La creciente popularidad de los eSports ha llevado hasta a considerarlos como relativamente aptos para formar parte de unas Olimpíadas. Los detractores de tal propuesta argumentaban que los eSports no son un deporte realmente atlético, y que ni siquiera cuentan con federaciones o asociaciones que regulen y organicen sus reglas y modus operandi internos.

Un paso más para la consolidación de los eSports como una actividad "reglada"

Pues bien, eso en España ya está cambiando, pues se ha creado una Asociación Española de Clubes de eSports que buscará coordinar los diferentes clubes inscritos en su seno y trabajar de cerca con ellos. Esto posibilitará que exista una cierta regulación dentro de los eSports en España y que, de extenderse por el mundo, lograría que estos peculiares deportes se reglaran y organizaran, facilitando su mayor transparencia y permitiendo que comités internacionales como el Olímpico, pudieran interesarse por sus "federaciones".

Así transcurría la presentación de la Asociación Española de Clubes de eSports (ACE) en Madrid. Press Digital

Regulando una competición muy digital

La ACE cuenta con 13 de los 16 clubes profesionales y que tienen un mayor impacto en las competiciones de eSports a nivel internacional, aunque esperan, según su Presidente José Ramón García, llegar a contar con estos 16 clubes al completo muy pronto. De momento, la ACE tiene registrados trece clubes que ya son miembros "de facto": Arctic Gaming, Asus ROG Army, Emonkeyz, Giants Gaming, G2 eSports, Kiyf eSports Club, KPI Gaming, Mad Lions, Movistar Riders, Penguins, Team Heretics, Team Queso y X6tence.

La ACE quitará un peso de encima a los clubes, permitiendo su mayor desarrollo

La necesidad de un proceso asociativo nacional detrás de clubes-empresa que generan trabajo y gestionan el talento para participar en competiciones importantes de juegos al estilo de PUBG o Destiny, se basa en que es necesaria una plataforma más visible a la hora de que los diferentes clubes puedan ser bien representados en la industria y cuenten con apoyos a la hora de interactuar con las administraciones, cosa que no es sencilla en España.

Entonces, el papel de la ACE no será otro que el de coordinar y unificar el trabajo interno de los clubes en su conjunto, acercándolos más a una organización bien estructurada y sistemática que posibilite su desarrollo e internacionalización. Así pues, los 13 clubes miembros tendrían más oportunidades de participar en torneos y competiciones de una mayor envergadura, generando más ingresos por cada una de sus victorias.

Ni que decir tiene que la existencia de una asociación nacional para los clubes de eSports quitaría ciertas preocupaciones a sus integrantes y patrocinadores, pues estos ya no tendrían que preocuparse de ciertos trámites burocráticos o legales, concediéndoles mucho más tiempo para concentrarse en las competiciones y en gestionar un buen equipo (fichajes), que es lo que realmente importa.

Aunque quizás sea el aspecto de la regulación de los eSports y de la creación de un reglamento lo que sea realmente interesante a la hora de contar con una asociación de este tipo. Con estas medidas se posibilitaría una mayor transparencia del sector, tratando de evitar los excesos de las competiciones deportivas habituales y penalizando a aquellos que incumplan su decálogo o reglamento.

Evitemos competiciones injustas, anticuadas y que no promuevan la igualdad

Podrá parecer innecesario, pero este punto es de vital importancia si pensamos en elevar los eSports a un nivel competitivo superior, pues en hasta en este tipo de eventos sería necesario tener un control y una serie de normas legales que eviten la perversión o sobre-explotación del sistema de clubes. Después de todo la competición fuera de casa ha de ser todo lo limpia y justa que se pueda, buscando la socialización y conocimiento a través del juego, además del factor monetario.

Ha nacido una estrella, o varias

El nacimiento de la ACE es un gran motivo de celebración para todos aquellos que sigan los eSports o quieran participar de los mismos. Las posibilidades de hacer negocio o de ganar un dinero haciendo algo que te guste es siempre muy bienvenido, pero que sea siempre dentro de un marco legal que no perjudique ni a jugadores ni a la industria. Después de todo, sería una pena que el proceso asociativo y competitivo terminara por corromperse por pura avaricia.

Esperemos también que las competiciones digitales sean una plataforma para despojarse del machismo que planea como un buitre sobre el mundo gamer. Dejemos que sean las virtudes, méritos y habilidades de las jugadoras y jugadores lo que decida su contratación con salarios parejos, evitando cualquier otro tipo de valoración o restricción por temas ajenos que ya pervierten suficientemente nuestro día a día.