ¿calidad gráfica o rendimiento? Según sea tu respuesta, habrás de priorizar ciertas opciones sobre otras, ya que si no tienes una tarjeta gráfica potente, difícilmente podrás optar a ver texturas de gran calidad en modo Ultra.

Si lo que deseas es el máximo rendimiento posible, una resolución no muy alta, unas sombras de baja calidad y unas texturas medias o bajas sin contar con un Anti-Aliasing o filtro anisotrópico potente, deberían de bastarte para poder disfrutar de casi cualquier título exigente en una configuración media.

Si lo quieres todo, todo y todo, y no te conformas con menos, nuestro mejor consejo es que ahorres, porque tendrás que desembolsar una buena cantidad de dinero para poder lograrlo. Pero te entendemos, después de todo, ¿quién no va a querer jugar a un juego tal y como fue concebido para su máximo esplendor?